La ONU refuerza el embargo de armas sobre Libia

Agencias
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La Conferencia de Munich busca un diálogo de paz mientras el país exige el alto el fuego

La Conferencia de Múnich refuerza el embargo de armas sobre

Es necesario reforzar el actual y a todas luces débil embargo de armas que pesa sobre Libia, calificado de "chiste" por los responsables de Naciones Unidas, para incentivar a las partes enfrentadas a iniciar un diálogo de paz. Esa es la principal conclusión a la que llegaron los ministros de Exteriores reunidos en la Conferencia de Seguridad celebrada este pasado fin de semana en Múnich, y el compromiso que hicieron público ayer al término de la cita.
"Sabemos que no será una tarea fácil", declaró el titular de Exteriores alemán, Heiko Maas, quien defendió las últimas resoluciones a este respecto en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. "Lo que logramos en Nueva York fue un progreso enorme", aseveró.
Maas quiso aportar una perspectiva más esperanzadora sobre las iniciativas para sacar al país del caos en el que lleva sumido desde la muerte del sátrapa Muamar Gadafi en 2011.
"A pesar de todas las zonas donde no hemos conseguido nuestro objetivo, el camino que hemos elegido está funcionando, y el diálogo diplomático celebrado en los últimos días ha sido eficaz", apuntó.
Los 12 países y tres organizaciones internacionales presentes en la reunión, con intereses en el conflicto libio, subrayaron su meta de implementar el embargo de armas dispuesto por la ONU desde 2011.
El secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, acusó recientemente a las naciones extranjeras implicadas en la guerra civil libia -Emiratos Árabes Unidos, Egipto y Rusia-, partidarias del militar opositor Jalifa Haftar, y a Turquía, como aliada del Gobierno reconocido por la comunidad internacional en Trípoli, de entorpecer las conversaciones de paz a través del suministro de armas y combatientes, en lo que llegó a describir como un escándalo.
En esta línea, antes de la reunión en Múnich, la enviada especial adjunta de Naciones Unidas a Libia, Stephanie Williams, criticó con dureza la ineficacia de las medidas propuestas en Berlín.
"Se ha convertido en un chiste», lamentó Williams sobre la nula regulación de la entrada de armas al país norteafricano, convertido según la ONU en «el mayor arsenal descontrolado del mundo".
"La situación sobre el terreno es tremendamente preocupante, y esta especie de tregua pende constantemente de un hilo. Se han registrado cientos de violaciones del alto el fuego", sentenció.
Por su parte, los ministros de Exteriores de la Unión Europea (UE) tratarán hoy de ir concretando acciones de apoyo al proceso de paz en Libia, con la celebración de un Consejo en el que tratarán la situación en la zona, entre otros asuntos, después de que hubieran decidido previamente dar más vitalidad a la operación Sofía desplegada en el Mediterráneo central para apoyar los esfuerzos de la ONU y la comunidad internacional por hallar una solución.
En todo caso, aunque los Veintisiete ya han llegado a un acuerdo político para aumentar la vigilancia con aviones, imágenes por satélite e inteligencia del embargo de armas, no logran ponerse de acuerdo para que Sofía vuelva a contar con barcos para realizar esa tarea.


Augurios de fracaso

Mientras, el primer ministro del gobierno de unidad libio, Fayez Serraj, defendió que cualquier conversación de paz para resolver el conflicto en el país estará destinada al fracaso sin un alto el fuego previo, de carácter permanente, que permita la apertura de un diálogo con el militar opositor Jalifa Haftar. "Ninguna negociación tendrá sentido bajo el ataques aéreos y derramamiento de sangre", aseveró.
Para Serraj, el alto el fuego permanente implica el retorno de todos los desplazados internos y la garantía del fin del asedio que Haftar mantiene contra la capital, Trípoli, desde el pasado mes de abril.