«Para ser competitivos necesitamos financiación»

A. Benito
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La investigadora barruelana Ana Martín Vega ha obtenido una de las cinco becas que concede la Fundación Mary Kay, con sede en EEUU, para avanzar en la investigación sobre los mecanismos moleculares de la progresión de los cánceres de mama y pulmón

«Para ser competitivos necesitamos financiación»

La Fundación Mary Kay, líder desde hace décadas en la misión de eliminar los cánceres que afectan a las mujeres, presentó hace unos días a la primera beneficiaria en España de la nueva Beca Internacional Postdoctoral en Investigación del Cáncer. La beca, de dos años de duración, se ha otorgado a la barruelana Ana Martín Vega, estudiante de biología del cáncer en el Instituto de Biomedicina y Biotecnología de Cantabria, en colaboración con el Centro Oncológico Harold C. Simmons comprehensive del Centro Médio de la Universidad de Southwestern en Dallas, Texas.


En primer lugar, ¿qué fue lo que le animó a ser bióloga?
Siempre me llamó la atención el laboratorio. Después, durante la carrera, disfrutaba mucho de las asignaturas de la rama molecular de esta materia, principalmente las que estaban implicadas de alguna manera en el estudio de enfermedades como el cáncer.


«Para ser competitivos necesitamos financiación»«Para ser competitivos necesitamos financiación»Posteriormente, decidió sacarse un máster en bioquímica, biología molecular y biomedicina. ¿Podría explicar en qué consisten estas disciplinas?
Estas disciplinas son la base del avance de la medicina. Se centran en estudiar los trastornos de la salud a nivel molecular para discernir los mecanismos de progresión de las enfermedades, entenderlas mejor y tratar de buscar soluciones desde su origen. El objetivo final es que el conocimiento adquirido de una enfermedad determinada sea lo más traslacional posible al campo de la medicina, es decir, que tenga una aplicación directa.
Háblenos de su trabajo en el instituto de Biomedicina y Biotecnología de Cantabria
«Para ser competitivos necesitamos financiación»«Para ser competitivos necesitamos financiación»En 2016 conseguí una beca de formación predoctoral de la Universidad de Cantabria para unirme al laboratorio del doctor Piero Crespo, también director del IBBTEC, que cuenta con el grupo de investigación más grande de la institución. 
Bajo su supervisión realicé mi doctorado centrado en estudiar los mecanismos de progresión tumoral en melanoma, concretamente estudiando el novedoso potencial como diana antitumoral de las proteínas scaffold. Durante mi doctorado me formé también en el área docente al participar como profesora asistente en la asignatura de Bioquímica en el grado en Medicina de la Universidad de Cantabria. 
Por último, como parte de mi tesis doctoral, realicé una estancia de investigación en la Universidad Hebrea de Jerusalén gracias a la cual pude trabajar en colaboración con el doctor David Engelberg y también así obtuve la Mención Internacional en mi doctorado.


Hace algunos meses era apadrinada por la firma cántabra de consultoría y asesoría BDR, lo que le permitió continuar con su tesis y le abrió la puerta a culminar su formación científica en EEUU
Sí, en enero se nos terminó la financiación, y no fue solo BDR Asesores, sino que posteriormente la Asesoría Gestisa también apoyó mi investigación con un dinero que fue crucial para poder continuar con el proyecto unos meses más. 
Lamentablemente este tipo de concesiones para la investigación por parte de entidades privadas no son muy populares en nuestro país, como sí lo son en otros, al menos en los que yo me he encontrado por motivos laborales. En Irlanda, Israel y EEUU abundan las fundaciones y asociaciones, así como las donaciones, tanto de particulares como de empresas privadas. Probablemente, la causa no sea otra que la falta de incentivos económicos por parte del Gobierno, que sí existen en otros lugares y, por otro lado, la falta de conciencia que hay en España respecto a la investigación, que siempre se encuentra en un segundo plano.


