'Un hombre BUENO, un MAESTRO'

CD Maristas Palencia Balonc.
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‘Un hombre BUENO, un MAESTRO’ - Foto: dp

(A Ignacio Lazcano Uranga, el Hermano Iñaki, 1933-2015). Presidente del CD Maristas Palencia de Baloncesto

Hace ya dos meses que fallecía el Hermano Iñaki, un hombre BUENO y un MAESTRO, así, con mayúsculas. El 23 de julio Ignacio Lazcano Uranga nos dejaba para ir al encuentro del Señor, después de 82 años de vida fructífera y de 66 de enseñanza ejemplar.
Poco más de un año había pasado desde que recibiese un sentido y merecido homenaje del Club Deportivo Maristas, especialmente protagonizado por los chiguitos del Colegio, antes de marchar a la vallisoletana Residencia Miraflores. Allí podría ser mejor atendido de sus problemas de salud, unas dolencias que le habían torcido un poco el rostro pero nunca su carácter, bueno y entrañable afable. Entendíamos su marcha pero…, ¡quien podría imaginar lo que la lejanía iba a menoscabar su salud!
En tan sencillo acto, Iñaki hacía una vez más gala de su grandísima humanidad y, sin muchas palabras, nos dedicaba un gesto que lo expresaba todo y que perdurará en nosotros: juntando los brazos sobre su pecho, nos abrazaba, no sólo a los que allí estábamos sino a todos y cada uno de los, con su saber y buen hacer pero, sobre todo con su bondad y paciencia, ayudó a formar. Porque el Hermano Iñaki ha sido desde su ejemplo formador de personas, un legado maravilloso que nos ha dejado y del que disfrutaremos mientras por aquí estemos. Un recuerdo este que se sumará a otros que perdurarán grabados para generaciones de estudiantes palentinos del Colegio y, aún más especialmente, para la familia del Club Deportivo Maristas .
Vivencias en las aulas: recuerdos de su sabiduría plasmada en los libros de texto por él escritos; de su capacidad para enseñar y transmitir el gusto por las matemáticas, de hacerlas amables; o, incluso, de trucos y reglas para hacer más fácil el cálculo mental. Pero también nos acordaremos de su paciencia y de su bondad, de los Sugus que siempre llevaba en el bolsillo del gabán, de su disponibilidad y cercanía, de su carácter cabal,…, cualidades que ni rebuscando en la más profunda memoria, nos permiten recordarle realmente cabreado. Porque el Hermano Iñaki, como mucho, te miraba cerrando los ojos y, agitando esas manos de hombre bueno, te amonestaba, nunca con excesiva vehemencia y suspiraba.
Y es que Iñaki era eso: un hombre BUENO y un gran MAESTRO.
Tardes de entrenamiento tras las clases, fines de semana de competición en el patio de los Maristas y luego en el pabellón pendiente de todo,…; niños y niñas, jóvenes más adelante que, jugando al baloncesto y a otros deportes, aprendimos a ser mayores y a formarnos integralmente,…; tantas y tantas horas, más que nadie, siempre allí disponible para todos, con frío, con calor,…, con lluvia,…, helando,…, compartidas y disfrutadas con Iñaki, uno más desde luego.
Desde su llegada en los primeros años 80 a Palencia, el Hermano Iñaki se convirtió en referente para nuestro club. Si cualquier organización, en el ámbito que sea, responde a las cualidades de sus integrantes, nosotros hemos tenido mucho ganado con sus enseñanzas. Su carácter, prudente, sensato, era un contrapunto ideal para aquellos que, quizás aún demasiados jóvenes, pecábamos de impulsivos.
Ni el Colegio ni el Club podrán entenderse sin él, ni educativa ni deportivamente. El Club Deportivo Maristas  Palencia Baloncesto siempre seremos deudores de su figura pues difícilmente nadie como él podría haber hecho mejor el encaje entre la organización deportiva y el centro académico, siendo el artífice de lograr aglutinar un grupo humano que se ha ido enriqueciendo con las generaciones siguientes haciendo posible el crecimiento de nuestro Club. Y es que, en el fondo, Iñaki es quien mejor representa ese Somos un equipo de patio de colegio que a los que formamos la familia baloncestística marista tanto nos gusta.  
Los años han seguido pasado y algunos, alejados ya del día a día, hemos seguido disfrutando de su amistad, viendo desde esa relación cómo poco cambiaba su vida y dedicación, comprobando cómo generaciones de alumnos y jugadores seguían en Iñaki a una figura de comportamiento ejemplar y de cercanía inmensa, en las aulas de los Maristas y en el deporte, durante tres décadas, treinta años en nuestra ciudad que hicieron de él un palentino más, orgulloso, eso siempre, de su nacimiento guipuzcoano.
Ahora que ya no está, que se ha ido, ahora que ya no volveremos a verle caminando por el Colegio, con su particular y pausado andar, las manos en los bolsos de la chaqueta o el abrigo; ahora que Iñaki está con otros compañeros de aventura con los compartimos esta aventura del baloncesto en Palencia, con Pepe Oriol, Marcelo, Rafa Izquierdo o Germán Albarrán; ahora que Iñaki descansa seguro en la paz del Señor, debemos guardar como un preciado tesoro siempre el recuerdo de haber compartido tantas cosas con él, de haber aprendido de él, pues mientras lo hagamos estará aquí y decirle, sencillamente pero con todo su significado, GRACIAS.
Mañana domingo a las 12 horas celebraremos una misa en su recuerdo en el pabellón del colegio Maristas a las 12,30 horas. Al acabar la misma se descubrirá en el pabellón una placa en agradecimiento al Hermano Ignacio Lazcano Uranga.