Lágrimas de despedida

Rubén Abad
-

Decenas de palentinos esperaron al cortejo fúnebre en la carpa instalada en el Salón. Tres colectivos participaron en el segundo concurso de sardinas

Lágrimas de despedida - Foto: Eva Garrido

Se acabó. El Carnaval tocó a su fin en la tarde de ayer tras cuatro intensos días en honor a Don Carnal en los que los palentinos de todas las edades apenas han tenido tiempo para el descanso. Atrás quedan los desfiles, las fiestas y los concursos que han hecho las delicias de quienes esperan todo un año para olvidarse de los problemas, aparcar por unas horas las obligaciones y dejar volar la imaginación sin preocuparse del qué dirán.
Ahora toca guardar los disfraces en el fondo del armario hasta el año que viene y volver a la rutina. Sin embargo, los más fieles a esta fiesta comienzan un nuevo proceso: elegir el atuendo que lucirán en la próxima edición, los complementos y las carrozas que les acompañarán.
De este modo, Palencia se despidió de los carnavales con el entierro de la sardina en un pasacalles que partió de la plaza de San Pablo y finalizó en el paseo del Salón tras recorrer la calle Mayor de extremo a extremo. No faltaron las tradicionales plañideras quienes, vestidas de riguroso luto, con velo y pañuelo en mano, se mostraron rotas de dolor ante tal fatídico desenlace. Junto a ellas se encontraban el Cardenal del Carnaval y vecinos vestidos de curas y otros gremios religiosos.

*Más información en la edición impresa y en la app de Diario Palentino.