Para todos los gustos

ICAL
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El Monasterio de Santa Clara de la localidad de Carrión de los Condes expone entre sus muros una muestra de másde 1.500 nacimientos procedente de todos los rincones del planeta. La colección no deja de crecer cada año

Para todos los gustos

De Mozambique, Madagascar o Laponia. Aunque parezca mentira, hay belenes de los lugares más recónditos del planeta, ya sean exóticos, sobrios o pomposos. Todos ellos están expuestos en la XV edición de la colección El Belén, sus personajes y sus símbolos del Monasterio de Santa Clara de Carrión de los Condes. Con más de 1.500 representaciones expuestas al público y otras 600 más guardadas en clausura, las clarisas conjugan antigüedad y modernismo de la mano del nacimiento del niño Jesús. El guía del museo, Ignacio Ponte, explica a la Agencia Ical que todo comenzó hace 15 años por la iniciativa de la madre abadesa, Sor Micaela, al ser la promotora de toda la colección desde un primer momento. Para ella, «tanto la Navidad como el nacimiento significa la alegría y el gozo en el Señor, así como el amor y el reconocimiento a la obra de San Francisco, al ser muy didáctica y popular», afirma.
En ese sentido, subraya que «hay gran diferencia entre unas representaciones y otras, pero la combinación entre lo más elaborado y lo más simple es lo que da la gracia a la exposición, todo ello a partir de un contraste que no deja de transmitir el sentido del nacimiento».
La imaginación y la originalidad se convierten en compañeros de viaje en algunos de los ejemplos. Es el caso de la cáscara de pipa, procedente de Palma de Mallorca, utilizada como soporte para introducir un pequeño nacimiento con todo lujo de detalles, que debe ser observado con una lupa. No es el único que llama la atención, y es que, una caja de cerillas, una lata de conserva o un corcho son materiales perfectos para representar un belén.
Para todos los gustosPara todos los gustosNueva Zelanda no se queda atrás, característico porque su religión no permite representar la cultura humana, por lo que «lo simbolizan sin piernas ni brazos, al parecer más una serpiente que una persona». Sin irse muy lejos, en Australia, en vez de humanos hay koalas, una filosofía que «ciertas personas no ven correcta», detalla el guía.
De un extremo al otro, el belén napolitano se centra como una representación «precisa y realista, con gran exceso en las caras y vestimentas, todo ello realizado como en tiempos de Carlos III y Carlos IV». Da la casualidad que, en 2013, la fallecida duquesa de Alba, Cayetana Fitz-James Stuart, junto a su esposo, el palentino Alfonso Díez, visitaron el Monasterio, y eligió el belén italiano como su preferido.
Las obras más contemporáneas también están presentes, con la figura de San José a modo de cuidador del niño Jesús, o como si de una colección de cromos de la infancia se tratase, con un conjunto de sobres de azúcar serigrafiados con imágenes del nacimiento. Aun así, hay espacio para la tradición, todo ello de la mano del belén con movimiento procedente de Puente Tocinos (Murcia), donde se plasman las costumbres y oficios de la época, además de las escenas y episodios de la historia cristiana.
La exposición también tiene tiempo para las anécdotas, como la que protagonizaron los autores del catálogo del museo, Enrique Gómez y Juan Carlos Sánchez, que trajeron desde Grecia un nacimiento realizado en una especie de bola de metal. Ponte cuenta que tuvieron problemas, ya que «en el aeropuerto fueron detenidos por presuntos terroristas al pensar, en un primer momento, que era una granada». No obstante, el guía asegura que «Sor Micaela observa con buenos ojos» otro tipo de representaciones que pueden distorsionar la tradición cristiana, como puede ser la representación con koalas procedente de Australia. «Se admiten y se aprecian todos, aunque cambien la imagen característica y popular», aclara.
Los conjuntos llegan hasta el monasterio de la villa jacobea a través de varias vías. Una de las más comunes es mediante donaciones o regalos a las monjas por personas que viajan por el mundo y se hacen con belenes exóticos, bien por su origen o por el material con el que están elaborados. Además, las clarisas cuentan con colaboradores y compañeros, que adquieren piezas singulares que son pagadas por donantes para que de esta manera lleguen al convento sin coste alguno. Por último, otra opción es la compra de conjuntos concretos para completar los huecos que presenta la colección.
Debido al gran número, Ponte traslada que cada mes de diciembre se remplazan en torno a 150 belenes antiguos para poder renovar la exposición. De esta forma, los que se retiran, al perder relevancia o significado, son guardados en clausura. Por ello, la intención de la madre abadesa es intentar recibir ayuda para realizar un nuevo museo en la huerta, apunta. 
catálogo expositivo. Las nuevas incorporaciones se recogen en el XV catálogo del ciclo expositivo, encabezado por el belén realizado por Elena Díaz Riveroque, el cual ha sido prologado por el obispo de Palencia, Manuel Herrero Osa, y la presidenta de la Diputación de Palencia, Ángeles Armisén, las dos instituciones que han apoyado la muestra desde sus inicios.
El catálogo, obra del fotógrafo palentino Javier Ayarza, se estructura en varios apartados. Por un lado, 400 años, 100 años, 15 años, dedicado a la construcción del templo conventual, cuyas obras abarcaron de 1614 a 1619; la consagración del España al Sagrado Corazón de Jesús cuyo centenario se celebra y los 15 años ininterrumpidos del ciclo expositivo.
Le siguen los capítulos dedicados a Los belenes conventuales, y Los belenes españoles, donde se ha incluido un listado por zonas o escuelas nacionales de los distintos alfares o talleres e igualmente los nombres de los autores conocidos y con representación en la colección carrionesa. También, hay uno dedicado a los Belenes Europeos, otro sobre los Belenes americanos y a los Belenes africanos. Los siguientes capítulos están dedicados a los Belenes asiáticos y a los Belenes de Oceanía.
El catálogo lo cierra el capítulo Serafhicum Splendor: el legado franciscano, dedicado al Belén Bíblico monumental instalado en la pasada edición y cuya construcción está vinculada a las obras de arte de la iglesia conventual que en 2019 conmemora su cuarto centenario abierta. Igualmente se realizan anotaciones sobre la influencia franciscana en las devociones populares de la población, algunas mantenidas desde el siglo XIII hasta nuestros días gracias en parte a la presencia de las clarisas en Carrión.