A entrenador nuevo, victoria segura

Alberto Moreno
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3
Palencia Cristo Atlético
2
Atlético Bembibre
Finalizado
Julio César debutó en el banquillo del Palencia Cristo Atlético con un sufrido y trabajado triunfo ante el Atlético Bembibre. Kike, en dos ocasiones, y Garre anotaron los goles del conjunto morado

A entrenador nuevo, victoria segura - Foto: Sara Muniosguren

palencia cristo atlético. Adrià, Dani Burgos, Pablo, Ramón, Garci, Chuchi, Arnaiz, Abajo, (67’ Viti), Garre, Adri y Kike (81’ Blanco). 
atlético bembibre. Ivanildo, Basalo, (51’ Rubén), Guzzeta, Espi, Íñigo, Willy, Modía, Javi García, Lucho, (77’ José), Dani Martínez, (25’ Brítez), Carlos Cruz.
goles.             1-0 minuto 16: Kike.             2-0, minuto 28: Garre.             2-1, minuto 42: Modia.            3-1, minuto 47: Kike.             3-2, minuto 49: Espi.
árbitro. Eduardo Fernández, leonés. Asistido por López y García. Amarillas a Garci; Lucho.
incidencias. Balastera. Terreno de juego en pésimas condiciones, muy embarrado.
 
alberto moreno / palencia
A entrenador nuevo, victoria segura. Así reza el dicho futbolístico que se cumplió en el caso de Julio César. Con apenas tres entrenamientos, es evidente que no se pueden hacer valoraciones, pero lo es también que su efecto mediático se deja ver en el campo.
Julio César, en este caso, no en el resto, es de la vieja escuela, la de los partidillos de los jueves ensayando con el once titular. Así que no fue una sorpresa su primera alineación, la misma que ensayó tres días antes.  Con una estructura de 4-3-3 colocó a Adrià bajo palos, con Dani Burgos y Pablo, en los laterales; Ramón y Garci (ante la ausencia de Kaká por sanción) en el eje de la zaga; Chuchi por delante de la defensa, escoltándole en los interiores Abajo y Kike; Adri y Arnaiz se colocaban en los extremos, con Garre como referencia. Un once inédito, aunque también en cierta medida obligado por las notables ausencias.
Las líneas maestras sobre las que se debe asentar el juego de los morados, por lo visto ayer, son muy diferentes a las del anterior técnico. Menos juego combinativo, más fútbol directo, transiciones rápidas, riesgo cero en el centro del campo, balones largos y diagonales a los extremeños para abrir campo, con Chuchi como director de juego, libertad para los puntas y pelear las segundas jugadas. Muy posiblemente, el terreno de juego, en muy mal estado, pesado y embarrado, invitase y hasta obligase a jugar así, muy directo. Intentar tocar en estas condiciones era un suicidio. Todo se irá viendo.
Los morados salieron enchufados, intensos ante un equipo peligroso y rápido a la contra. Un buen centro de Burgos rematado con ímpetu por Kike y un remate de Garre entre el barullo defensivo visitante, tras pérdida ante la salida del balón por presión alta, significaron los dos primeros goles locales. Verticalidad y acierto rematador fueron las señas de identidad en estos primeros compases Dos de los no habituales con Huerga respondieron de esta forma a la confianza de Julio César con sus goles. Pareció encarrilar el encuentro el equipo palentino, tenerlo controlado, pero en una contra, al borde del descanso, se metía de nuevo el cuadro berciano, que tuvo la virtud de no irse nunca del encuentro, pese al marcador adverso.
La segunda parte arrancaba con un intercambio de errores. Tras un saque de esquina, el lateral berciano que cubría el primer palo no logró despejar, el balón rondó el área de meta hasta que Kike lograba empujar el esférico. De nuevo, el choque  parecía encarrillado, pero sólo parecía. Dos minutos más tarde, tras una falta lateral, el  Atlético Bembibre acortaba de nuevo distancias tras una salida en falso de Adrià.
Ese gol hizo daño al equipo palentino, que perdió cierta confianza y a ratos el control de la situación. Tocó apretar los dientes. El cansancio empezó a hacer mella, pero no sólo en los locales, especialmente los jugadores de punta, que hicieron muchos kilómetros presionando y con contras de muchos metros.
El Palencia Cristo Atlético supo cerrar espacios, juntar líneas defendiendo la renta. Más allá de alguna acción a balón parado, no hubo excesivo peligro de gol. Chuchi ya no entraba tanto en juego, Abajo notó el cansancio y era relevado por Viti. Kike también abandonaba el campo con molestias.La medular estaba castigada por el esfuerzo, por pisar constantemente barro, en vez de césped. Pudo cerrar el partido el cuadro local en una contra en la que Adrián se plantó delante de Ivanildo. Tanto tiempo le dio para pensar que eligió la peor opción. Así que tocó sufrir en los minutos finales, más por lo apretado en el marcador que por el empuje berciano.Los visitantes recurrieron al juego directo, y se hizo grande, imperial, Ramón, que cortó cualquier centro que rondase por su área. Triunfo para seguir creciendo y creyendo. El domingo viene de neuvo a La Balastera la todopoderosa Arandina. Será, sin duda, la prueba del algodón para este nuevo Palencia Cristo Atlético.