El ajuste bancario reduce las oficinas a niveles de 1978

David Alonso
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Cerca de 2.500 sucursales han cerrado en la última década en la Comunidad dejando sin servicio directo a más de 320.000 personas de 1.700 municipios

Exterior de una oficina bancaria cerrada. - Foto: Pablo Llorente

Un castillo de naipes viniéndose abajo. La crisis económica, en apariencia tan lejana, pero todavía tan palpable, sigue dando coletazos hoy, once años después de aquella histórica imagen de los cientos de empleados de Lehman Brothers saliendo, caja en mano, del gigante de hormigón y acero en el que estaba la sede del tercer banco más importante de Estados Unidos. Y Castilla y León no ha sido ajeno a este terremoto financiero. Cajas de ahorros en quiebra, fusiones, absorciones y un sinfín de ajustes y reestructuraciones que han dejado en la Comunidad 2.500 sucursales bancarias menos que antes de la crisis. O lo que es lo mismo, la región ha perdido cuatro de cada diez oficinas en la difícil travesía por la doble recesión económica, dejando la cifra por debajo de las 4.000 sucursales. Un número que no se veía desde 1978, año en que se firmó la Constitución española. 
Sin embargo, el gran drama de la reestructuración bancaria en la Comunidad ha sido la destrucción de más de 5.300 puestos de trabajo, pasando de los 12.800 empleados de banca y cajas de ahorro de 2008, a los 7.465 del pasado año, último con datos oficiales de la AsociaciónEspañola de la Banca (AEB) y la ConfederaciónEspañola de Cajas de Ahorro (CECA).
Pero ahora, los ojos están puestos en otra problemática derivada de esta situación:el exceso de concentración bancaria está generando problemas de competitividad y puede perjudicar al cliente. Al menos así lo alertó recientemente la ComisiónNacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), que avisó que sigue con atención el continuo cierre de sucursales bancarias. 
«Es un proceso aparentemente imparable, por las fusiones y la penetración de la banca online, pero vamos a seguirlo», aseguró su presidente, José MaríaMarín Quemada, que reconoció que un proceso como el que se está produciendo en la actualidad «preocupa» porque cuando se produce una «concentración es una señal de semáforo rojo que exige analizar sus repercusiones sobre el consumidor final».
Competidores

Una realidad de la que ya alertó hace tiempo elBanco de España, que en su informe ‘Concentración y competencia bancarias en España: el impacto de la crisis y la reestructuración’, asegura que hasta cuatro provincias de la Comunidad, Burgos, Segovia, Soria y Zamora, presentan unos altos índices de concentración bancaria utilizando el índice de Herfindahl como referencia. De hecho, superan con creces la tasa de los 1.800 puntos que marca la barrera de un mercado ‘moderadamente concentrado’.En el caso de las otras cinco provincias, sus indicadores rondan entre los 1.000 y los 1.800, con especial preocupación en el caso de Valladolid, que durante los últimos años ha experimentado un importante repunte en su concentración bancaria. 
«La profunda reestructuración que ha experimentado el sector bancario para corregir los desequilibrios acumulados en la etapa de crecimiento a la que puso fin el estallido de la crisis en 2008, ha dado lugar a un escenario en el que se ha reducido intensamente el número de competidores y se ha incrementado la concentración del mercado», apuntan desde la institución económica, que reconocen que esta situación, al igual que la CNMC, «plantea el interrogante sobre sus posibles efectos en la competencia».
Concentración bancaria

Las sucesivas fusiones y absorciones han dejado un panorama bancario muy reducido en la Comunidad. De hecho, a pesar de haber cerca de una veintena de bancos operando en la región, los cinco principales acumulan más del 70 por ciento del negocio autonómico, en línea con las cifras estatales, según los índices que maneja tanto el Banco de España como la UniónEuropea. O lo que es lo mismo, el 20 por ciento de los bancos tiene en cartera siete de cada diez euros del negocio.
Así, los últimos datos señalan que en Burgos y Palencia, las cinco principales entidades financieras manejan entre el 77 y el 82 por ciento del negocio, la tasa más alta de la Comunidad. Por detrás, enÁvila, León y Segovia, hacen lo propio con entre el 69 y el 77 por ciento del mercado bancario. En el lado opuesto, Salamanca, Soria, Valladolid y Zamora presentan los índices más bajos de poder, con entre el 55 y el 69 por ciento del total.
«El problema de una mayor concentración, además de hacer compleja la gestión de hipotéticas dificultades, es una correlativa concentración de la oferta de crédito en los grandes clientes, dificultando así la financiación de las pymes», asegura Antonio Garrrido, profesor universitario de economía. Además, en su estudio ‘Perspectivas del sistema a bancario español’, defiende la necesidad de que se pueda «alcanzar una situación en la que todos los participantes en el mercado que presenten las mismas características sean tratados de forma similar y puedan llevar a cabo su actividad en condiciones parecidas».