Los pueblos palentinos pierden 8.500 mujeres en 20 años

A. Benito
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Además de envejecidas, las localidades del medio rural están cada vez más masculinizadas

Los pueblos palentinos pierden 8.500 mujeres en 20 años - Foto: Reyes MartÁ­nez

Palencia ha perdido en los últimos veinte años 17.995 habitantes, tal y como desvelan los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), que en el año 2000 contabilizaba 178.316 vecinos y 160.321 en 2020. Estrechando un poco más el foco, el medio rural tiene 15.526 vecinos menos y en la capital la cifra se ha reducido en 2.469 personas. Que la despoblación afecta más a los núcleos de pequeño tamaño es un hecho irrefutable, pero también hay diferencias si en el análisis de las datos demográficos se incorpora la visión de género. 

Y es que en estas dos últimas décadas las mujeres rurales han pasado de ser 48.096 a sumar solo 39.595. La diferencia es de 8.501. Las cifras son sangrantes, y resultan aún más negativas al compararlas con las correspondientes al sexo masculino. Según el INE, hace 20 años había 49.607 hombres en las localidades palentinas con menos de 10.000 habitantes. Ahora son 42.582, por lo que la pérdida poblacional ha sido de 7.025 individuos. Es decir, en el mismo período de tiempo, la provincia (sin contar Palencia capital) ha perdido 1.476 mujeres más que hombres.De esta forma, si la diferencia a favor de los hombres era en el año 2000 de 1.511, la brecha en la actualidad se ha agudizado hasta los 2.987.

La imagen que arroja el medio rural palentino es exactamente la que retrata el informe Despoblación, Reto Demográfico e Igualdad, elaborado por el Ministerio de Política Territorial y Función Pública. El documento analiza un paulatino proceso de despoblación que deja tras de sí una herida en la sociedad de los pueblos caracterizada por dos rasgos principales: la masculinización y el envejecimiento de la población. «Si se profundiza en los datos, hay una relación directa, tanto en las causas como en las consecuencias, con la situación de la mujer en el medio rural», explica el informe.

Los pueblos palentinos pierden 8.500 mujeres en 20 añosLos pueblos palentinos pierden 8.500 mujeres en 20 añosIgual que sucede a nivel nacional, en Palencia hay más mujeres que hombres: 80.864 y 79.457, respectivamente, según el padrón municipal a 1 de enero de 2020. Sin embargo, esa cifra general encubre enormes diferencias entre unos y otros núcleos de población, fundamentalmente en función de su tamaño, de tal forma que el déficit de féminas es mayor cuanto más pequeño es el municipio. «Como en España la mayoría de los municipios son de carácter rural y se sitúan en los umbrales de población más reducidos (el 60% tiene menos de mil habitantes) la realidad es que en la mayor parte del territorio nacional se ha producido un proceso intenso de masculinización», recoge el análisis del Ministerio. 

En este sentido, dos de cada tres personas que emigran del campo a la ciudad son mujeres y a esto se suma que el 40% de las que salieron de los pequeños municipios tenía entre 16 y 44 años. Por tanto, además de escasa, la población femenina en los pueblos está envejecida. Atendiendo a los datos provinciales, 10.637 mujeres del medio rural tienen menos de 34 años, 17.004 ocupan la franja que va de los 35 a los 64 años y hay 11.954 con 65 o más. Las cifras reproducen una vez más el esquema nacional, pues en el conjunto de los 1.319 municipios con menos de 100 habitantes, casi la mitad de las mujeres superan ya los 65 años, y en el conjunto de los menores de mil, más de un tercio de ellas supera también este umbral.

Otro dato llamativo es el que arroja el índice de envejecimiento, que compara la población de 65 y más años con la menor de 15. En el caso del medio rural palentino, es del 304% si se introduce la perspectiva de género, o lo que es lo mismo, se contabilizan 304 personas mayores de 64 años por cada 100 menores de 16. A nivel provincial (incluyendo la capital) es del 264% y si se miran únicamente los datos de la capital, el porcentaje se reduce hasta el 231%, aunque sigue siendo elevado. A nivel nacional, el índice de envejecimiento es del 125,75%.

Los pueblos palentinos pierden 8.500 mujeres en 20 añosLos pueblos palentinos pierden 8.500 mujeres en 20 añosJÓVENES Y ADULTAS. «En consecuencia, el interior peninsular no es solo la España Vacía, sino la España Vacía de mujeres y, sobre todo, de mujeres jóvenes y adultas», apunta el informe Despoblación, Reto Demográfico e Igualdad. De hecho, a pesar de que el medio rural y los pequeños municipios estén masculinizados, dos de cada tres personas que salen de ellos son mujeres.

El efecto contrario es la mayor proporción de mujeres que llegan a las ciudades. De hecho, a partir de 20.000 vecinos, la distribución entre hombres y mujeres se invierte y se aprecia una mayor capacidad de atracción de población femenina.  En Palencia capital, por ejemplo, ellos son 36.875 y ellas 41.269.

 

Beatriz Pardo: «En los pueblos hay mucho paternalismo; aún se nos ve como sumisas y vulnerables»

Natural de Villacid de Campos, Beatriz Pardo reside actualmente en Polentinos, donde ella y su pareja establecieron el «campamento base» hace tres años. Como guía de viajes, la joven ha dado muchas vueltas por el mundo y, por eso, antes su estancia en la localidad norteña era intermitente.  Ahora, tras haber sido madre hace ocho meses, vive de continuo allí.

