Una espera que dura ya media vida

E.M.
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Una espera que dura ya media vida - Foto: Eva Garrido

Fran Alonso, paciente

T enía 24 años cuando su vida cambió por completo. Le diagnosticaron una insuficiencia renal «en plena juventud» y eso «es muy duro». A sus 49 años, lleva media vida con tratamientos, operaciones, diálisis, revisiones y decenas de medicamentos que forman parte de una rutina de la que sabe que no saldrá, aunque espera ser menos dependiente.
Fran Alonso tiene cuatro riñones. Ha sido trasplantado dos veces, pero su cuerpo no ha aceptado los órganos como se esperaba, por lo que sigue esperando el que definitivamente le aparte de tantas sesiones de diálisis.
Cuatro horas al día, tres días a la semana, todas las semanas del año. Así está este palentino enganchado a una máquina para recibir su diálisis, un método que le da vida, pero que al tiempo se la quita. «No puedo hacer planes. El día que recibo el tratamiento por la tarde estoy agotado y sin ganas de hacer nada. Al día siguiente comienzo a recuperar pero, cuando quiero darme cuenta, de nuevo tengo que empezar. Y así siempre», comenta.

 

 

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