La UE busca un respiro

M.R.Y. (SPC)
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Los Veintisiete pretenden dejar en un segundo plano el Brexit con la prórroga concedida a Londres hasta octubre y poder así concentrarse en sus asuntos internos más inmediatos

La UE busca un respiro - Foto: ANDY RAIN

Han sido meses de ardua negociación y el desgaste se nota. Desde que el 23 de junio de 2016 los británicos votasen a favor de la salida del Reino Unido de la Unión Europea, el Brexit ha copado casi cualquier asunto en el bloque comunitario. El abandono de un Estado miembro por primera vez en la Historia del grupo -y la relevancia, además, de ese país- llevó a sus socios a tratar de frenar dichas aspiraciones. Pero, una vez que se hizo oficial, en marzo de 2017, la invocación del Artículo 50 del Tratado de Lisboa -por el que se abría un proceso de dos años para el divorcio-, las conversaciones cambiaron de sentido y los esfuerzos se concentraron en encontrar el mejor acuerdo posible para las partes, que se cerró el pasado mes de noviembre.
Es, precisamente, desde entonces, cuando todo se volvió frenético. El Parlamento británico no aprueba ese documento y May intenta por todos los medios que reciba el visto bueno. Y, para ello, ha estado moviendo el calendario con todos los plazos previstos inicialmente y acabando con la paciencia de los Veintisiete, que han dado una prórroga larga hasta octubre para poder descansar de tanto Brexit.
En Bruselas saben que la ruptura del Reino Unido no es un tema menor, pero también son conscientes de que es necesario mirar hacia el futuro. Y el más inmediato es la celebración de elecciones a la Eurocámara y la definición del futuro proyecto europeo emprendido por Emmanuel Macron y Angela Merkel.
De ahí que, en lugar de estar jugando al gato y al ratón con Londres, hayan concedido a los británicos un tiempo, hasta el 31 de octubre, para que discutan cuanto necesiten antes de irse.
«Ahora, en esta casa, nos estamos tomando un descanso sobre el Brexit. Hemos vuelto a nuestra agenda positiva», manifestó el portavoz de la Comisión Europea, Margaritis Schinas el pasado jueves, un día después de la cumbre en la que se amplió la prórroga.
«Esperamos que el Reino Unido cumpla su compromiso de actuar de un modo constructivo y responsable y trate esa obligación de una forma que refleje su situación como un Estado miembro saliente», agregó.
Así las cosas, los Veintisiete dejan manga ancha a la Cámara de los Comunes para tratar de encontrar un consenso que apruebe el Tratado de Retirada. Un tiempo más que suficiente, a juicio de los Estados. Y, en caso de que sea insuficiente, se podría volver a negociar una posible extensión a mediados de junio, cuando está prevista una nueva cumbre de líderes comunitarios en la que se llevará a cabo una revisión del proceso de divorcio. 
Para entonces, May espera haber conseguido ya el respaldo del Parlamento. Y es que se antoja vital que los diputados den luz verde al acuerdo de la UE antes del 22 de mayo. En caso contrario, el Reino Unido deberá celebrar elecciones al Parlamento Europeo, previstas para finales de ese mes, al ser todavía un socio de la Unión.
Se trata de una posibilidad que tampoco interesa al resto de naciones. Y es que, ante la previsible marcha del país británico a finales de marzo, los escaños en la Eurocámara que correspondían a la delegación anglosajona ya se han repartido entre el resto de miembros. 
En cualquier caso, la prórroga concedida el pasado miércoles es flexible, es decir, que el 31 de octubre es la fecha límite para abandonar la UE, pero el Reino Unido podrá dejar antes el grupo, el primer día del mes posterior a que la Cámara de los Comunes ratifique el acuerdo de divorcio. 
Así, si los diputados británicos aprueban el documento el 12 de agosto, el Brexit se haría efectivo el 1 de septiembre.
La pelota está, pues, en el tejado del Parlamento de Westminster. La Unión Europea lo ha dejado claro y ahora quiere descansar de los asuntos británicos y centrarse en sus asuntos internos. La migración, la política económica, los acuerdos comerciales o el «renacimiento europeo» auspiciado por Macron podrán regresar a la primera plana. Y, después, en un tiempo no muy lejano, volverá a ocuparla el Brexit.

 

Las fechas clave

El 22 de mayo es la fecha límite para que el Reino Unido abandone la UE si no quiere celebrar elecciones europeas, previstas para finales de mayo. Y es el plazo para el que Theresa May trabaja, con el fin de evitar esa cita con las urnas.

30 de junio fue el día propuesto por la primera ministra británica a sus socios comunitarios para que se prolongase el proceso del Brexit, al considerar que no era necesario posponer más el período de negociación.

31 de octubre es el plazo máximo planteado por los Veintisiete para que el Reino Unido pueda alcanzar un acuerdo y apruebe el Tratado de Retirada. Antes, en junio, se realizará una revisión para ver cómo avanza el proceso.