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«Nos olvidamos de traer empresas punteras y tecnológicas»

J.Hoyos-H.Jiménez
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Velázquez incide en que la administración regional «se está centrando en otras provincias». Cerrar el ciclo de la economía circular, «única» manera de avanzar. Incide en que las renovables «no sirven para todo» y que se necesitan alternativas

«La rehabilitación de edificios es necesaria para adaptarlos a los nuevos estándares de eficiencia energética», subraya. - Foto: Patricia González

Encabeza desde 2019 un colectivo que agrupa a los ingenieros industriales de Burgos y Palencia, el único colegio propio de la comunidad junto con el de León, ya que el resto de provincias depende de Madrid. Ignacio Velázquez reivindica su papel en la seguridad industrial, habla de las fortalezas y debilidades de la provincia y aborda problemas como el energético y el medioambiental.

¿Había logrado superar la empresa palentina las consecuencias de la pandemia antes del nuevo golpe que ha supuesto la guerra de Ucrania? ¿Qué evolución se puede esperar?

La mayoría de los sectores había recuperado un nivel de producción y actividad previo a la pandemia. Las agroalimentarias nunca bajaron e incluso algunas crecieron. En el automóvil, que tanto peso tiene en Palencia, hay un problema estructural que viene de la crisis del gasoil. Junto a la pandemia, los paros de fábricas en Asia y la disminución de la demanda han hecho que no pudiese salir de la crisis y, cuando parece que sí, se encuentra con el problema importantísimo de los componentes electrónicos, que ha convertido una crisis de demanda en una de oferta. No hay coches para comprar. Es algo que se nota en Renault y, por tanto, en Palencia, así como en las subcontratistas.

«Nos olvidamos de traer empresas punteras y tecnológicas»«Nos olvidamos de traer empresas punteras y tecnológicas» - Foto: Patricia GonzálezLa guerra de Ucrania ha afectado bastante a los precios de materias primas agroalimentarias, como cereales y aceite de girasol, que viene de allí. Ha habido un boom del 40 o 50% que hace que estas empresas hayan tenido que asumir el incremento reduciendo sus márgenes y repercutiéndolo ahora en sus productos. Estamos en una crisis fundamentalmente de precios, de inflación, que es lo que va a afectar a las empresas en el futuro. Por lo demás, creo que las empresas de Palencia están fuertes. Con sus altibajos, van a salir adelante.

Renault ha tenido que parar en varias ocasiones. ¿Cuándo y dónde se ha roto esa cadena de suministro?

Con la crisis de los microchips, que venían de Asia. Los problemas en China y otros países de la región derivados de la pandemia han constreñido la cadena de suministros. No hay materiales. Y ahora con la guerra todavía peor. Por ejemplo, una fábrica de Volkswagen ha parado en Alemania porque los cables los traía de Ucrania y ahora necesita nuevos proveedores. Las cadenas de logística se rompen y el automóvil vuelve a tener ERTE, y en el caso de los bienes de equipo que exportaban a Asia, concretamente a Rusia se han parado totalmente. Y aparte las agroalimentarias de repente están sufriendo la falta de aceite de girasol o harinas que venían de Ucrania.

«Nos olvidamos de traer empresas punteras y tecnológicas»«Nos olvidamos de traer empresas punteras y tecnológicas» - Foto: Patricia GonzálezEn pocos días nos hemos enterado de que muchas cosas venían de ese país y no lo sabíamos

Como en su día, con la pandemia, nos enteramos de que venía todo de China. Ahora sabemos que no somos productores de trigo o de aceite, que nos viene de fuera, o que el gas llega desde Rusia. Nos estamos dando cuenta de que hemos dejado todo en manos de otros. No producimos nada y dependemos del exterior. La Unión Europea se ha colocado en una situación muy débil porque sí que tiene fortaleza económica y produce bienes de equipo que exporta, pero necesita materiales, energía y componentes de alto valor tecnológico que vienen de fuera. Por esto estamos ante un problema gordísimo de estrés de suministros y encarecimiento de precios que no sabemos dónde va a ir.

Comparada con el resto de provincias de la región, ¿en qué posición se encuentra Palencia?

