JM Mulet: «Los transgénicos son una herramienta más»

A. Benito
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Invitado por Asaja, el doctor en Bioquímica y Biología Molecular José Miguel Mulet pronunció el pasado viernes una charla en Palencia. En su faceta de divulgador, trata de desmontar los falsos mitos que la sociedad tiene sobre determinados alimentos

JM Mulet: «Los transgénicos son una herramienta más» - Foto: Sara Muniosguren

Licenciado en Química y doctor en Bioquímica y Biología Molecular, José Miguel Mulet es profesor titular del departamento de Biotecnología en la Universidad Politécnica de Valencia y  dirige una línea de investigación en el Instituto de Biología Molecular y Celular de Plantas que trata de desarrollar especies tolerantes a la sequía o al frío. En su faceta de divulgador científico, ha publicado varios los libros, además de numerosos artículos. Invitado por Asaja, el pasado viernes pronunció una conferencia en Palencia.


Palencia es una provincia eminentemente agrícola. ¿Cuáles son las barreras que limitan la actividad de los profesionales del campo?
Tenemos muchos ejemplos de cómo las leyes europeas cada vez son más restrictivas con el uso de fitosanitarios y semillas transgénicas. Sin embargo, estamos importando comida producida fuera de la UE donde se utilizan transgénicos y pesticidas. Así que vamos a jugar con las mismas reglas, ¿no? No estamos hablando ni de envenenar ni de compuestos que no sean seguros, sino que se prohíben por un principio de precaución aplicado de una manera un poco rara. Este es uno de los muchos problemas que tiene ahora la agricultura de toda Europa. 


JM Mulet: «Los transgénicos son una herramienta más»JM Mulet: «Los transgénicos son una herramienta más» - Foto: Sara MuniosgurenEn España tan solo se cultiva un producto de origen transgénico, pero se importan decenas de ellos
Se cultiva solamente un maíz resistente a insectos en los valles del Ebro y del Guadalquivir, dos zonas en las que tienen un problema muy grande con la plaga del taladro, pero se importan más de cien variedades diferentes de transgénicos. Resulta un poco extraño que no podamos sembrarlos por presuntos peligros, pero sí consumirlos, ¿no?


Dice usted que los productos transgénicos son seguros. ¿En qué basa esa afirmación?
Bueno, no lo digo yo. Cuando un transgénico está autorizado se supone que ha superado todos los informes de seguridad. Una vez en el campo y una vez que está autorizado para alimentación, ha superado muchas más pruebas que un producto que no lo sea. Llevamos veinte años utilizando transgénicos y nunca ha habido ningún problema de salud ni de medio ambiente. Curiosamente las últimas alertas alimentarias han estado relacionadas con productos ecológicos.


Entonces, ¿por qué cree que hay esa campaña en contra de este tipo de productos?
En los años 90 las organizaciones ecologistas se quedaron sin campañas como la de las nucleares y por eso buscaron un nuevo enemigo. Todo empezó con Amigos de la Tierra y el Partido Verde Alemán. La campaña podría perfectamente no haber triunfado, pero como la única empresa que tenía los transgénicos listos para comercializar era la americana Monsanto, ninguna compañía europea se preocupó en decir nada. A todo esto se sumó la crisis de las vacas locas, a pesar de que esta no tenía ninguna relación con la alimentación. Esa coyuntura actualmente no existe. Las propias organizaciones ecologistas ya no dicen casi nada de transgénicos, porque nada de lo que han dicho durante estos años se ha cumplido y al final la gente se cansa de oír las mismas tonterías. Por lo tanto, el problema de Europa es que el marco legal que ha quedado es muy restrictivo. Por suerte ahora existe una tecnología, que es el Crispr, con la que parece que las cosas no van a ser tan complicadas.


¿En qué consiste esa tecnología?
Un transgénico se supone que lleva un trozo de ADN que proviene de otro organismo. El Crispr se basa en modificar el propio ADN del organismo, pero sin meter nada de fuera. En Europa, como siempre, todavía nos lo estamos pensando.


¿No cree que el uso de este tipo de productos puede suponer un retroceso de las especies silvestres?
No tiene por qué. Este es un argumento que se ha repetido hasta la saciedad, pero no hay ningún dato que lo apoye. La mejor prueba es que España es el principal productor europeo de transgénicos y de agricultura ecológica. Entonces dime, ¿qué tipo de interferencia hay entre una y otra? Al final parece que pensamos que el agricultor es tonto. Lo que hay que hacer es ofrecerle todas las herramientas y dejarle elegir la que más le convenga. Deberíamos abandonar el paternalismo.


