El Kirchnerismo vuelve con fuerza

M.R.Y. (SPC)
-

Alberto Fernández apunta a un arrollador éxito en las urnas ante un Macri al que la crisis económica le pasará factura y le arrebatará el Gobierno

El jefe del Ejecutivo (detrás) ya perdió de manera contundente en las primarias ante el líder peronista. - Foto: AGUSTIN MARCARIAN

Nadar para morir en la orilla. Esa es la sensación que seguramente tenga el presidente de Argentina, Mauricio Macri, de cara a las elecciones del próximo domingo: él lo va a intentar, pero su derrota parece inevitable.
Hizo bueno en 2015 el nombre de su alianza -Cambiemos-, una coalición de fuerzas de centroderecha con la que consiguió acabar con más de una década de poder de la nueva versión del peronismo, el kirchnerismo, aprovechando que, por primera vez desde 2003 no se presentaba a la Jefatura del Gobierno un candidato con el apellido Kirchner. Sin embargo, esta vez, bajo la consigna Juntos por el Cambio -con la que busca la reelección-, parece que la nación sudamericana sí va a optar por un nuevo rumbo, el que promete Alberto Fernández, quien, de la mano de la expresidenta Cristina Fernández, pretende marcar un camino opuesto al actual.
La situación de Argentina no es buena. Una crisis económica que arrastra desde 2017, que ha obligado al Gobierno a pedir un rescate al Fondo Monetario Internacional (FMI), parece repetir -a la inversa- lo sucedido hace cuatro años, cuando se celebraron las últimas elecciones. Entonces, el candidato Macri prometió revertir todas las políticas de austeridad emprendidas por la presidenta -lo hizo apenas asumió el mandato-. Pero ahora están en vigor las mismas medidas anticrisis que tanto criticó.
Esa, entre otras, es la principal razón por la que el tándem kirchnerista Frente de Todos -Los Fernández, según algunos medios nacionales- es el favorito para ganar los comicios. Más aún después de haber arrasado en las elecciones primarias del pasado 11 de agosto, con un 47,7 por ciento, frente al 31,7 por ciento de la alianza gubernamental.
El complicado escenario financiero ha complicado las posibilidades de reelección de Macri, que no ha podido paliar los efectos de la recesión -se prevé que la inflación cierre este 2019 en el 55 por ciento y la tasa de desempleo se encuentra en el 10,6 por ciento, su cifra más alta en 13 años-. El descontento social con el bloque en el Ejecutivo da más opciones todavía a Fernández.
Además, la reunificación del peronismo representada en la candidatura de Los Fernández es también clave a la hora de justificar el amplio respaldo de las primarias y de los sondeos de cara a la cita del domingo. Cristina sorprendió el pasado mayo con su decisión de ceder el primer puesto en la lista a Alberto, que fue jefe del Gabinete de Néstor Kirchner y que, tras dimitir en 2008 -el primer año de mandato de la expresidenta- por sus diferencias con la entonces mandataria, se convirtió en uno de los mayores críticos de la gestión de la exdirigente.
Con esa jugada, el centroizquierda argentino, muy dividido tras la derrota en 2015, volvía a mostrarse como un gran bloque y, además, permitía captar el voto de los más moderados, más alejados de la candidata a la Vicepresidencia, quien, además, ha permanecido apartada durante la campaña, consciente de que su imagen podía generar rechazo en parte del electorado.
El resultado de las primarias no ha hecho sino dar alas a Alberto Fernández, quien se presenta como ganador, mientras que Macri intentará rascar votos para intentar forzar una segunda vuelta, que se antoja lejana. Bastaría, para evitarla, con que el ganador logre el 45 por ciento de los votos o al menos un 40 por ciento y una diferencia mayor de 10 puntos respecto a su inmediato perseguidor. Las encuestas dan un 52 por ciento de apoyos a Frente de Todos y, además, una ventaja de 20 puntos sobre Juntos por el cambio.
Con la victoria prácticamente asegurada, la gran duda que persiste en Argentina -y en el exterior- es si realmente el candidato a presidente será el que gobierne o Cristina moverá los hilos en la sombra. Eso, aún estará por ver.