Las mujeres insisten en que el silencio no es consentimiento

Laura Burón
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Un centenar de personas se concentra en la calle Mayor para mostrar su indignación por la sentencia contra la manada de Manresa y lamenta el mensaje que está enviando la Justicia

Las mujeres insisten en que el silencio no es consentimiento - Foto: Á“scar Navarro

Un centenar de personas se dio cita ayer en el monumento a la Mujer Palentina, en la calle Mayor, respondiendo así a la convocatoria de la Plataforma por los Derechos de las Mujeres para dejar patente su descontento e indignación por la sentencia de la Audiencia de Barcelona que condena a cinco hombres a penas de entre 10 y 12 años por abuso sexual y no por agresión sexual a una niña de 14 años y absuelve a otros dos que estuvieron presentes pero no participaron en los hechos. Varias mujeres sujetaron ayer una pancarta en la que se podía leer «Todas las mujeres. Todos los derechos. Todos los días» y una de las integrantes de la plataforma procedió a la lectura de un manifiesto en el que se preguntan «¿Qué pretende decirnos la justicia? ¿Qué las mujeres estamos abandonadas?». En el texto, la plataforma insiste en que «el patriarcado nuevamente se ceba en la explotación del cuerpo de las mujeres» y lamenta que, una vez más, se culpabilice a la víctima, que en este caso, estaba inconsciente, lo que la impidió mostrar su negativa, «cómo si todas las mujeres quisieran ser tratadas de forma vejatoria, agresiva y violenta para satisfacer los impulsos agresivo-sexuales de los hombres». 
Mujeres abandonadas. El texto denunciaba públicamente que «la sociedad deja solas a las mujeres para defenderse» y califica al sistema judicial de «laxo y cómplice». «Tanta desidia solo obedece a la intención clara de dejar los derechos de las mujeres a un lado», continúa. 
En este sentido, la plataforma feminista quiso dejar claro que «el silencio no es consentimiento» y que «cada vez que violan a una mujer nos agreden a todas», además de asegurar que «las personas que se llevan las manos a la cabeza pero no están gritando para defender a las víctimas, sus derechos y su dignidad, son cómplices de esta situación».
El acto finalizó con las voces de los asistentes gritando «¡No es abuso, es violación!» o «¡No es no!». También tomaron la palabra algunos de los presentes, entre los que había mujeres y hombres de todas las edades, que lamentaron que haya que concentrarse por este motivo, reclamaron la modificación del Código Penal y lanzaron al aire una pregunta:¿qué mensaje estamos mandando a los jóvenes?


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