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Aumentan las parejas palentinas que recurren a terapia

A. Benito
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Expertos como la psicoterapeuta Ana Sánchez también han detectado en las últimas semanas un mayor número de traumas ligados a la pérdida de seres queridos o a los cambios laborales

La psicología palentina se adapta a las nuevas necesidades - Foto: Rubén Serrallé

La aparición de entidades como el Instituto Palentino del Duelo, que se presentaba hace tan solo unos días, demuestra que entre los efectos más inmediatos de la crisis del coronavirus se encuentran no solo las víctimas mortales y el varapalo a la economía que ha supuesto la expansión del virus, sino también los trastornos que todo ello está provocando. 


Para conocer todos los traumas y secuelas psicológicas que la pandemia dejará tras de sí, aún hay que esperar, pero lo cierto es que los expertos llevan semanas hablando de este asunto y, poco a poco, van surgiendo realidades que demuestran hasta qué punto esta crisis marcará nuestras vidas.


Por ejemplo, Ana Sánchez, impulsora del organismo mencionado anteriormente, ha constatado un sensible aumento en el número de parejas que recurren a ella para solucionar sus problemas. «Es, sin duda, una de las consultas más demandadas», afirma la psicoterapeuta palentina.  De sus palabras se deduce que el hecho de estar tanto tiempo juntos, en un espacio reducido y sin poder salir a la calle está pasando factura a este tipo de convivientes. 

La psicología palentina se adapta a las nuevas necesidadesLa psicología palentina se adapta a las nuevas necesidades - Foto: Reyes MartÁ­nez


«El desarrollo de trastornos obsesivos compulsivos (TOC) ligados al exceso de higiene también puede haberse dado, aunque en personas con perfiles más predispuestos, así como los episodios de ansiedad, estrés post-traumático o depresión, y en los últimos días se está hablando mucho del Síndrome de la Cabaña o, lo que es lo mismo, del miedo a exponerse a los contagios y a tener encuentros sociales», añade Sánchez al tiempo que recuerda que «no se trata de un trastorno psicológico, sino más bien de una reacción natural ligada al instinto de adaptación y supervivencia del ser humano». Eso es lo que hace que algunas personas sientan confort y seguridad al estar en casa, mientras que el mero hecho de salir a la calle puede provocarles miedo e irritabilidad. «En estos casos -indica- lo mejor es retomar la rutina poco a poco, pero nunca caer en la evitación».


Otro de los aspectos que está influyendo en la psicología social son las pérdidas que esta crisis ha traído consigo y eso es lo que ha impulsado la puesta en marcha del Instituto Palentino del Duelo, una organización similar a las que ya funcionan con éxito en otras ciudades españolas.


Tal y como explica su promotora, el centro venía gestándose desde hace tiempo; sin embargo, «se ha agilizado su lanzamiento para ayudar a todas las personas afectadas por la pérdida de familiares y amigos a causa del coronavirus que no han podido acompañar a sus seres queridos en sus últimos momentos».

La psicología palentina se adapta a las nuevas necesidadesLa psicología palentina se adapta a las nuevas necesidades


En este sentido, la psicoterapeuta palentina espera que la iniciativa vaya dándose a conocer y la gente se anime a enfrentar así sus duelos. Reconoce, no obstante, que este tipo de grupos funcionan mejor de forma presencial. «Sí que ha habido personas que han mostrado interés por esta propuesta, pero estamos esperando a que haya más demanda para hacer las cosas bien», continúa Sánchez.

 

EXPECTATIVAS. Y es que, como ella misma indica, «hay que evaluar cada caso de manera individual para después abordar grupalmente los procesos de duelo, que no tienen que estar necesariamente relacionados con el fallecimiento de un ser querido, sino que también pueden vincularse a rupturas, pérdidas de empleo o cualquier situación que suponga un cambio drástico en las expectativas de una persona».  


Por eso, la vocación del Instituto Palentino del Duelo es extender este tipo de terapias. «Trabajar en grupo minimiza el dolor. El paciente aprende a aceptar etapas como las de la negación, la ira o la depresión al ver que hay otras personas en su misma situación», concreta Ana Sánchez a la vez que asegura que, por su experiencia, estos grupos funcionan «muy bien». De hecho, la psicoterapeuta trató este tema en su Trabajo Fin de Máster y trabajó en Pamplona durante un año en este tipo de terapias.


«Estamos predispuestos a compartir lo bueno, pero mostramos mucha reticencia a la hora de expresar lo malo y eso hace que acabemos somatizando nuestro dolor. En este sentido, Sánchez manifiesta que una de las premisas de este tipo de grupos es la de escuchar a con respeto y sin emitir juicios de valor. «Aunque pensemos lo contrario, otro error es el de desviar ciertos temas o tratar de aliviar», concluye la profeisonal palentina.