Los afectados por ERE bajan de media de 12 a 5 en ocho años

J. Benito Iglesias
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Los accidentes laborales mortales suben de 1 a 3 en el último año y se incluyen por primera los 2 sufridos por autónomos

Los afectados por ERE bajan de media de 12 a 5 en ocho años - Foto: Sara Muniosguren

Los Expedientes de Regulación de Empleo (ERE) han continuado en 2019 la línea de descenso de los últimos años -con un 91,5% menos que en  2012- y han pasado de afectar en esa fecha a una media de 12 trabajadores a tan solo 5 el pasado año. Así se pone de manifiesto en el informe presentado ayer por el jefe de la Oficina de Territorial de Trabajo (OTT), Javier de la Torre Antolín, junto al delegado territorial de la Junta, José Antonio Rubio Mielgo.
En el pasado ejercicio, se tramitó un total de14 ERE con 68 trabajadores afectados, frente a los 166 del año 2012, en los que se vieron inmersos 1.988 trabajadores. En cuanto a las regulaciones de empleo del año 2019, cuatro lo fueron por suspensión del contrato (en dos casos por causas económicas, uno por causas técnicas, organizativas o de producción y otro más por causa de fuerza mayor), mientras hubo otros diez ERE por reducción de jornada (siete de ellos por causas económicas y los tres restantes por causas técnicas organizativas o de producción).
Además, los expedientes presentados para canalizar las distintas ayudas que concede la Junta a los afectados por regulaciones de empleo sumaron 34 el pasado año y el importe concedido por la administración alcanzó los 48.215 euros. Ocho años atrás fueron 838 los expedientes y el montante económico total concedido se situó en la cifra de 506.184 euros.
«Los ERE han ido manteniendo la tónica  de los últimos años y han descendido sustancialmente en función de la previsión de crecimiento económico que hay. La tendencia  es que afecten a muchos menos trabajadores, con solo 68 el pasado año frente a los casi 2.000 del año 2012. Otro dato a destacar es que a lo largo de 2019 no hubo ningún expediente de extinción de empleo.  Se registraron solo cuatro expedientes de suspensión y diez más de reducción de jornada», tal y como señaló Javier de la Torre.
siniestros laborales. La Oficina Territorial de Trabajo dio a conocer además los accidentes laborales de 2019, donde se contabilizaron por primera vez los sufridos por trabajadores autónomos. Así, frente al único registrado en 2018, los siniestros con víctimas mortales sumaron tres con dos de trabajadores por cuenta propia, uno de los cuales se dio tras sufrir un infarto de miocardio durante la jornada laboral.
«En 2019 se incorporó a la estadística el nuevo concepto de accidente mortal y es difícil equipararla con las series anteriores tras la incorporación de los miles de trabajadores autónomos, al darse una mayor población  laboral expuesta al riesgo de sufrir un siniestro», explicó el director de la OTT.
Valoraciones. El secretario provincial de UGT, Julián Martínez,  dijo a DP que la caída de los expedientes de regulación de empleo, pese al periodo actual de cierta ralentización económica, «era natural», teniendo en cuenta los seis últimos años de crecimiento «y eso se nota» también en el descenso  del número de trabajadores afectados. «Hay menos ERE de extinción, mientras se mantienen los de regulación y de reducción de jornada. En este último caso se puede deducir que la actividad es menor en servicios con negocios pequeños de comercio y hostelería y hay un goteo que deriva en algunos casos en el cierre», indicó.
Respecto a los accidentes laborales, el dirigente sindical incidió en que siempre que existan, aunque la cifra sea pequeña, hay que demandar una mayor prevención de los riesgos. «Por desgracia este ámbito sigue sin ser una prioridad en algunas empresas. Siempre existe un riesgo de que se produzca un siniestro laboral y que de leve pase a grave o mortal. Está claro que la prevención no es nunca un gasto y sí una inversión, además de que redunda en una mejor productividad empresarial», señaló.
Juan Carlos González, secretario provincial de CCOO, añadió que la cifra de ERE ha ido cayendo «a medida que hubo recuperación económica hasta tocar fondo y adaptarse a las necesidades de las empresas». «La última reforma laboral eliminó la tutela de la administración  a la hora de aceptar una regulación laboral y la mayoría de los expedientes que negocian patronal y representantes legales de las plantillas terminan en acuerdo para que los trabajadores puedan cobrar las ayudas públicas», sostuvo.
González apuntó sobre los accidentes laborales que «más allá de los vaivenes de un año a otro» la tendencia no ha sufrido una reducción drástica. «Esto se debe a la precariedad que supuso la reforma laboral. Cuando hay un trabajador con un contrato en precario, temporal y pendiente de renovarse hay menos exigencia en las medidas de seguridad y las empresas invierten menos en la formación del empleado para evitar los posibles riesgos», aseveró.
Por su parte, el presidente de la Confederación Palentina de Organizaciones Empresariales (CPOE), José Ignacio Carrasco, consideró que el hecho de haber menos ERE no puede relacionarse con que la situación de los negocios mejore. «La economía no crece tanto como pueda pensarse, hay cierta recesión y, con ella, menos masa empresarial. Si un negocio fracasa es porque no tiene viabilidad y siempre habrá ERE, más o menos. Al final, hoy por hoy la actividad es escasa y no se dan las circunstancias favorables para el emprendimiento», concretó. 
Sobre la siniestralidad laboral fue claro: «Hace años las empresas asumimos que la prevención debe ser mayor. Se puede decir que si hay accidentes no es por falta de seguridad o de formación a los trabajadores. A veces hay errores humanos y hay que lamentarlo igual».