Políticas aptas y transversales para frenar la despoblación

DP
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La presidenta destaca que hay que tratar de llevar a cabo un reto demográfico que englobe las migraciones y el envejecimiento

Políticas aptas y transversales para frenar la despoblación

Ángeles Armisén, presidenta de la Diputación, destacó ayer que las administraciones públicas deben trabajar codo con codo con la sociedad civil, en dos vías. Primero, tratando de frenar la despoblación y revertir la tendencia, mediante políticas adecuadas y transversales y en segundo lugar impedir que ese fenómeno de la recesión demográfica genere ciudadanos de primera, en el mundo urbano, y ciudadanos de segunda, en los pueblos del mundo rural. 
Además, en su intervención en la segunda edición de Arquitectura Tradicional e Identidad Local llevada a cabo en Paredes de Nava, subrayó el papel que tienen todas las administraciones para tratar de frenar este término «que se queda limitado y no abarca otros fenómenos demográficos, que se viven actualmente, como la crisis migratoria».
Por este motivo, las administraciones públicas han pasado a denominarlo reto demográfico. «Este concepto engloba no sólo la pérdida de población, sino también el envejecimiento y otros desequilibrios demográficos como las migraciones, la compleja gestión de la superpoblación en las grandes urbes y, en general, todos los fenómenos de la llamada población flotante, es decir, el número de personas no inscritas, oficialmente, en el censo de población de una comunidad, pero que residen en ella», destacó Armisén. 
«Los alcaldes de los 190 pueblos, con los que hablo y me reúno a menudo, saben que por su experiencia directa, que la vida de los pueblos existe, que la hay durante los 365 días del año, y ni se extinguen ni agonizan, porque están poblados y activos, de día y de noche», aseguró Ángeles Armisén. 
La presidenta también recalcó que por esa razón, las administraciones locales, las más próximas a la población, trabajan todos los días para las gentes de esos pueblos, para prestar, ya sean unos meses con más población y otros con menos, no solo los servicios municipales básicos, sino también  otras muchas necesidades de los habitantes de esos pueblos, de sus comercios y empresas, sus explotaciones agropecuarias o sus industrias transformadora. 
«Este II Workshop de Arquitectura Tradicional es una buena muestra de ello, ya que nos animan a continuar trabajando por nuestro medio rural, por preservar su identidad sin renunciar al progreso, y lo que es más importante, por considerar a su población, a sus vecinos, en pie de igualdad legal, política y ciudadana con los vecinos del medio urbano, porque los pueblos no tienen una vida breve o sueños de ficción, ni agonizan, ni mueren.», concluyó.