Reconoce que en los entornos rurales, a los que siempre ha estado vinculada, el machismo se enfatiza más. «Cuando empezamos a buscar casa, al hablar de precios se dirigían a mi pareja, como si el tema económico no fuera con nosotras», indica la joven. Por cierto, que si se establecieron en Polentinos fue porque allí encontraron vivienda, algo muy difícil en la Montaña Palentina. «La zona se está convirtiendo en una especie de resort y a los que sí queremos apostar por ella, nos lo ponen muy complicado», opina Beatriz Pardo.

Los pueblos palentinos pierden 8.500 mujeres en 20 añosLos pueblos palentinos pierden 8.500 mujeres en 20 añosSu percepción es que la gente de los pueblos aplica con mujeres jóvenes como ella una «actitud paternalista» y eso, a su juicio, es porque aún predomina la visión  de vulnerabilidad y sumisión. «Por suerte -matiza-, los nuevos pobladores estamos tratando de cambiar esos modelos. Yo, por ejemplo, soy la única que entra al teleclub. Aunque admiro a mi abuela, no quiero la vida que tuvo».

Como en la naturaleza, considera que a nivel demográfico tiene que haber un equilibrio, pero reconoce que es difícil encontrar un sustento económico en la zona. «Me estoy dando de bruces con la realidad. La oferta laboral es bastante escasa y precaria», señala. En este sentido, Pardo solicita ayudas para las mujeres emprendedoras, pero también para los hombres, y, sobre todo, para los negocios artesanos y los pequeños proyectos. 

 

Ángela Raya: «Hay que apoyar más a las mujeres para la sostenibilidad de la vida y la sociedad rural»

Murcia, Granada, País Vasco o Asturias fueron algunos de los lugares en los que estuvo Ángela Raya antes de asentarse en la casa que tiene su familia en Renedo de Zalima. «El pueblo siempre me gustó y la verdad es que aquí estoy encantada», asegura. Es integradora y educadora social, aunque reconoce que acabó la carrera un poco «desencantada» porque casi todo funciona a través de empresas privadas. «Hasta ahora, me ha resultado más cómodo trabajar en la hostelería», señala.

La joven explica, sin embargo, que las alternativas en la zona para trabajar de lo suyo son «muy reducidas». También habla de un proyecto que le gustaría poner en marcha: un centro cultural. «Es una idea relativamente reciente a la que tengo que dar forma, pero que me encantaría sacar adelante», dice al tiempo que pone de manifiesto la «escasez de alternativas culturales» que hay en el medio rural. «Me tengo que informar mejor, pero por lo general para las mujeres rurales hay pocas ayudas y muchos requisitos», añade la joven.

Los pueblos palentinos pierden 8.500 mujeres en 20 añosLos pueblos palentinos pierden 8.500 mujeres en 20 añosCree, en este sentido, que las diferentes instituciones deberían colaborar más con quienes apuestan por los pueblos, y más si son mujeres, porque en el ámbito laboral sigue habiendo sectores muy masculinizados. «Por ejemplo, hay muchas mujeres que cuidan las tierras y el ganado, pero pocas son titulares de las explotaciones. Tampoco hay mecánicas o chicas que se dediquen a la albañilería, por ejemplo», indica, a la vez que habla de la «desvalorización o incapacitación» a la que ellas se ven sometidas cuando se trata de cuestiones de poder o fuerza. 

Ante este medio rural «masculinizado, patriarcal y envejecido», Raya defiende una mayor sororidad. «Las mujeres juegan un papel fundamental en la sostenibilidad de la vida y la sociedad», finaliza.

 

Rita Diez: «Las chicas se van más porque los trabajos asociados al rol mujer están poco valorados»

Rita Diez vive en Perapertú. Es educadora, pero en el pueblo ha trabajado de camarera, pastora, granjera, auxiliar de geriatría y profesora de extraescolares. Actualmente es la gestora cultural en el Ayuntamiento de Barruelo. «Salir, viajar, convivir y conocer otras culturas, los trabajos mal pagados y el consumo desorbitado fueron fundamentales en mi retorno al pueblo», explica.

«En el ámbito social no comulgo con muchas imposiciones que recibo de continuo. Cuando hablan de que algo se ha hecho siempre de una determinada forma, se refieren a los últimos 90 años, con una guerra y una dictadura cuyas consecuencias se viven de forma mucho más directa en el pueblo», expresa. 

«Yo siempre digo que el mínimo de adaptarte al pueblo son diez años de resistencia, de convivencia, de aprender a producir, de abrir diferentes proyectos de vida que muchos fracasarán por el camino y otros irán evolucionando», añade.

Respecto a por qué se van más las chicas del medio rural, lo tiene claro. «Los trabajos más asociados al rol mujer están poco valorados, apenas conozco hombres que se levanten todos los días para limpiar culos, acompañar a enfermos, cuidar a la comunidad o hacer reír. Hay autónomos que ganan 2.000 euros al mes, pero ninguno es mujer», expresa. 

«Hay que olvidar estos años de individualismo patriarcal, promover la escuela pública, mejorar el acceso a la vivienda, establecer medias jornadas a las mujeres que nos cuidan de 900 euros, apostar por las cooperativas de cuidados, respetar nuestro entorno, elegir políticas culturales que nos protejan y, sobre todo, educar en la naturaleza y en la libertad», concluye.