¿Está completamente seguro de que el uso de transgénicos no genera ningún problema al medio ambiente? 
En veinte años no hemos tenido ninguno. Antes de salir al mercado un trangénico tiene que superar pruebas de campo y una de las condiciones es que no pueda hibridar con ninguna especie silvestre. Con especies no transgénicas no se hacen este tipo de estudios. De hecho, ahora mismo el principal problema que tenemos en el medio ambiente es debido a la presencia de especies invasoras, animales y plantas, introducidas como mascotas y especies de jardín. 


¿Qué papel podrían jugar los transgénicos en la lucha contra la crisis climática?
Repito, los transgénicos son una herramienta, y, como cualquier herramienta, todo depende de cómo se utilice. ¿Podrían ser una herramienta para las crisis del clima? Por supuesto. De hecho, yo trabajo en desarrollar transgénicos tolerantes a la sequía y resistentes a climas más extremos. 


Además de investigar, es usted un destacado divulgador. ¿Por qué cree que es importante que los científicos participen en este tipo de debates abiertos a la sociedad?
En primer lugar, yo me financio con fondos públicos. Creo que la gente tiene derecho a saber en qué se invierten sus impuestos. Por otro lado, en temas tan controvertidos como el de los transgénicos, la energía nuclear, la clonación o las células madre, el problema es que durante mucho tiempo los científicos no hemos contado lo que hacíamos. Antiguamente, cuando un periodista quería hablar de transgénicos, recurría al de Greenpeace o al de Ecologistas en Acción, y al final se acababan publicando mentiras como si fuera información fiable. Los periodistas conocían al ecologista, pero no al científico, porque cuando le llamaban no se ponía al teléfono. Debo reconocer que eso lo hacen muchos. Mi experiencia es que desde que el periodista te conoce y te reconoce como una fuente fiable, recurre a ti siempre que puede. 


Habla mucho de ecologistas y la verdad es que no muy bien. ¿A qué se debe ese poco aprecio?
Al contrario, tengo muchos amigos ecologistas. Si lo que dicen tiene base científica, nos llevamos bien. Ahora, si cuentan mentiras... La cuestión es que muchas veces con el tema de que quieren concienciar lo que hacen es asustar mucho porque así el mensaje se transmite mejor. Y lo siento, pero esa estrategia con el tema de los transgénicos se ha visto muchas veces. 


A modo de resumen, ¿qué retos cree que tiene la agricultura para los próximos años?
El principal problema que tenemos es el marco legal y una Política Agraria Común que no está funcionando. Solo hay que ver que desde que se puso en marcha la PAC, cada vez hay menos gente en el campo, la edad media del agricultor ronda peligrosamente los 60 años, no hay relevo y, cada vez, somos más dependientes de las importaciones de comida y de los subsidios. Es hora de ver que la Política Agraria Común ha fracasado estrepitosamente, porque si el objetivo es que la agricultura sea sostenible, que sea una profesión de futuro, que haya un recambio generacional y que Europa sea autosuficiente, hemos fallado en todos los objetivos. Digo yo que alguien tendrá que dar la cara.


Ha escrito varios libros sobre los mitos de la alimentación. Háblenos acerca de ese asunto 
El problema es la saturación de información. Muchas de las noticias que leemos o de los mensajes que nos llegan tienen que ver con la alimentación, porque ahora mismo tenemos una gran epidemia de sobrepeso y todo el mundo quiere comer sano, pero normalmente su credibilidad y fiabiliadad es nula. A pesar de todo, tomamos esos mensajes por válidos. Por eso, los libros que he escrito tratan de separar el grano de la paja. 


Como dice, los alimentos cada vez son más seguros, pero también hay más problemas de obesidad. ¿Qué estamos haciendo mal?
La cuestión es que tenemos muchísima comida barata, pero no sabemos elegir. Cuando vamos al supermercado, en lugar de dirigirnos a la sección de fruta y verduras para hacernos una ensalada, vamos directos a los precocinados y nos compramos una lasaña congelada. Esta situación de plenitud alimentaria es única en toda la historia de la humanidad. Nunca se ha comido tan bien ni tanto. Ni la comida ha sido en proporción a los ingresos tan barata como ahora. El problema es que todo esto no ha ido acompañado de una educación en nutrición. ¿Cuántos niños llevan al colegio una manzana o un plátano y cuantos bollería industrial?  


¿Cuáles son los productos más sanos y cuáles los que tenemos que evitar a toda costa?
Productos más sanos: fruta y verdura. Si la semana son siete días, en lugar de tomar tres días precocinados, dos días carne, uno hamburguesa y otro fruta y verdura, lo que tenemos que hacer es comer cinco días fruta y verdura, un día carne y otro hamburguesa. Y los precocinados, una vez al mes. 


