Concorde: La historia de un viaje inolvidable

Sergio Borja
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Los palentinos Jesús Aparicio y María Teresa Ordás volaron en el avión supersónico en el primer viaje tripulado que se realizó desde España gracias a un sorteo en El Corte Inglés

Concorde: La historia de un viaje inolvidable

«Y volar, y sentir que ya no queda veneno. Y vivir, porque ya no me hace falta valor. Y volar, y volver a ser yo mismo de nuevo. Y vivir, volando, volando junto a ti». Con esta canción de La Pegatina arrancamos esta historia que comenzó un 21 de septiembre de hace ya 42 años. En 1977, una pareja de palentinos, Jesús Aparicio y María Teresa Ordás, -la mujer tenía una mercería en la calle Mayor-, pudo volar en el avión supersónico Aérospatiale-BAC, más conocido como Concorde. Fue el primer viaje tripulado que se realizó desde España. Lo fletó El Corte Inglés tras un concurso en el que casi un centenar de afortunados pudieron volar en la aeronave de entre un total de 2 millones de participantes en España.
«Mis padres se tuvieron que desplazar al Corte Inglés de Madrid a comprar unas camisas para mi padre y alguna que otra cosa para mi madre, ya que en aquella época, estos grandes almacenes sólo existían en la capital», expresa Juan Carlos Aparicio, hijo de la pareja.
«Tuvieron una suerte tremenda, ya que con el ticket de compra tenían que rellenar un boleto para un sorteo, y les tocó», asegura orgulloso.
Concorde: La historia de un viaje inolvidableConcorde: La historia de un viaje inolvidable«Recuerdo que participaron más de dos millones de personas entre los que solamente fueron 96 los afortunados», alega Aparicio. «Tuvieron mucha suerte», asevera.
El itinerario del viaje del Concorde fue Madrid-París-Reikiavik con todos los gastos pagados. Fue una aventura que duró una semana, saliendo el 21 de septiembre de la capital de España a la francesa, estando hasta el día 26. Seguidamente, visitaron la ciudad islandesa los dos días siguientes, hasta el día 28 de ese mismo mes. «Fueron vuelos de una hora, ya que dichos aviones, que lo usaban las compañías Air France y British Airways, eran supersónicos y superaban los 2.200 kilómetros por hora», manifiesta.
Y es que los trayectos se hicieron en menos tiempo del que primeramente se esperaba. «Mis padres hicieron dos horas de vuelo. Una para ir de Madrid a París, y otra de la capital francesa a Reikiavik», expresa su hijo.
Concorde: La historia de un viaje inolvidableConcorde: La historia de un viaje inolvidableFue un viaje «inolvidable» para ellos ya que se sintieron muy afortunados de poder formar parte de aquel viaje. «Fueron con todos los gastos pagados, unas vacaciones que nadie hubiera imaginado por aquella época», comenta Aparicio.
Y es que, además del viaje a las capitales, hicieron varias excursiones por los alrededores de las ciudades. «Fueron a visitar lo más característico de París, desde la Torre Eiffel hasta Notre Dame, pasando por el Sacré Coeur y el Arco del Triunfo. En Reikiavik igual, aunque lo que visitaron no es tan conocido», alega el hijo.
Fue una experiencia muy fructífera para ellos, ya que «nunca habían hecho un viaje con todos los gastos pagados y pensión completa». Fue «una vivencia única que para ellos nunca se volvió a repetir», asevera un orgulloso Juan Carlos. «Mis padres guardaban muy buenos recuerdos de aquel viaje que, sin duda, disfrutaron», expresa nostálgico.
Sus inicios. El Concorde fue un avión supersónico que nació el 2 de marzo de 1969, cuando realizó su primer vuelo, a modo de pruebas. Aunque no fue hasta el 21 de enero de 1976 cuando entró oficialmente en servicio. Empezó con la ruta Londres-Bahrein, y París-Río de Janeiro. A pesar de que el modelo del avión prometía un gran futuro debido a su diseño futurista, solo fue adquirido y utilizado por la compañía francesa Air France y la inglesa British Airways.
En el mundo se construyeron solamente 20 unidades. Su rentabilidad por debajo de lo previsto, los altos costes de mantenimiento, el muy elevado precio de sus billetes, el descenso de pasajeros tras los atentados del 11-S y, finalmente, el trágico accidente producido el 25 de julio del 2000 precipitaron su final. Los últimos vuelos comerciales se efectuaron el 30 de mayo de 2003 con la compañía Air France, entre París y Nueva York; el 1 de octubre de ese mismo año, la compañía British Airways cubrió el vuelo entre Londres y la ciudad neoyorquina.