La beca que acaba de recibir le dará la oportunidad de llevar a cabo una investigación oncológica de vanguardia, tanto en el Centro Oncológico Simmons de la Universidad Southwestern, como en España con una beca de retorno. ¿Por qué decidió optar a este programa y cómo recibió la noticia cuando le comunicaron que había sido seleccionada para formar parte de él?
Todavía me quedaban varios meses para defender la tesis, pero ya tenía en mente que quería continuar con mi carrera investigadora. Aunque todavía no había comenzado una búsqueda activa, encontré esta oferta y apliqué en agosto de 2019, cuando se abrió la convocatoria, sin muchas esperanzas, simplemente por empezar a buscar. 
Tras un proceso de preselección, en febrero de 2020 vine por primera vez a Dallas, donde se llevó a cabo en persona el último paso del proceso selectivo. Tuve que realizar entrevistas con distintos investigadores de la Universidad de Texas Southwestern y, un par de semanas después de mi regreso a España, me comunicaron oficialmente que había sido seleccionada para ocupar uno de los cinco puestos. 
Por supuesto, fue una gran alegría para mí saber que iba a formar parte de este gran proyecto y lo que ello conlleva para mi carrera profesional y mi desarrollo científico. Esta gran oportunidad hizo que aumentara aún más mi motivación por investigar esta enfermedad para tratar de aportar conocimiento que nos ayude a combatirla.


La Fundación Mary Kay lleva años centrada en eliminar los cánceres que afectan a las mujeres. ¿Podría explicar cuáles son esos cánceres, a qué se debe esa mayor incidencia y por qué cree que es importante que existan entidades como Mary Kay?
Una de cada tres mujeres es diagnosticada con cáncer a lo largo de su vida y la mayor incidencia de algunos de ellos está ligada al sexo. Este es el caso del cáncer de mama, de ovario o de cuello de útero. En el resto de tumores también podemos encontrar diferencias de incidencia en función del sexo, pero estos son los que afectan casi únicamente a las mujeres. Se han detectado casos de cáncer de mama en hombres, pero la susceptibilidad es mucho menor ya que es proporcional al tamaño del órgano. En el caso de ovario y cuello de útero es imposible que los hombres lo padezcan puesto que carecen de estos órganos.
Desde su creación en 1996, la Fundación Mary Kay apoya la dedicación de Mary Kay Ash (fundadora de la empresa de cosméticos global Mary Kay) a defender las causas de la mujer y a trabajar por su visión de crear un mundo sin cáncer. La lucha contra el cáncer fue una batalla personal de Mary Kay Ash. La Fundación ha destinado hasta la fecha casi 23 millones de dólares a financiar el trabajo de 235 investigadores de excelencia en el ámbito de los tipos de cáncer relacionados con la mujer en EEUU. 
Por lo tanto, la existencia de este tipo de entidades es muy importante para el avance de la ciencia a pesar de que en países como EEUU exista un gran apoyo económico por parte del Gobierno. Pero es, sobre todo, fundamental en la investigación de otras enfermedades que tienen una incidencia muy baja en la población y por lo tanto no reciben apenas respaldo económico y no se estudian, como es el caso de la ELA (Esclerosis Lateral Amiotrófica), que cuenta con el soporte de la Fundación FundELA en España.


