Las profesiones del ayer se exponen en Fuentes de Nava

Noelia Tadeo
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El Museo Etnográfico muestra materiales antiguos donados por los visitantes

Florencio García, propietario del Museo Etnográfico de Fuentes de Nava - Foto: Óscar Navarro

Entre aperos de labranza, tijeras de peluquero, paletas de albañil, máquinas de coser y pupitres de colegio aparece Florencio García Francisco, un vecino de Fuentes de Nava y gran aficionado a coleccionar objetos de antiguas profesiones en su Museo Etnográfico ubicado en el mismo pueblo.

La ilusión y el gusto por conservar diferentes tipos de utensilios del pasado hicieron que comenzara a reunirlos en su casa, con lo que formó un museo particular.

«Puse una pequeña exposición en casa con lo que ya había guardado anteriormente y la gente que venía a verlo fue dándome cosas que tenía y consideraban que me faltaba. La mayoría de las cosillas son donaciones de casi toda la provincia e incluso alguna de más lejos», comentó Florencio García.

Actualmente, se ha trasladado a una nave de mayor tamaño porque «lo tenía en una cochera pequeña y en el patio y me quedaba sin espacio para seguir almacenando objetos».

También asegura que llenará la sede nueva en cuestión de tiempo porque «cojo todo lo que me ofrecen».

Con el apoyo de su esposa, Paquita Andrés Prieto, y de su familia «he logrado llegar hasta aquí», comentó con ilusión. Además, siempre estuvo animado por el Ayuntamiento de Fuentes de Nava.

A pesar de no contar con subvenciones de ningún tipo, García subraya que ni a él ni a su mujer se les pasó por la cabeza cobrar entrada a los visitantes.

Florencio García compagina su vida en Madrid con su pasión por la conservación de los objetos del museo en Fuentes de Nava. «Paso medio año aquí aunque me he distribuido el trabajo», aseguró.

El tiempo que permanece en el pueblo se dedica a restaurar los utensilios recogidos a través de las donaciones que recibe . «No todo lo que me dan está en buen estado y otras veces hace falta limpiarlo para poder exponerlo», comentó.

Al tratarse de una iniciativa particular, el museo etnográfico de Florencio García abre oficialmente el día del «mercadillo castellano del pueblo», una fecha en la que se ha llegado a contabilizar entre 500 y 800 visitas al día, debido en su mayoría a la fama del mercado.

El verano es la época que más tiempo pasa en el pueblo el coleccionista. «Abro casi todos los días porque estoy en el museo, por ejemplo mañana viene medio pueblo de Autillo», añadió.

Pero no solo recibe gran cantidad de visitas en la temporada estival. Por ejemplo en Navidad abre sus puertas a los niños y profesores del Colegio San Agustín de Fuentes de Nava.

Allí pueden conocer los objetos utilizados antiguamente para desempeñar los diferentes oficios en el mundo rural principalmente.

Para el dueño del museo la visita más destacada tuvo lugar el verano pasado. «Fue el día del mercadillo castellano, cuando vino una pareja a preguntar si todo lo que había aquí era mío y al final resultó ser la diputada de Cultura, Carmen Fernández, junto con otro diputado», mencionó. Pero para él todas las visitas son igual de importantes.

Entre los objetos recogidos por Florencio García en el museo destacan un molino bretón del que solo se conserva otro igual en Ávila, según informó el propio coleccionista, y una jarra «en la que me aseguraron que bebió el mismísimo escritor Juan Ramón Jiménez».

«Son todos utensilios y herramientas de una época que ya pasó y que me gusta conservar», explicó el vecino.

Los materiales expuestos están distribuidos por oficios para otorgar cierto orden a la nave en la que se encuentran y dar mayor visibilidad a los turistas.

Allí se pueden ver instrumentos utilizados para las labores de construcción, de labranza, de zapatería, de elaboración de queso, piezas cerámicas elaboradas en los talleres de Fuentes de Nava, trajes típicos de épocas anteriores, bicicletas y motocicletas, calefactores imágenes del barco del canal e incluso un Boletín Oficial del año 1926.