Salto al vacío desde Caracas

ALBERTO ABASCAL
-
Salto al vacío desde Caracas - Foto: Á“scar Navarro

Un familia venezolana compuesta por matrimonio y su hijo de 4 años solicita asilo en Palencia · La Brigada de Extranjería de la Policía Nacional logra la intercesión del obispo y la ONG Accem

En estos días se conocía la noticia de que Venezuela encabeza las solicitudes de asilo en España con un 40% del total pendientes de resolución. Después de escuchar el testimonio de venezolanos que viven en el país, se entiende que el número de personas que cruzan el océano, en gran medida, lo hacen después de pasar un auténtico calvario.
Este es el caso de María, José y su pequeño Vicente, de cuatro años. Llegaron a Palencia, sin nada, el pasado 7 de febrero después de un viaje desde Caracas plagado de incertidumbres pero con la esperanza de que algún día puedan regresar a su país. «No es fácil porque 20 años de régimen dictatorial no se olvidan de la noche a la mañana», asegura a Diario Palentino José, licenciado en enfermería y que aún se encuentra temeroso de que miembros del contraespionaje venezolano puedan encontrarse en cualquier rincón de la Península Ibérica con el propósito de informar al régimen de Maduro. Ellos, que necesitan todo el apoyo del mundo, entraron en España en calidad de turistas, pero han solicitado formalmente una orden de protección internacional o asilo.
María, su esposa y auxiliar de laboratorio de profesión, esgrime una sonrisa durante la entrevista pese al calvario que los suyos han tenido que padecer hasta ahora en un país que se rompe por momentos. «Yo conocía Palencia porque hace siete años vine aquí de turista y la verdad es que me encantó. Me gusta porque es un sitio bonito, agradable y, sobre todo, tranquilo», apostilla.
José y María se deshacen en elogios hacia España por acogerles y especialmente por los miembros de la Brigada de Extranjería de la Comisaría de la Policía Nacional de Palencia encabezados por su responsable, la inspectora jefe, Paloma Doncel Tejedor, que durante la entrevista estuvo acompañada del miembro de la misma Brigada, Roberto Caro.

Por de pronto, esta familia venezolana tendrá hoy una entrevista para valorar la tramitación de su solicitud de protección internacional, la cual, para no llevarse a engaño, puede tardar en darse alrededor de seis meses por el colapso existente.
Como explica el agente de la Brigada de Extranjería, Roberto Caro, «al formalizar la solicitud de protección se le entrega a la persona un resguardo de la solicitud, el cual normalmente tiene la caducidad de un mes. Transcurrido dicho tiempo, a la persona le notifican si su solicitud ha sido admitida a trámite o no. En caso afirmativo se le documenta con la tarjeta de solicitud de protección internacional, la cual suele tener una validez de seis meses. A los seis meses desde la solicitud de protección, al renovar la tarjeta, se le indicará en la misma que tiene autorización para trabajar».
«El tiempo que una persona tiene la tarjeta de solicitante de protección es indeterminado debido a varios factores. Bien porque su expediente esté en espera de una documentación o que el instructor que lleva el caso tenga muchos expedientes, entre otros», añade.
Con todo, la Brigada de Extranjería de la Comisaría está realizando lo indecible para que esta familia, pese a las enormes dificultades, cuente con el mejor acomodo posible en Palencia. De hecho, una congregación de religiosas, cuya identidad debe permanecer en el anonimato por seguridad de la propia familia, le ha proporcionado cobijo después de la intercesión del mismo obispo de la Diócesis, Manuel Herrero, que también se ha interesado por su situación.
A partir de aquí, la Asociación Católica Española de Migraciones (Accem) se hará cargo de sus necesidades a la espera de que, al menos, dentro de seis meses puedan lograr un puesto de trabajo, si les renuevan la tarjeta de protección. Accem es una organización sin ánimo de lucro de ámbito estatal cuya misión es la defensa de los derechos fundamentales, la atención y el acompañamiento a las personas que se encuentran en situación o riesgo de exclusión social. Especializada en refugio y migraciones, es mucho más, pues trabaja en favor de la inclusión de las personas y busca la igualdad de derechos, deberes y oportunidades de todas las personas con independencia de su origen, sexo, raza, religión, opiniones o grupo social. 
Pero mientras la solicitud de protección internacional se tramita con la esperanza de que llegue a buen puerto, José y María todavía sienten desasosiego por lo que han dejado atrás: «La situación en Venezuela es insostenible. Allí ahora mismo no hay futuro; faltan las medicinas y no puedes acceder a nada. Solamente decir que el sueldo mensual ronda los 18.000 bolívares que al cambio son cinco euros y con este dinero es imposible subsistir, máxime cuando la inflación es de un millón por ciento», relata el patriarca de la familia.

Sin embargo, el verdadero calvario de esta familia llegó cuando la gente de Maduro detectó que acudían a manifestaciones y concentraciones en contra de su régimen: «En Venezuela hay una férrea dictadura. A mí me obligaron a afiliarme al Partido Socialista Unido de Venezuela, un partido satélite ligado al régimen y además sin mi firma. Pero cuando detectaron que éramos contrarios a sus ideales sufrimos una auténtica persecución. Incluso llegaron a seguir a nuestro pequeño en el parque de juegos o en la escuela. Tuvimos suerte de salir del país porque contábamos con pasaporte. Hoy en día el que no tiene pasaporte no lo podría conseguir porque te cobran 1.000 dólares por obtenerlo», afirma José. 
Preguntados si tienen la esperanza de que puedan regresar a su país pronto, el matrimonio lo tiene claro: «Creemos que ahora es el momento por la presión internacional para que esto acabe, pero regresar inmediatamente después sería un poco arriesgado porque 20 años son muchos años de poder».

Entretanto, la jefa provincial de Extranjería y Fronteras, Paloma Doncel Tejedor, explicó a Diario Palentino que el número de solicitudes para obtener una protección internacional o asilo ha aumentado progresivamente durante los dos últimos años. De hecho, según los datos que aportó ayer a este periódico desde el 1 de enero de este año se han cursado en Palencia un total de 13 expedientes de petición de asilo (tres en enero y 10 en febrero), que de seguir en esta misma progresión podría alcanzar más de 80 a finales de 2019.
Desde el punto de vista numérico, un total de 55.668 personas solicitaron protección internacional en España en 2018, según los datos hasta el 31 de diciembre avanzados por el Ministerio del Interior. De ellas, 31.917 fueron hombres y 23.751 mujeres. Estos datos suponen un aumento del 79 % con respecto a las 31.120 solicitudes de protección que se presentaron en 2017. Del total de solicitudes de protección, 11.744 correspondían a personas menores de edad, que suponen el 21% del total.

 Por países de origen, Venezuela continúa siendo el principal país de procedencia de los solicitantes de protección internacional en España. Hasta un total de 20.015 venezolanos y venezolanas pidieron protección en España en 2018. Un año antes, en 2017, habían sido 10.350 los solicitantes de protección de Venezuela. Eso sitúa el incremento en 2018 en un 93  por ciento.

* Más información en la edición en papel y en la app de Diario Palentino