Quince años recordando al 'Pirata'

SPC
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Quince años recordando al ‘Pirata’

Italia sigue llorando a uno de sus grandes ídolos, Marco Pantani, fallecido en 2004

El martes 28 de mayo, miles de aficionados al ciclismo acudirán al Mortirolo, atraídos no solo por la ascensión al mítico puerto, sino también para rendir homenaje a Marco Pantani, el ‘Pirata’ del que ayer se cunplió el decimoquinto aniversario de su muerte. Es, junto a Fausto Coppi, el único ciclista al que cada año se le dedica una montaña en el Giro, la ‘Montagna Pantani’. Y es que, 15 años después de su fallecimiento, sigue siendo capaz de despertar el entusiasmo de los que le conocieron, de los que le vieron pedalear o de los que aprendieron a apreciarle a través de las historias populares. Su recuerdo todavía entusiasma en Italia.
Pantani tocó la cumbre de su historia deportiva en 1998, cuando logró un memorable doblete Giro-Tour, pero su carrera fue lastrada por una larga serie de lesiones y, sobre todo, por las acusaciones de dopaje, que le hundieron en una depresión que culminó con su tempranera muerte.
El ‘Pirata’, nacido en Cesena en 1970 y apodado de esa manera por la cinta que solía llevar en la cabeza durante las carreras, fue hallado muerto en la noche del 14 de febrero de 2004 en el hotel residencia Le Rose de la localidad turística de Rimini, ubicada a pocos kilómetros de su ciudad natal.
Mazazo terrible para el ciclismo mundial. Una sobredosis de cocaína derribó al mito. El dictamen del forense fue rebatido por la madre del campeón, que defendió la teoría del asesinato, pero la Justicia cerró el caso.
Historias de drogas, depresiones....muchos consideran que Pantani empezó a morirse mucho antes. Concretamente una mañana del 4 de junio de 1999 en la localidad de Madonna di Campiglio, a dos días de coronarse con su segundo Giro consecutivo. Un hematocrito excesivo, del 52 por ciento, delató el uso de EPO. Ese día empezó a extinguirse una leyenda, que pugnaba con Berlusconi en el escalafón de la fama en Italia. Comenzó entonces un descenso sin retorno del puerto de la vida, sin frenos, en caída libre hasta su trágico punto final. Se bajó de la bicicleta, hundido, en 2003.
Una víctima más del juego del dopaje deportivo, como tantos otros de una época oscura del ciclismo. El senado francés asoció el nombre de Marco Pantani a la EPO, como sus compañeros de podio en el Tour 98, Jan Ullrich y Bobby Julich.