Colaboración mutua en forma de caricias

Laura Burón
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Aspaym y Scooby se unen en la celebración del primer taller de terapia con animales, en el que usuarios y perros se benefician del cariño recíproco con distintos resultados

Colaboración mutua en forma de caricias - Foto: Sara Muniosguren

Algo temerosos y asustados, ocho perros de la asociación protectora Scooby entraron ayer en las instalaciones de Aspaym en la capital palentina. En su interior, seis usuarios de este colectivo dedicado a prestar ayuda a las personas con discapacidad en general, y lesión medular en particular, les esperaban expectantes. Y es que era la primera vez que se veían las caras en el taller de terapia con animales que esta entidad social organizó con motivo del Día del Daño Cerebral Adquirido que se celebra hoy.
La timidez inicial se rompió rápidamente, puesto que los perros, tras olisquear el espacio, se acercaron a los usuarios, muchos de ellos con lesión medular, secuelas de ictus de distintos grados o personas mayores, buscando caricias, y los participantes respondieron encantados.
Tres perros de raza rottweiler (dos de ellos, cachorros de apenas dos meses), dos galgos, un labrador, un mestizo de bull terrier y otro mestizo de spaniel breton fueron los invitados a participar en este taller y siempre acompañados de voluntarios de Scooby se dejaron acariciar por los usuarios de Aspaym, algunos de los cuales no dejaban de hacerles carantoñas e incluso subirlos a su regazo. 
Colaboración mutua en forma de caricias Colaboración mutua en forma de caricias - Foto: Sara MuniosgurenLa impulsora de esta iniciativa es la trabajadora social y coordinadora de Aspaym Palencia, Raquel Alario, que señala que cada año desde hace dos buscan una actividad diferente para conmemorar el Día del Daño Cerebral Adquirido. «El primer año participamos en un acto de visibilización con el equipo de rugby y el de fútbol, el año pasado fuimos a un gimnasio de la capital para mostrar que pese a tener una lesión cerebral se pueden practicar determinados deportes y este año queríamos hacer algo con animales», explica.
Y es que este taller es bueno tanto para Aspaym como para Scooby. Los usuarios de la asociación se benefician de varias maneras. «Mejora la estimulación sensitiva, la movilidad de los miembros superiores al querer tocar a los animales y, por supuesto, les estimula emocionalmente», señala Inés Muñoz, fisioterapeuta de Aspaym. «En los casos más graves les hace conectar y si el taller tuviera continuidad los beneficios serían notables», apunta Sergio Rueda, otro fisioterapeuta del centro.
Por su parte, desde Scooby afirman que este tipo de iniciativas también ayudan a los animales a sociabilizar. «Creemos que estas actividades son buenas para ambas partes. Ya hemos colaborado con un colegio de Valladolid y con la marcha perruna que organiza Autismo Palencia», apunta Alba González, de Scooby. «Estamos abiertos a participar en todos estos talleres relacionadas con colectivos vulnerables», añade Gema López, voluntaria de la protectora.
Sin ningún tipo de miedo, los usuarios de Aspaym se dejaban querer por los perros y estos, encantados, se acercaban a todo aquel que les tendía una mano para olerla y luego buscar que les rascaran las orejas, les acariciaran el hocico o les pasarán la mano por el lomo y todo ello sin un ladrido. Por supuesto, los más revoltosos de esta cita fueron los dos cachorros de rottweiler que ante tantos estímulos no sabían si saltar, jugar o dejarse querer.
Visos de futuro. La buena acogida de este taller podría tener continuidad, puesto que como explica Raquel Alario «si este primer taller va bien intentaremos fomentarlo, porque haremos todo lo posible para el beneficio de los usuarios», explicó. Por eso, no descartan organizar otro taller abierto a toda la sociedad, que sirva también para concienciar sobre el daño cerebral adquirido del que se está viendo que «cada vez afecta a más gente joven» y para colaborar en la adopción de mascotas.
En estos momentos Aspaym atiende a cerca de 25 usuarios calificados de pacientes de neuro, es decir, aquellos con paraplejia, ictus (la principal causa de daño cerebral adquirido y la segunda que más muertes causa en España), espina bífida o parálisis y que requieren de tratamientos específicos. También tratan a pacientes de trauma, es decir, a aquellos con problemas puntuales que requieren de sus servicios de forma temporal.

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