Palencia se echa a la calle en el Día de la Mujer

Rubén Abad
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Unas 1.500 personas, según datos de la Subdelegación del Gobierno, se manfiestan contra el «sistema opresor» del heteropatriarcado

Palencia se echa a la calle en el Día de la Mujer

El Día Internacional de la Mujer sacó a la calle a miles de palentinos, principalmente féminas pero también a muchos hombres (cada vez en mayor número), para levantar su voz en contra del heteropatriarcado. Un sistema, dijeron, «que nos oprime y que está por encima de todos los demás».

El acto más multitudinario de todos fue el que se celebró en la capital, donde se citaron más de 1.500 personas (según la información facilitada por la Subdelegación del Gobierno). La Estatua de la Mujer fue el punto de partida de una protesta que recorrió a ritmo de batucada las calles Mayor, Don Sancho, Burgos y Colón, hasta llegar al parque del Salón, donde se leyó el manifiesto reivindicativo de la Plataforma por los Derechos de las Mujeres de Palencia y que este año llevó por lema A la revuelta por la rebeldía.

Antes de llegar allí, durante todo el recorrido sonaron consignas de protesta y los manifestantes lucieron carteles de todos los tamaños y colores en los que se podían leer frases tales como «Si las mujeres paramos, se para el mundo»(cabecera de la manifestación), «Calladita no estás más guapa», «Os da miedo el feminismo porque creéis que vamos a hacer lo que habéis hecho con nosotras», «No soy tuya, porque sin ti también soy», «El patriarcado me da patriarcadas» o «Ama sin amo».

Ya en el auditorio del Salón, hicieron patente su absoluto rechazo a «un sistema que nos subordina, que nos obliga a ser personas de segunda». «El patriarcado está presidiendo todas las desigualdades y, en la base de todas ellas, está la desigualdad entre mujeres y hombres», denunciaron, para añadir que «el patriarcado es el sistema que se impone a toda condición humana, tanto a los hombres como a las mujeres».

Por eso, hicieron un llamamiento a la rebeldía. Y es que a juicio de la Plataforma, solo así «se puede sacudir este yugo invisible y aplastante». Para lograrlo, dijeron un no rotundo a ser machacadas, maltratadas, explotadas, discriminadas, excluidas, prostituidas, silenciadas y asesinadas. «La negación ocupa nuestras fuerzas. No son libres nuestras elecciones. No elegimos llevar pendientes, ni tacones altos, ni carreras universitarias feminizadas, ni ser madres;no elegimos libremente dejar nuestro trabajo para los cuidados de la familia, no elegimos libremente ser prostituidas», censuraron.

En segundo lugar, propusieron romper las reglas establecidas a través de los tiempos. Reglas que los estereotipos recuerdan constantemente:«No somos sumisas, ni somos esclavas, ni somos ciudadanas de segunda». La actitud es el tercero de lo pilares para conseguir sus metas, en las que prometieron dar la batalla. «No vamos a desistir, presentaremos lucha ante quienes quieran arrinconarnos de nuevo. La actitud combativa de las mujeres es y será imparable, categórica, firme y asistida por la razón», arguyeron.

En cuarto lugar, abogaron por el «bien común» de todas las mujeres, y de la sociedad entera, reclamando un mundo en el que se escuche el clamor de los movimientos feministas: ya sean de investigación científica, de desarrollo filosófico, de activismo cultural, de ecofeminismo, de creación literaria, de emancipación y empoderamiento.

El quinto principio de esa rebeldía que ayer sacó a la calle a los palentinos es la acción, es decir, el derecho a manifestarse, a opinar, a educar en igualdad y a utilizar el lenguaje inclusivo. Todo ello con el objetivo de «inaugurar» una nueva mirada más amplia, más completa, más amable y más justa. «Somos activistas cada vez que denunciamos la desigualdad en cada una de las áreas de nuestros días», dijeron.

En el capítulo de denuncias, la Plataforma por los Derechos de las Mujeres de Palencia demandó un reparto igualitario de los roles del cuidado del hogar, alzaron la voz contra la cosificación del cuerpo de las mujeres y censuraron la «inexistente» educación sexual en los centros escolares y universitarios.

También cargaron tintas contra la publicidad que impone los modelos estereotipados de cómo ser mujer y cómo ser hombre y la «desfachatez» de la clase política, a la que acusaron de dar pábulo al sector más reaccionario desde el que se «ridiculizan» los avances de la lucha de las mujeres. Denunciaron también la «ignorancia» del país por considerar que la desigualdad entre mujeres y hombres es cosa del pasado y censuraron los asesinatos machistas, la homofobia y las diferencias salariales.