Industrialmente, la más fuerte es Burgos. Luego Valladolid, León y Palencia están cerca entre ellas. Creo que el problema es que la Junta se está centrando en otras provincias y hay que ayudar más a Palencia. Nos estamos olvidando de traer empresas tecnológicas y de favorecer la instalación de empresas punteras en la provincia. Palencia tiene fortalezas y grandes empresas agroalimentarias, del sector del automóvil y de la aeronáutica.

¿Y a nivel de emprendimiento?

Ahora mismo, ser emprendedor es muy complejo en un contexto de crisis tan continuada. Los que lo hacen, van a triunfar porque no les queda más remedio. Estamos en un mundo con mucha incertidumbre económica y política y las empresas miran mucho las inversiones futuras. Castilla y León no tiene una sociedad muy emprendedora. Se hace por vocación o por necesidad. En momentos de crisis, es más difícil.

¿Hay alguna receta mágica de futuro, un camino que parezca infalible para el futuro industrial?

Yo siempre les digo a mis alumnos que la principal demanda será resolver el problema energético. Están las renovables pero hay que buscar nuevas fuentes de energía como la fusión nuclear. Creo que el problema energético lo resolveremos en los próximos 30 o 50 años, nos olvidaremos del gas y del carbón. El hombre, cuando quiere algo, lo acaba consiguiendo, pero será a largo plazo. A corto lo que tenemos que seguir haciendo es ahorrar, reutilizar e intentar buscar el autoabastecimiento. Esto junto con la gestión de datos y la automatización es el futuro. Nuestra función es apoyar al mundo en el proceso de transición, para lograr que el planeta sea sostenible y podamos sobrevivir en él.

¿Corrimos demasiado con la transición energética? ¿Cree que cuestiones como la pandemia o la guerra hacen que estos temas pasen a un segundo plano, porque lo primero es sobrevivir?

Yo lo creo al revés. Creo que íbamos muy lentos y ahora nos hemos dado cuenta. Sí que había un problema: nosotros como ingenieros creemos que desechar de base la energía nuclear ha sido un error. Entendemos que es una energía limpia, aunque tiene residuos, pero existe tecnología suficiente para tratarlos. La nuclear nos aporta una base muy fuerte, aquí en España se optó por eliminarla y potenciar las centrales de ciclo combinado y ahora estamos pagando el precio del gas. Cuando se desarrolle la fusión fría, limpia, conseguiremos energía con mínimos residuos radiactivos y por ahí tenemos que ir en el futuro.

Habló recientemente junto a otros expertos de esa apuesta por la energía nuclear para compensar la deficiencia actual. ¿Es viable?

Es posible en Inglaterra, que tiene un plan de creación de nuevas centrales. Lo es también en Francia. En España se decidió cerrar centrales que, con una mínima inversión, podrían haber aguantado unos cuantos años más, como la de Garoña. Se sigue con el plan de cierres, pero entendemos desde los colegios de ingenieros industriales que se puede prolongar la vida de las existentes porque están amortizadas y el coste de producción del megavatio es bajísimo. Hay nuevas tecnologías de centrales nucleares más pequeñas y económicas que las que se hacían en los años 60. Pensamos que es una energía segura. Ha habido dos problemas en todo el mundo. El resto han sido seguras y es una manera de diversificar y de ser independientes energéticamente de países como Rusia y Argelia.

Las renovables no se bastan todavía para satisfacer la demanda

Avanzan, pero su problema es que solo las tenemos cuando hay viento o sol. La nuclear o la hidráulica no dependen de las inclemencias meteorológicas. Los ingenieros trabajamos para encontrar sistemas viables de acumulación de energía eléctrica. Cuando lo hagamos, resolveremos el problema energético porque podremos implementar exponencialmente el uso de las renovables para que, cuando haya viento, podamos acumularlo y, cuando no lo haya, se pueda consumir. Es el futuro y el reto tecnológico. El problema que tenemos es que, si hay viento, podemos suministrar el 70% de la demanda instantánea mediante molinos, pero, si no, hay que arrancar una central de gas. Es muy importante para eso también podernos interconectar con Europa, de forma que, si nos sobra, pudiésemos mandarlo a Francia, por ejemplo. Es una manera de conseguir optimizar y aumentar las capacidades renovables de España.

¿Se puede hacer una transición?