Su investigación se centrará en el estudio de los mecanismos moleculares mediante los cuales las proteínas de andamio regulan la señalización a través de las MAP quinasas ERK1/2 y su relevancia en el melanoma. ¿Podría explicar de manera comprensible para el lector medio cuáles son los objetivos de dicha investigación?
En mi nuevo grupo de investigación estudiamos los mecanismos moleculares de la progresión del cáncer de mama, que afecta tan comúnmente a las mujeres, y del cáncer de pulmón, de gran incidencia en toda la población. Este último, además de ser uno de los tipos de cáncer más comunes, es el que presenta mayor tasa de mortalidad. 
Durante mi proyecto de tesis estudiaba la implicación de las proteínas ERK1/2 en melanoma, cuya actividad está alterada en aproximadamente el 50 por ciento de todos los tipos de tumores. Por ello, voy a aplicar los conocimientos adquiridos durante la tesis a estudiar el cáncer de pulmón, donde la alteración en estas proteínas tiene un efecto deletéreo, opuesto al resto de los tipos de tumores, lo cual es muy interesante. Si conseguimos encontrar el mecanismo que confiere esta característica, podríamos aplicarlo a nivel de tratamiento. 


Va a trabajar junto a otras científicas como la brasileña Natalia Bernardes o la china Shengyan Gao. El equipo lo completan otros dos becarios postdoctorales internacionales. Sin duda, ese es otro de los valores añadidos de este programa
Realmente cada una de nosotras provenimos de un área de conocimiento distinta y no vamos a trabajar en el mismo proyecto ni en el mismo laboratorio, sino que vamos a avanzar por caminos separados con el objetivo final común de aportar nuevas herramientas para el diagnóstico y tratamiento del cáncer y avanzar conjuntamente en la lucha contra esta enfermedad.


Su participación en este programa le permitirá crecer en lo profesional, pero, a nivel personal, ¿qué cree que le puede aportar?
A nivel personal tiene muchas ventajas, yo creo que es muy conveniente pasar una etapa de nuestra vida, por corta que sea, en el extranjero. Salir de tu zona de confort, especialmente cuando te vas solo, es una experiencia muy positiva que te obliga a abrirte a conocer gente, empezar de cero en un sitio nuevo y hablando un idioma que no es el tuyo. Todo esto supone un reto, pero da mucha satisfacción cuando te das cuenta de que tienes esa capacidad de adaptación. Hablo desde mi propia experiencia que, aunque es muy corta, me ha llevado a que esta sea la tercera vez que me toca empezar de cero en un país distinto al mío.


Acaba de llegar a Estados Unidos. ¿Cómo están siendo estos primeros días de adaptación en un nuevo país, con gente nueva y en un nuevo trabajo?
Para empezar el proceso para llegar aquí se alargó más de lo previsto, mi fecha inicial era junio-julio, pero debido a la crisis sanitaria del coronavirus y a las restricciones impuestas por el Gobierno estadounidense para viajar desde España, mi viaje se retrasó hasta el 30 de septiembre y, debido a la cuarentena obligatoria al llegar al país, no he podido incorporarme hasta el 15 de octubre. 
La forma de vivir en Estados Unidos es más diferente a la nuestra de lo que imaginaba en un principio. Hay que hacer mucho papeleo y la situación actual aún lo pone todo más complicado. Sin embargo, puedo decir que me he adaptado bastante bien a la vida aquí, he conocido gente nueva, tanto dentro como fuera del ámbito laboral, y eso es siempre muy enriquecedor. 
El trabajo en sí me motiva mucho y eso también ayuda a adaptarse bastante mejor. Además, mi laboratorio es totalmente internacional, hay gente de varias nacionalidades y diferentes edades que, en algún momento, pasó por lo mismo, lo cual reconforta en gran medida.


¿Qué diferencias ve con respecto a España?
Para empezar, aquí los laboratorios no tienen problemas de financiación y el centro cuenta con todo tipo de servicios especializados en diferentes técnicas de alto rendimiento. Esto influye directamente en lo que a velocidad de trabajo y a capacidad de producción de resultados se refiere. 
También he podido observar la facilidad que hay para establecer colaboraciones entre los distintos laboratorios y, al ser un centro tan grande, hay expertos de prácticamente todas las disciplinas que se puedan imaginar. 
Otra ventaja que he visto es que tienen una comunicación excelente entre los diferentes departamentos y se realizan muchas presentaciones con diversidad de audiencia, lo que facilita recibir feedback de diferentes puntos de vista que te ayudan, en última instancia, a mejorar tu trabajo.


