«En tiempos difíciles hay que agudizar el ingenio»

Esther Marín
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Francisco Javier Montes Villameriel. Gerente de Asistencia Sanitaria

«En tiempos difíciles hay que agudizar el ingenio» - Foto: Óscar Navarro


Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Valladolid y doctor por la Universidad de Zaragoza, es especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública vía MIR. Ha sido facultativo especialista de área de Medicina Preventiva y Salud Pública en el Hospital General San Jorge (Huesca) y en los hospitales Miguel Servet y Royo Villanova de Zaragoza, desde donde pasó a desempeñar el puesto de subdirector médico del Hospital Universitario Río Hortega de Valladolid. Desde 2014 y hasta su llegada a Palencia ha sido responsable de la Gerencia Integrada de Atención Primaria y Hospitalaria de Zamora. Natural de Frómista, regresa orgulloso a su tierra.
¿Qué supone este nuevo reto al frente de la Gerencia de Asistencia Sanitaria?
Es un reto interesante y motivador. Estoy haciendo lo que me gusta, pues la gestión es en lo que me he centrado desde el inicio de mi carrera, para lo que me he formado y en lo que tengo ya cierta experiencia. A eso se suma el volver a mi tierra, que eso siempre es atractivo y una motivación adicional. Es un momento muy especial por la construcción del nuevo hospital, en lo que tengo experiencia en otras provincias. Además es una oportunidad en Atención Primaria, pues hay problemas que mejorar y, en estos tiempos difíciles, es cuando hay que agudizar el ingenio y buscar soluciones para lograr una mejor asistencia sanitaria.
Es la primera vez que trabajo en Palencia, pues anteriormente he estado en Zaragoza, Valladolid y los últimos cinco años en Zamora, donde ocupé también esta responsabilidad, por lo que conozco el entorno y lo que es una gerencia de asistencia sanitaria integral.
¿Qué puede aportar de su experiencia en anteriores proyectos?
He estado en la apertura del  hospital provincial de Zamora, en la fase previa del Río Hortega y en el de Benavente. La experiencia siempre sirve, pues facilita las cosas y sabes mejor los resortes que hay que tocar para avanzar. Una obra es un proyecto largo, a lo que se suma el equipamiento y la futura organización. La puesta en marcha de un nuevo hospital es un reto interesante que me gusta y que creo que también lo es para el personal del centro y para los ciudadanos en general.
Pero las obras del futuro centro sufren un importante retraso y, por el momento, se desconocen fechas de las siguientes actuaciones. ¿Qué se puede decir a los ciudadanos sobre un proyecto del que lleva hablándose años?
Está habiendo ciertas discrepancias con el contrato, pero espero que la próxima semana se pueda llegar a un acuerdo definitivo y se pueda empezar cuanto antes. Soy bastante optimista al respecto.
Los indicadores de actividad del Complejo Asistencial son bastante aceptables, siempre mejorables. ¿En qué se precisan cambios?
Tradicionalmente, los resultados de Palencia a nivel asistencial han sido buenos, en especial en lo que se refiere a las listas de espera quirúrgicas, pues son de los mejores datos de la comunidad. Estamos en unas demoras medias por debajo de los cuarenta días, una cifra buenísima comparada a nivel regional y nacional. Pero hay otros aspectos en los que tenemos que seguir trabajando. Ahora se publican todas las listas de espera, tanto las totales como las estructurales, de consultas, de la lista quirúrgica y de pruebas diagnósticas. Nos tenemos que centrar en conseguir los mismos niveles en las pruebas y en las consultas, que este año han aumentado bastante debido a la falta de especialistas. Creo que, en parte, se solucionará con los concursos de traslados que hay abiertos y las oposiciones.
Pero el número de pacientes en la lista de espera no es lo importante, sino que tenemos que prestar una atención integral al paciente desde el momento en el que necesita asistencia, hasta que recibe el alta. Tenemos que fijarnos más en todo el proceso e intentar acortarlo, por lo que hay que trabajar todas las listas de forma conjunta. Uno de los objetivos que tenemos es potenciar las consultas de alta resolución, para que al paciente se le puedan hacer las pruebas que necesite cuando acuda a consulta. Es una línea importante que tiene que ir asociada al desarrollo de la historia clínica electrónica, para que en Primaria tengan acceso directo a ella. Todo para conseguir reducir los tiempos de un proceso.
La falta de facultativos en diversas especialidades ha originado un aumento del número de pacientes en la lista de espera de las consultas externas, así como de las demoras, en especial en Dermatología, Ginecología, Otorrinolaringología, Cardiología y Traumatología. ¿Qué soluciones se plantean al respecto?
La falta de especialistas viene arrastrándose de forma general a nivel nacional y afecta más a los hospitales pequeños, pues los grandes tienen más médicos en formación y la gente se queda en ellos. La edad media de nuestros médicos es muy alta y no hay suficiente resposición, de ahí que se vayan a ofertar todas las plazas acreditadas para poder formar. Por ejemplo, en Medicina de Familia, para el año que viene vamos a ofertar doce plazas en lugar de las seis de este año. Es cierto que acreditar una plaza de formación no es algo sencillo, pues tiene que pasar muchos trámites regionales y nacionales.
Es cierto que hay problemas concretos. Por ejemplo, en Dermatología solo tenemos dos profesionales, mientras que en Ginecología faltan cinco de una plantilla de dieciséis. Espero que con el concurso de traslados y las oposiciones consigamos cubrir esas plantillas.