Las renovables no sirven para todo y necesitamos otras alternativas. La nuclear nos aporta una base, como en España la hidráulica o los combustibles fósiles para los picos más altos. Tenemos que utilizar todas las energías, y para la industria las renovables no son suficientes, no podemos alimentar hornos eléctricos por ejemplo. Así que la transición pasará por el hidrógeno, un combustible limpio que con ciertos procesos de seguridad de almacenamiento y transporte puede sustituir al gas. Y yo al hidrógeno no lo veo como una energía definitiva, pero sí de transición al futuro.

¿Por qué lo ve solo como un paso intermedio? ¿Cuál sería entonces el horizonte definitivo?

Yo me imagino un futuro en el que habrá centrales de fusión nuclear limpia, mucho más pequeñas y compactas, de forma que podamos tener prácticamente garantizado el suministro eléctrico con ellas. E incluso se habla de grandes geotermias perforadas a kilómetros de profundidad. En el futuro podremos electrificar casi todo y garantizar el suministro. Hay que potenciar mucho el transporte en tren, por ejemplo. Y evitar que sucedan cosas paradójicas como estar comiendo en Cádiz y que te sirvan agua burgalesa o que estés en Burgos y te pongan agua granadina. Hay un problema grave que debemos solucionar y es valorar económicamente el impacto ecológico que se produce en los procesos. Nos falta dar ese paso como sociedad y que cosas así nos parezcan una aberración.

Eso también lo hemos provocado nosotros como consumidores, ya que queríamos camisas a cinco euros aunque las trajeran de Bangladesh

Estoy de acuerdo. Y además el transporte se subvenciona. Hombre, a lo mejor saldría más barato comprar queso de Sasamón que de otro sitio y traerlo. Esto son cosas anecdóticas pero se trata de incorporar el impacto ambiental al precio del producto, lo que cambiaría radicalmente las cosas. Además, hay que conseguir energías autóctonas que nos permitan tener independencia. Y con autóctonas me refiero incluso a locales, que yo en mi casa pueda generar mi propia energía.

Ahí entran los paneles fotovoltaicos

Claro, pero ¿hace cuánto que ha salido la ley de autoconsumo que nos permite engancharnos? Un año. Llegamos tarde y mal. Si se hubiera implementado hace diez años ahora tendríamos todas las casas con paneles solares puestos y no tendríamos ese impacto tan grande en las facturas.

¿Se puede exigir a las empresas una adaptación verde en este momento de incertidumbre?

Las empresas lo están haciendo porque les interesa económicamente. No se imagina la cantidad de proyectos que estamos haciendo los ingenieros para cubiertas fotovoltaicas, reducción de gasto energético, aprovechamiento de combustible… Es una barbaridad, estamos sin pausa. Y esto no se hace por obligación, sino por rentabilidad. Antes una fotovoltaica se amortizaba en 16 años y ahora en cuatro. La adaptación verde se está haciendo por conveniencia, y si quieres acelerarla lo que hay que hacer es subir los precios de los combustibles fósiles u obligar por ejemplo a los certificados energéticos en las viviendas.

La vivienda parece estar en un nuevo período de crecimiento. ¿Lo ve sostenible?

Sí que es un nuevo boom y espero que no se convierta en burbuja. Se ha trabajado a raíz de la pandemia en la rehabilitación de edificios existentes, cosa muy necesaria para adaptar las viviendas a los nuevos estándares de eficiencia energética. Va a haber mucho dinero para reformas, mejoras y envolventes, y eso va a primar mucho más que la vivienda nueva. Esta se va haciendo y es verdad que consume mucho menos energéticamente. Por ahí tenemos que ir en cuanto a sostenibilidad, reducción de materiales y proceso de construcción.

Estos fondos, en muchos casos europeos, también se destinarán a la digitalización de empresas. ¿Es un asunto pendiente en Palencia?

Las empresas grandes llevan la digitalización en el ADN, no hay que preocuparse. Tenemos un gran problema con las pymes, cuyo nivel de digitalización es muy bajo. Seguimos haciendo las cosas de la misma manera que hace 30 años. Hay unos procesos de gestión de información que son necesarios para poder competir y crecer. Si no lo hacemos, nos hundiremos. Hay que ser eficiente y capaz de exportar. Para eso necesitas empresas modernas.

Volviendo al sector del automóvil. ¿Cuál es el planteamiento en lo referente al coche eléctrico?