La primera vez que pisó España fue en Torrejón de Ardoz el 9 de julio de 1973 y durante tres semanas consecutivas, a modo de prueba y sin pasajeros, efectuó alrededor de 20 vuelos pasando prácticamente desapercibido en los medios de comunicación. Hasta que el 21 de septiembre de 1977 aterrizó en Barajas, como ya hemos comentado en la historia de este reportaje sobre la pareja de palentinos.
El Concorde tardó poco menos de un año y medio en regresar a España por tercera vez, tocándole el turno a Barcelona. La promoción de un viaje especial extraordinario fue organizada por Banca Catalana y el Banco Industrial de Cataluña con motivo del 25 aniversario de la emisión de bonos de caja. Para ello, se establecieron negociaciones con la compañía British Airways, la cual pondría el material móvil mientras que el fletado sería abonado por los dos bancos. Las 46 parejas afortunadas que tendrían el privilegio de volar gratuitamente de Barcelona a Londres, Washington y Nueva York se seleccionaron de un total de 27 municipios de toda España. Concretamente, tenían que ser clientes suscriptores de las citadas entidades financieras premiados por haber comprado emisiones de bonos por valor de 100.000 pesetas.
Concretamente el avión que aterrizó en Barcelona en 1979, al desligarse de Singapor Airlines, pasó a renombrarse como G-BOAD con el número 210 de la compañía British Airways. Realizó un total de 23.397 vuelos y actualmente está preservado en el Intrepid Sea-Air-Space Museum de la ciudad de Nueva York.
La segunda vez que el Concorde visitó la Ciudad Condal fue el 25 de octubre de 1987, con motivo de la inauguración de los vuelos regulares entre Barcelona y Londres -al aeropuerto de Heathrow- a cargo de la compañía British Airways. El avión inaugural, que llegaba por primera vez a España en calidad de línea de vuelo regular, llegó con 40 minutos de retraso. Tras el evento, el servicio pasó a cubrirse siempre con aviones convencionales, generalmente modelos Boeig-737, tal y como hace en la actualidad.
La tercera y última vez que el Concorde llegó a Barcelona fue el 19 de septiembre de 1998. Una unidad de la compañía British Airways que aterrizó a las 12,10 horas con 100 pasajeros a bordo, los cuales embarcaron en cruceros de lujo anclados en el puerto de Barcelona, desde donde partieron hacia distintos puertos del Mediterráneo. Tras embarcar otros 100 pasajeros procedente de otro crucero, a las 15,30 horas despegó del aeropuerto del Prat de Llobregat con destino a Londres. Esta fue la última vez que pisó Barcelona.
25 de julio del 2000. Es una de las fechas más importantes en la historia del Concorde. Hace 20 años, el vuelo 4590 de Air France despegaba del aeropuerto parisino Charles de Gaulle rumbo a Nueva York, con 100 pasajeros y nueve miembros de la tripulación a bordo. Pero la aeronave no pudo llegar a su destino.
Al efectuar una maniobra para despejar la pista, una de las ruedas del avión pasó por encima de una lámina de metal que se había desprendido de un avión de Continental Airways -culpable final del siniestro-, lo que hizo que el neumático estallara al momento. Un fragmento de la goma impactó contra el ala izquierda, provocando un fallo en ese motor que propició que el queroseno se derramara sobre el metal, que entró en llamas. Los pilotos trataron de hacer aterrizar la formidable aeronave en el aeropuerto más cercano, pero no dio tiempo y acabó estrellándose sobre un hotel en el pueblo de Gonesse, a siete kilómetros del Charles de Gaulle. Además de los 109 ocupantes, murieron otro cuatro que se hospedaban en el edificio damnificado por el accidente.
Fue el único accidente registrado por dicho avión en sus 27 años de servicio en el transporte de personas, pero fue un hecho suficientemente grave como para empezar su decadencia en el sector del aire.
Su ya cuestionable viabilidad por los altos costes -unos 7.000 euros por viaje y persona- se vio perjudicada por este siniestro y el posterior atentado, año y dos meses después, del 11-S, que puso en jaque a gran parte de la industria. En noviembre de 2003, tras dos años de pérdidas, Air France y British Airways acordaron mutuamente la retirada oficial del espacio aéreo de la aeronave;se puso fin, así, a todo un símbolo de la aviación en el mundo entero. A día de hoy, varios modelos de Concorde están expuestos en diferentes países, pudiendo ser visitados en algunos casos.