Doce concejales menos

Carlos H. Sanz
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Doce concejales menos - Foto: consuelo lópez

La pérdida poblacional resta ediles en 7 localidades. Solo Páramo de Boedo suma munícipes

El último censo oficial, el aprobado por el Consejo de Ministros y con fecha del 1 de enero de 2018, es el que determina el número de concejales que se disputarán en las elecciones municipales del próximo mes de mayo. Y, lógicamente, la pérdida poblacional tiene un efecto directo en el número de ediles de cada ayuntamiento. De hecho, en los comicios se disputarán 1.005 asientos, 12 menos que en las anteriores elecciones de 2015.
Ocho son las localidades con cambios en sus próximas corporaciones. Siete de ellas perderán ediles y solo una los gana. Así, las que tendrán que retirar asientos de sus salones de plenos son Magaz de Pisuerga, Torquemada y Villada, que pasarán de los 9 munícipes actuales a siete, al perder la barrera de los 1.000 habitantes.
Villamoronta, La Serna, La Vid de Ojeda y Perales son las otras localidades que tendrán menos concejales a partir de mayo. Villamoronta pasa de siete a cinco al bajar de 250 vecinos, y los otros tres pueblos, de cinco a tres, al quedar con 100 o menos habitantes.
Quien ampliará su pleno será Páramo de Boedo, que al incrementar el censo por encima de los 100 vecinos gana dos ediles. En los últimos cuatro años, esta localidad ha ganado más de 30 vecinos, un empujón a su padrón que ha hecho que pase de tener 76 vecinos a más de 100, de ahí que crezca su corporación. El primer edil de la localidad, Aurel Truta, ha explicado que en los últimos días han rectificado el censo, ya que había unos 8 vecinos que constaban en él pero ya no residían en el municipio. 
Una corporación más adelgazada no supone un gran trauma para estos municipios. «Se puede trabajar igual con nueve que con siete concejales», asegura Jorge Domingo Martínez, alcalde de Torquemada, quien comenta que «lo verdaderamente importante es el problema de fondo, la despoblación y el envejecimiento del censo».
«Hay mucha gente mayor y pocos nacimientos. Al final, igual que se pierden dos ediles se pueden ganar porque siempre hay oscilaciones en la población, pero atajar la despoblación exige afrontar realidades como las dificultades para impulsar nuevas promociones de viviendas en el pueblo o que la no implantación de la jornada continua en el colegio obligue a muchas familias a matricular a sus hijos donde sí se ha implantado», explica el concejal.
Desde el otro punto de vista, la percepción es casi igual. «El trabajo es el mismo, y más en un pueblo pequeño como Páramo de Boedo, donde los ritmos no cambian, así que simplemente va a significar que las cosas se decidan entre cinco personas en vez de entre tres», comenta Aurel Truta. El primer edil detalla que el impulso al padrón en estos años se ha debido a la llegada de nuevas familias, algunas de nacionalidad rumana, que han traído niños al pueblo.