Un Carnaval de Galleta

A. Benito
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Un Carnaval de Galleta

Aguilar se prepara para celebrar la 31 edición de uno de sus eventos más populares. Mientras los vecinos elaboran sus disfraces y carrozas, el Ayuntamiento ya se ha puesto manos a la obra para promocionar esta Fiesta de Interés Turístico Regional

Más dulce que ninguno, puede presumir de ser uno de los eventos más participativos de toda la provincia. Gusta a grandes y a pequeños, llena las calles de color y, desde hace un año, es Fiesta de Interés Turístico Regional. En un mes, el Carnaval de la Galleta celebrará su 31 edición. Así que, mientras los vecinos preparan sus disfraces y carrozas, el Ayuntamiento ya se ha puesto manos a la obra para promocionar esta cita de origen pagano que se remonta a los tiempos de las antiguas Grecia y Roma y que en Aguilar se ha convertido en un acontecimiento imprescindible para autóctonos y foráneos.
Dentro de esta labor de difusión y de hacer partícipes a los vecinos en la organización del evento, desde la Concejalía de Festejos acaban de publicar las bases del concurso Un Carnaval de Galleta, cuyo objetivo es promover la elaboración de esculturas de galletas que, posteriormente, formarán parte de la decoración urbana de la localidad. 
El certamen se divide en tres categorías: María -para alumnos de Infantil-, Creme -para estudiantes de Primaria- y Tostada, para todas las personas o colectivos ajenos a los anteriores apartados. Así, el Consistorio proporcionará a todos los participantes la base para realizar la obra, y estos serán los encargados de customizarla, manteniendo, eso sí, la forma original de la galleta entregada.
No se admitirán mensajes corporativos, logotipos, ni eslóganes, y se considerarán no adecuadas las decoraciones relacionadas con la violencia, la xenofobia o cualquier otra temática que el jurado considere inapropiada. Con respecto a las inscripciones, podrán realizarse hasta este viernes, día 8, y el plazo de entrega de las propuestas será hasta el 27 de febrero.
"Se trata de una forma de comenzar nuestra andadura como Fiesta de Interés Turístico Regional y de introducir novedades al programa habitual", apunta el concejal de Festejos, Diego Pérez, que también reconoce que "poco espacio queda ya" en la apretada agenda que, durante cuatro días, inunda Aguilar. 
Y es que, desde el viernes hasta el martes de Carnaval, son muchas las alternativas de las que se puede disfrutar en la villa galletera: actividades para niños, desfiles, concursos, música, propuestas para el público adulto... Nadie escapa a la magia de la fiesta en honor a don Carnal, que también está presente en bares, comercios, colegios y otro tipo de entidades de la localidad. 
"Eso es, precisamente, lo que diferencia nuestro Carnaval de los demás: la participación", explica Pérez, para quien la reciente distinción otorgada por la Junta "no ha de ser excusa para relajarse, sino aliciente para seguir creciendo en asistencia y actividades". 
Así, entre las novedades de este año, habrá una presentación del Carnaval 2019 como Fiesta de Interés Turístico Regional con la que se completará el tradicional pregón. Lo que aún es una incógnita es quién o quiénes serán los encargados de dar el pistoletazo de salida al evento.
MERECIDO PREMIO. Después de varias intentonas, la Consejería de Cultura concedió al Carnaval aguilarense el ansiado reconocimiento en mayo del año pasado. Un sello de calidad que para el concejal de Festejos es también "el premio a más de 30 años de historia y a todos los vecinos, colectivos y corporaciones que han contribuido a engrandecer la que es una de las fiestas más emblemáticas del municipio". 
El Carnaval de la Galleta fue, además, la única de las seis propuestas presentadas en 2018 que consiguió el beneplácito de la institución regional, convirtiéndose en el primer evento aguilarense condecorado con esta distinción.
Cada año, cientos de personas de otras comarcas y provincias se desplazan hasta la villa galletera para celebrar junto a los vecinos de Aguilar una fiesta en la que la originalidad, la diversión y la participación se han convertido en la principal seña de identidad.