Demostrar su inocencia

ALBERTO ABASCAL
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La auxiliar del centro de salud de Guardo denunciada por una supuesta imprudencia tras la muerte de una niña relata a 'DP' el «calvario» sufrido durante dos años antes de archivarse la causa

Demostrar su inocencia

La Audiencia Provincial archivó recientemente y de forma definitiva las diligencias abiertas en el juzgado número 1 de Cervera de Pisuerga contra una auxiliar administrativa del centro de salud de Guardo por una supuesta imprudencia grave después de que fuera denunciada por la familia de una niña al considerar que se produjo una falta de atención médica a la pequeña que derivó en fallecimiento.
La familia sostenía que la causa de que no se prestase asistencia médica a la niña fue la supuesta actitud de la auxiliar administrativa, «que no atendió el requerimiento que se le hacía para que fuese atendida» la pequeña en su domicilio por personal médico sanitario. Sin embargo, la Audiencia considera que la profesional del centro sanitario actuó correctamente y con arreglo al protoloco establecido poniéndose en contacto no solo con un facultativo sino con dos, como ya informó Diario Palentino.
Conocido el dictamen, la auxiliar administrativo ha querido expresar a través de estas páginas el calvario que ha sufrido mientras el procedimiento se ha mantenido abierto durante casi dos años. «Quiero dejar constancia que como persona, no solo como trabajadora del centro de salud de Guardo, entendí las primeras reacciones de la familia contra mí: no creo que pueda haber nada más traumático ni doloroso para unos padres que la muerte de un hijo. Solo te queda callar y aguantar el chaparrón que te viene encima porque, humanamente, los entiendes», recuerda la auxiliar.

graves acusaciones. Y añade que «cuando me llegó la denuncia, segura como estaba de mi actuación en todo momento, pasé del estado de sorpresa al pensar que era un error al de incredulidad por la absoluta indefensión en que me encontré. He tenido que padecer casi dos años de visitas al juzgado, acusaciones y sufrimiento de mi familia. Nadie me va a compensar por esto; en contra de lo que pudiera creer, he sido yo quién ha tenido que demostrar mi inocencia». 
La auxiliar administrativo denunciada mantiene que «me tengo que sentir afortunada. Afortunada por poder rebatir, siempre con pruebas, las graves acusaciones penales de omisión del deber de socorro e imprudencia profesional». 
«A los trabajadores de un campo tan sensible como el de la Sanidad y la asistencia en urgencias, no siempre se los entiende en su actividad profesional; se les acusa de no empatizar con el dolor. Quizá pacientes y familiares tengan que empezar a entender que un buen profesional no debe dejarse llevar por los nervios y las emociones en momentos de tanta gravedad, sobre todo porque eso le impediría hacer bien su trabajo», apunta.
La profesional administrativa en el centro de salud de Guardo en el momento de los hechos subraya que la población «tendría que tener la absoluta confianza y certeza de que, a pesar de que somos personas y nos podemos equivocar, los trabajadores de la sanidad pública en Castilla y León tratamos en todo momento de hacer nuestro trabajo con diligencia y profesionalidad. Tenemos un envidiado sistema sanitario, tratemos de cuidarlo entre todos». 
Finaliza su reflexión dando gracias a todo el personal del centro de salud de Guardo: «Ellos han sido parte también de esta desgraciada historia y, aunque empatizando como yo con el dolor de la familia, conocedores de toda la verdad, han sido mi gran apoyo».