Recelo por el futuro de la caza

E.M.
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Recelo por el futuro de la caza - Foto: Pablo Lorente

Aficionados y Junta defienden la caza como medio de vida y para la defensa del ecosistema

La última palabra no está dada, pero la actividad cinegética ha vuelto a la provincia, después de que fuera suspendida cautelarmente tras una denuncia del Partido Animalista (Pacma) en la que alegaba que no se cumplían los requisitos impuestos por la Unión Europea. 
Tras la publicación en el Bocyl de la Ley 9/2019, de 28 de marzo, de modificación de la Ley 4/1996, de 12 de julio, de Caza en la Comunidad Autónoma de Castilla y León, los aficionados pueden salir de nuevo al campo. «La caza es una actividad que debe ejercitarse de manera racional y ordenada, de forma que se garantice la existencia permanente del propio recurso, es decir, el estado de conservación favorable de las especies que aquí se regulan, su utilización razonable y la estabilidad de los procesos y equilibrios naturales», refleja la norma.
Evidentemente, este cambio no ha resultado del agrado de todas las partes. Así, desde el Pacma advierten que solicitarán a la justicia que investigue si los impulsores de la nueva ley podrían estar cometiendo un delito de desobediencia.
El jefe de Servicio de Medio Ambiente en la provincia de Palencia, José María Martínez Egea, recuerda que el recurso está pendiente de la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León, aunque no cree que la situación cambie «a corto plazo».
En opinión de Martínez Egea, su permanencia es importante desde distintos puntos de vista, pues es «una actividad que mueve mucha gente en el ámbito del ocio», sin olvidar que «para más de la mitad de los pueblos de la provincia es su principal ingreso».
A ello se une la importancia que la actividad cinegética tiene como factor de control de población. «Hay especies que desaparecerían si no existiera la caza», añade el responsable de Medio Ambiente.
Por su parte, el delegado provincial de la Federación de Caza de Castilla y León, José de Luis, destaca que en el territorio hay unos usos y costumbres que deben mantenerse, a lo que se suman los perjuicios económicos que supondría su desaparición.
«La supresión de la caza es algo anti natura. Después de vivir estas semanas con inquietud, temor e incertidumbre, parece que ha entrado la cordura. Ahora queda esperar que la situación se asiente, se apruebe la nueva ley con el reglamento definitivo y todo vuelva a la normalidad», destaca De Luis.
Desde este colectivo se insiste en la importancia que tiene esta actividad en la provincia desde el aspecto económico, argumentando los ingresos que suponen las tasas de los cotos, los permisos de caza y las correspondientes licencias. A ello se suman los beneficios que pueden obtener las armerías y tiendas de ropa especializadas, así como el ámbito de la hostelería. «Hay un mundo que gira en torno a esta actividad y que sería una auténtica pena que desapareciera, por lo que debemos mantenernos unidos por el bien del campo, de los vecinos de la provincia y de los aficionados», concluye José de Luis.