A corto plazo, va a depender de las ayudas públicas, de lo que inciten las marcas a pasarnos al vehículo eléctrico y de lo fácil que sea encontrar puntos de recarga. Tenemos que resolver muchos asuntos para conseguir descarbonizar el automóvil. Necesitamos desarrollar motores de hidrógeno y sistemas de acumulación para trayectos medios y largos porque los problemas de autonomía aún no están solventados. Debemos crear plantas de baterías para no depender de China. Va más lento de lo que sería deseable. También es verdad que hay un nuevo modelo en el que los jóvenes no quieren coche, buscan viajes compartidos y las propias marcas no hablan de precio de coche, sino de cuánto cuesta al mes. Cambiamos a una filosofía en la que no pagas por un bien, sino por un servicio de movilidad. En Palencia y otras zonas de Castilla y León, somos muy de tener propiedad y nos cuesta pensar que, con la economía circular, las cosas se van a servitizar. Las empresas van a suministrar estos servicios de movilidad, habitacionales, etc. Se pagará por el uso. En Madrid y Barcelona funciona muy bien. Aquí vamos poco a poco, pero llegará, sin duda.

La Unión Europea tiene como objetivo llegar a ser neutra en emisiones en 2050. ¿Lo ve factible?

Es complicado, pero se están tomando medidas. Hay unos planes pero las incertidumbres económicas pueden demorarlos. No sé si lo conseguiremos, pero para 2050 sí que vamos a tener una gran capacidad de autoproducción energética.

Antes las empresas tenían flotas de transporte propias y optaron por externalizarlas. Con la reciente huelga de transportistas hemos visto los potenciales peligros de este tipo de medidas. ¿Ha sido otra trampa esta decisión?

Efectivamente. Las empresas externalizan lo que no consideran esencial para la producción, pensando en conseguir mejores rentabilidades. En logística por ejemplo algunas no tienen almacenes, ellas solo se dedican a producir. Eso tiene un riesgo. Son más competitivas, pero son los problemas del capitalismo, una competencia brutal. Como ha pasado con las ETT que han precarizado el trabajo. Nosotros mismos como ingenieros lo hemos visto, antes las empresas tenían sus departamentos de ingeniería y ahora están externalizados.

¿Hay alguna manera de revertir esa dependencia, o ya es imposible salir de ese bucle?

La única manera de avanzar, y así lo dice la Unión Europea, es cerrando el ciclo de la economía circular. Nosotros no tenemos materias primas, pero tenemos residuos y podemos reducir el consumo reciclando y aprovechando para otros procesos. Los chatarreros ya no son tales, son economía circular. Si pudiéramos hacer lo mismo con residuos de la construcción, o los orgánicos para hacer compost, o piensos… Podríamos llegar a una dependencia exterior muy baja, porque Europa tiene agotados sus recursos después de tantos años esquilmando la tierra.

¿Qué papel juega la mujer en la ingeniería industrial?

La mujer ingeniera es una profesional cualificada y en la empresa está igual de bien valorada que el hombre. Todas las ingenieras que salen de las carreras trabajan con el mismo salario y la misma intensidad. El problema es que solo un 15% de los estudiantes son mujeres. El gran reto es conseguir que pierdan el miedo y estudien estas carreras técnicas.

¿Qué labores de información hace el Colegio?

En las universidades, damos información. Para ser ingeniero industrial hay que hacer un máster habilitante. Potenciamos eso. Otras funciones son ayudar a movimientos como mujeres STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas, por sus siglas en inglés) a través de formación y charlas para conseguir ese impulso y la igualdad en porcentaje de estudiantes.

¿Qué otros objetivos se plantea el Colegio a corto plazo?

Tenemos una relación fructífera con las instituciones en lo que nos compete, que es la seguridad industrial. Tratamos de mejorar los reglamentos y órdenes para conseguir que las instalaciones sean fiables y seguras para las operaciones. También tenemos un importante reto: dar a conocer el nuevo paradigma tecnológico, económico y social, que es la economía circular. El tejido empresarial y económico debe ser circular al reducir el uso de materias primas y la huella de carbono que implica la producción, así como reutilizar los residuos. Es un camino apasionante que viene en los próximos años.

Seguimos intentando favorecer el networking entre los colegiados, es decir, tener relaciones personales y profesionales con compañeros que estén en puestos líderes de las empresas para que sean más fluidas e interesantes.