Siempre se puede organizar, pero hay que pedir más a la gente y eso acaba cansando. Bajas, permisos, excedencias o vacaciones cuando la plantilla está ajustada suponem un esfuerzo, pero espero que a medio plazo se mejore con la optimización de los recursos al máximo. A ello se suma el evitar consultas que puedan gestionarse por interconsultas no presenciales, la telemedicina, etc. Estamos haciendo un proyecto piloto en Urología, por el que el médico de Primaria puede hacer una interconsulta y el especialista tiene un espacio para dar una respuesta o solicitar que se derive al paciente. También vamos a trabajar en la teledermatología, algo que se está haciendo en otros hospitales y funciona muy bien. Tenemos que intentar desarrollar las tecnologías, que han mejorado mucho y eso ofrece muchas posibilidades.
El tercer turno de hemodiálisis se implantó para mejorar el servicio, pero las quejas no han cesado desde hace meses. ¿Cómo se encuentra en estos momentos?
El tercer turno se implantó en marzo y, evidentemente, el objetivo principal son los pacientes. Si hay alguno que se tiene que desplazar hasta Valladolid varios días y lo puede hacer en Palencia, lo que tenemos que hacer es mejorar el servicio. En el hospital de Zamora en el que yo estaba había un tercer turno y funcionaba con total normalidad, no había problemas.
Creo que para los pacientes es una mejora y desde que estoy aquí no he visto ninguna reclamación, yo creo que los pacientes están más satisfechos. Se ha abierto el tercer turno durante tres días, pero si hubiera más pacientes podría ampliarse. Ha habido problemas con el personal de enfermería, pues no estaba cómodo con el turno y las sesiones de noche acababan tarde, pero eso ya se ha corregido. He ofertado a las enfermeras que hicieran su propio calendario de trabajo y esta semana han presentado una propuesta para poner de prueba hasta el mes de marzo. Mientras se ofrezca el servicio a los pacientes y se cumplan todos los requisitos de jornada, me parece bien. Hay dos personas que no lo han firmado, pero creo que es una buena forma el ofrecer esa capacidad de autogestión para que el servicio regule la actividad.
La mayor fortaleza de un sistema sanitario es su capital humano, pero muchos profesionales no atraviesan su mejor momento
El personal sanitario que trabaja en las instituciones sanitarias está muy cualificado; es el mayor recurso y la mayor tecnología que tenemos. Su formación y su compromiso es lo más grande, pero hay momentos en los que se viven situaciones tensas, especialmente en el ámbito médico, pues en el resto de categorías profesionales hay menos problemas a la hora de cubrir incidencias. Cuando la situación dura poco, todos hacemos el esfuerzo, pero cuando es más duradera genera cierta insatisfacción. Este año se están recuperando muchos derechos, se han pagado las acumulaciones de 2018 y se van a pagar las del 2109, la carrera profesional se ha reactivado, etc., lo que espero sirva para mejorar.
Tenemos que ir pensando en trabajar de otra forma, con una mayor coordinación entre Atención Primaria y Hospitalaria, para ir adaptándose a los nuevos escenarios que se nos plantean. El paciente no es el mismo que hace treinta años, pues hay más patologías crónicas, se hacen otros seguimientos, la medicina cada vez es más ambulatoria, las nuevas tecnologías permiten seguimientos a distancia, etc.
De ahí que la administración crea que es el momento para hacer cambios en el sistema sanitario. ¿Qué le parece el plan de reordenación de Atención Primaria en el medio rural?
La situación que tenemos en Primaria, que es donde está puesto el foco en estos momentos, precisa atención. Que se vaya cuatro días a la semana a un pueblo de treinta habitantes no supone una mejor atención sanitaria, habrá que ver las peculiaridades concretas de cada zona básica de salud y adaptarse. Está claro que hay que cambiar el modelo; la atención Primaria tiene que dotarse de más recursos, ser más resolutiva, pero no quiere decir que tiene que haber un médico en cada pueblo. La atención continuada está cubierta las 24 horas todos los días del año, tanto con el 112 como, como con los puntos de atención continuada y las urgencias hospitalarias. La atención ordinaria es la que hay que organizar de otra manera.
El actual modelo se implantó en el año 84 y no se ha realizado ninguna modificación importante desde entonces. La ratio de médicos que tenemos en España es la tercera más alta de Europa, por lo que hay que organizarse de otra manera, porque medios hay.
La zona norte sufre muchas carencias desde hace tiempo, lo que ha sacado a la calle en muchas ocasiones a los vecinos de distintas localidades. ¿Es tan difícil buscar una solución para esos puestos de difícil cobertura?
Cuando uno tiene algo y deja de tenerlo, evidentemente está peor. Es cierto que la zona norte, distante de la ciudad y en un entorno más complicado, es un lugar al que los médicos optan menos por ir, ya sea porque hay menos pacientes, está más lejos o no tienen incentivos suficientes. Hay que analizar y priorizar de otra manera.
El tema de los pediatras es que no hay y, los que pueden, prefieren otras zonas. Hace quince años había médicos de sobra y cuando había un hueco se llenaba, ahora hay menos que plazas ofertadas y eso es un problema. Eso sí, cada día intentamos buscar médicos a través de las bolsas de trabajo, sociedades científicas, colegios de médicos, prensa... Pero no hay.
La situación no es idónea para las nuevas generaciones. ¿Vienen con ganas?
La sociedad cambia y se tienen otras prioridades en la vida y eso se nota en todos los ámbitos. Una de las cosas que ha cambiado es la situación de los médicos urbanos; antes nadie se planteaba si había o no que hacer guardias, pues es algo obligatorio. Ahora parece que eso hasta se pone en duda.
Es muy difícil entrar en la carrera y, además, lo hacen muchos de otras comunidades, lo que supone que cuando terminan se vuelven a su tierra. A ello se suma que son muchos menos los que acceden a esta formación, a pesar de que se están aumentando las plazas MIR. Yo creo que en unos años la situación va a mejorar y para ello estamos trabajando todos juntos.