En su opinión, ¿cuál es el nivel de la investigación en nuestro país? ¿cree que se debería invertir más en este sector?
El Gobierno debería proporcionar más medios para que los investigadores españoles estemos en igualdad de condiciones con nuestros colegas extranjeros. Debido a que toda la ciencia se mide por el mismo baremo, nuestro objetivo y obligación es publicar nuestras investigaciones en revistas de alto índice de impacto y éstas son las mismas para todo el mundo. 
La ciencia avanza gracias a la aportación de todos los trabajos de investigación a nivel mundial, sin importar el origen de los avances, pero no podemos pretender en España equipararnos a nivel de desarrollo y producción de conocimiento con otras potencias mundiales donde se está invirtiendo en ciencia mucho más dinero. 
El problema no es que la ciencia de España o los científicos españoles no seamos competitivos, sino que la falta de financiación no nos permite serlo. La baja inversión que tenemos en ciencia y los retrasos burocráticos para obtenerla, a menudo provocan que la paralización de proyectos por falta de fondos sea común, y esto, en última instancia, nos deja en un nivel inferior respecto a otros países. Sin embargo, cuando salimos al extranjero y se nos proporcionan medios, demostramos nuestras capacidades, se nos valora y, finalmente, destacamos. 
A mi modo de ver, nuestra situación económica en ciencia es, de alguna manera, contraproducente para nuestro país: se invierte mucho dinero en nuestra formación -puesto que el acceso es prácticamente gratuito, mientras que, en países como, por ejemplo, EEUU la Universidad es carísima-, pero después no tenemos puestos de trabajo para sacar partido de todo lo aprendido. Es entonces cuando otros países reclutan personal realmente bien formado en España y se nutren de la inversión previa que ha hecho nuestro país.


Su estancia en EEUU se produce en el actual contexto de crisis sanitaria. ¿Cómo se vive allí esta situación y en qué está afectando a su trabajo?
La crisis sanitaria en EEUU se está gestionando de distinta manera en función del Estado. Hablando por Texas puedo decir que no tengo la sensación de que haya tantas restricciones como en España y la gente, en general, no tiene conciencia de las cifras de contagios que está habiendo. 
En mi centro de trabajo sí que se lo toman muy en serio y se cumplen a rajatabla las medidas de seguridad: todas las reuniones y seminarios se realizan exclusivamente online y el trabajo presencial está reducido a lo estrictamente necesario. Sin embargo, esta última medida es, a veces, difícil de mantener, por lo que, al menos en mi laboratorio, nos hemos organizado por turnos para coincidir el mínimo número de personas al mismo tiempo. Inevitablemente, estas medidas tienen un impacto negativo en el ritmo de producción.


¿Echa algo de menos de España?
De momento estoy muy a gusto. Por supuesto, a nivel personal, echo de menos a mi familia y amigos, pero a nivel profesional tengo la impresión de que aquí se me van a brindar mayores oportunidades y estoy muy emocionada por ello.


Para finalizar, muchos vecinos de su localidad natal han compartido con orgullo en los últimos días la noticia sobre su beca. Háblenos de su relación con Barruelo 
Para mí, Barruelo es el pueblo donde nací y he crecido y me siento orgullosa de ello. Al ser un pueblo pequeño nos conocemos todos y tenemos muy buena relación entre vecinos, por lo que es natural que nos alegremos de las buenas noticias, y más precisamente ahora que son escasas. 
Aunque llevo más de 10 años viviendo fuera por estudios y trabajo iba prácticamente todos los fines de semana porque mi familia está allí, muchos de mis amigos también y los que tienen que vivir fuera, como yo, se escapan cuando pueden. Da mucha vida juntarnos allí y disfrutar del pueblo y de su maravilloso entorno.