Diversión a raudales

NOELIA TADEO
-

Las actividades circenses y la música logran captar la atención de los palentinos durante el primer día de la Muestra de Artistas de Calle en las diferentes zonas de la ciudad en las que tuvieron la oportunidad de actuar

Diversión a raudales - Foto: Pedro Flórez

Las carcajadas y los aplausos del público resonaron hoy entre la plaza Pío XII y los parques del Salón y los Jardinillos gracias a la variedad de actos que llevaron a escena los participantes en la Muestra de Artistas de Calle (MAC), que cumple en estos sanantolines su decimocuarta edición.
Kike Sebastián fue el encargado de reunir a los aficionados en la plaza Pío XII, sobre las 13 horas, para dar por inaugurada la muestra. Al estilo del mejor circo ambulante, con un decorado vintage y rodeado de niños y mayores, Comediante cautivó a los allí presentes. Con una mezcla muy cuidada de circo y música sorprendió al público que no dejó de aplaudir tras cada acto que desarrollaba, mientras jugaba con los sonidos de sus artilugios y con la gesticulación. Por la tarde, fue el turno de los palentinos Luis Becerril y Gonzalo Sánchez, quienes llenaron de risas el parque de los Jardinillos con su espectáculo La Familia Querubini. Sobre las 18 horas, uno de los hermanos Querubini sorprendió al público pidiendo pipas y asegurándose en todo momento de que la tarde transcurriera de manera correcta. De nuevo, la música jugó un papel principal al incluirse dentro de un número cargado de bailes y de las mejores peripecias que estos dos payasos, ataviados con sus camisas de cuadros y su tirantes característicos, consiguieron interpretar delante de un público muy participativo.
Con la caída de la noche, a partir de las 21 horas, fue el momento de disfrutar de los malabares del gallego Jesús Velasco en el parque del Salón. Xampatito Pato trasladó a los palentinos a su caótico y cuadriculado mundo a través de su espectáculo Só, mientras jugaba con un gran número de cajas de puros y  pelotas para intentar dar un orden a sus peripecias y crear un hilo conductor ante el asombro del público que recompensó su actuación con una gran ovación.