Un día para llamar la atención sobre los suicidios

O. H.
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Encendido de velas y poemas en la plaza de San Francisco organizado por el 'Teléfono de la Esperanza'. - Foto: Óscar Navarro

 
El Teléfono de la Esperanza de Palencia organizó en la jornada de ayer, coincidiendo con el Día Mundial  de la Prevención del Suicidio, un conjunto de actividades para llamar la atención sobre la que es la primera causa externa de muerte en nuestro país. 
En el caso de Palencia, desde el Teléfono de la Esperanza no se atreven a dar datos, dado que ellos comenzaron a funcionar el pasado año y su estadística, por tanto no es relevante.
Desde esta organización sin ánimo de lucro, señalan que a nivel nacional «la cifra real es más alta pero no la conocemos debido al estigma asociado al suicidio, a la falta de procedimientos fiables de registro de muertes y las sanciones legales o religiosas contra el suicidio. Y en estas cifras no contamos a las personas que cada año realizan intentos de suicidio que, finalmente, no llegan a término».
En este sentido se manifestó la psicóloga Milagros Cabeza Rubio, que ofreció en la Biblioteca Pública una charla sobre El suicidio juvenil. Realidad y prevención. «Hay suicidios que se enmascaran con accidentes de tráfico, con dietas muy estrictas». En cualquier caso señaló que casi siempre los suicidas «dan pistas previas verbales y no verbales» como autolesiones ycomportamientos anómalos. «Es raro que no se den», aseguró, aunque reconoció, que a veces es complicado ver esas pistas.
Por su parte, Javier Hernández, de la sede palentina del Teléfono de la Esperanza (902 500002 y 979 170100), señaló que cuando reciben alguna llamada  «lo que intentamos hacer es que esa persona vea que hay otras salidas. En muchos casos no conocen que hay asociaciones que les pueden ayudar y psicólogos en la Seguridad Social. Realizamos una especie de triaje, dirigiendo a esas personas a donde les pueden ayudar. Que vean que otras personas han pasado por lo mismo. Y si esa persona lo tiene ya claro, tratamos de que se agarre a lo que le mantiene unido, sus hijos, la religión».
Además de la charla, también tuvo lugar la lectura de un poema y el encendido de velas en recuerdo por los fallecidos.