¿Qué opinión le merecen el vegetarianismo y el veganismo?
En principio una dieta vegetariana tiene menos impacto ambiental y es más beneficiosa para la salud. Hay muchas enfermedades relacionadas con una dieta alta en calorías o alta en grasas que una dieta vegetariana es muy complicado que lo sea. Una dieta vegana, en cambio, es criticable, por el déficit de B12 y porque puede generar problemas de aminoácidos. Es decir, hay que llevarla de manera más estricta y con supervisión médica. En general, que una persona sea vegetariana o vegana me parece muy bien, pero también se puede tener una dieta muy buena y con poco impacto ambiental incluyendo carne o pescado. Yo no tengo ningún problema con los vegetarianos y veganos, las que me molestan son las personas que se sienten superiores moralmente por no comer animales. Casi todas las broncas que he tenido en Twitter han sido por chistes sobre veganos. Tienen muy poco sentido del humor.


¿Cuál es su opinión sobre las certificaciones eco?
Es más lo que se habla que lo que se come, pero para muchos agricultores es una solución porque hay una política de subvenciones muy favorable. Me parece genial que se produzca, aunque casi todo lo que se produce en España se vende en Alemania, de tal forma que el probable beneficio ambiental se pierde con el gasoil del camión. En cualquier caso, que tú compres algo con el sello ecológico, no significa ni que sea más sano ni que sea mejor para el medio ambiente. 


¿Por qué son mucho más caros ese tipo de productos?
Porque está muy limitado el tipo de insumos y fertilizantes que puedes utilizar. La producción, por tanto, es menor, y eso hace que el precio final sea mayor. Entonces, si tú los compras porque estás de acuerdo con esa filosofía, está muy bien, pero si los compras pensando que son mejores para la salud, te estás equivocando. 


El hecho de que lleven menos insumos o fertilizantes sí que será más positivo para el medio ambiente y la salud, ¿no?
¿Si tú plantas cicuta ecológica con fertilizante natural va a ser sana? El problema de los fertilizantes es que se necesita energía para su fabricación, emiten gases de efecto invernadero, pero los necesitamos porque sin ellos caería la producción de cereal a la mitad y nos moriríamos de hambre mil millones de personas. Por lo tanto lo que hay que hacer es usarlos de forma racional. 


¿Qué opina de la moda de ponerle el sello de sin gluten a todo?
La gente asocia ahora mismo no llevar gluten con ser más sano, lo cual no es cierto. Y es un problema para los celíacos. A efectos prácticos, esto significa que si un productor no es suficientemente estricto con el control del gluten, si queda alguna traza y la consume una persona con celiaquía, el problema puede ser muy grave. 


Uno de los productos más perseguidos hoy en día es el aceite de palma. ¿Qué puede decir de él?
El problema no es tanto el aceite de palma como los productos que lo llevan. Desde el punto de vista nutricional no es ninguna maravilla, pero tiene tres cosas buenas: es barato, no aporta ningún tipo de sabor y funde a 37 grados, que es la temperatura del cuerpo humano; eso quiere decir que si se lo pones a un chocolate, cuando te lo metes en la boca, se deshace y esa sensación es muy agradable. El aceite de palma se utiliza muchísimo para producir dulces, bollerías y precocinados. 


Ocurre lo mismo con el glutamato
Exacto. El glutamato lo suelen llevar los aperitivos embolsados, de los que también hay que huir como de la peste. 


¿Cuál es la dieta de JM Mulet?
Vivo en el Mediterráneo y, por lo tanto, como mucho pescado. También muchas frutas y verduras y, de vez en cuando, carne. Eso sí, he de reconocer que las cantidades quizá no sean las más sanas. 


¿Son los transgénicos el futuro?
No creo que sean el futuro. Son el presente. Europa dejó pasar su oportunidad y por eso nos hemos quedado fuera a nivel de producción. Esperemos que con el Crispr no pase esto. Yo creo que dentro de cien años, los transgénicos serán una tecnología más junto a otras muchas que habrán aparecido y que ahora ni nos podemos imaginar. 


Para finalizar, ¿cuál es el reto de los científicos y cuáles son sus principales demandas?
El reto y lo que pedimos es financiación porque venimos de una década de recortes. Si la financiación de la ciencia en España ya era deficitaria comparada con la de la UE, las últimas crisis han hecho que esta haya sido ridícula. En el campo específico de la investigación en biotecnología agraria y vegetal, lo que pido a los políticos es que agilicen los procesos y eliminen las trabas burocráticas. Al final, los más perjudicados son los agricultores y la sociedad.