Juntos podemos con el virus en el sector 8

J. Benito Iglesias
-

Elisa, Miguel y Lucia son una familia más que une fuerzas y lanza un mensaje solidario y compartido en la época de confinamiento

Juntos podemos con el virus en el sector 8 - Foto: Óscar Navarro

Los grandes retos de la humanidad tienen siempre personas que ejemplifican el afán de superación y el mensaje de unidad para afrontarlos mejor. El matrimonio que forman Elisa, y Miguel, junto a la pequeña Lucía, de 6 años, es uno más de los que piensa que juntos se superan los tiempos difíciles. Profesora sin empleo, cuenta a DP  su día a día en época de confinamiento tras pintar con su hija carteles de ánimo a la población alusivos al coronavirus, que han colgado en sus ventanas. Esa cadena,  surgida a través de redes sociales, ha sido seguida por una decena de vecinos en la calle Lola de la Fuente, en el sector 8, donde residen.
«Por suerte he podido hacerme cargo del cuidado de mi hija durante estos días de cuarentena y mi marido, por el contrario, trabaja en uno de los grupos considerados de primera necesidad y tiene que servir a la sociedad», resume Elisa.
En esta línea explica que está viviendo una etapa junto a su familia con mucha incertidumbre. «No vemos que esta situación vaya a mejorar a corto plazo. A la peque de la casa es a la que le está costando más al no poder jugar en un parque. Por las mañanas, hacemos tareas del colegio y a la tarde manualidades, juegos de mesa, cocinamos con ella, hacemos ejercicio, vemos una película y también tenemos guerra de cosquillas», sonríe.
En uno de los carteles pintados por ella y su hija se lee la frase juntos podemos y al lado figura un dibujo con el coronavirus tachado. «Con él lanzamos un mensaje de ánimo, porque esto va a pasar y lo vamos a conseguir con el esfuerzo de todos. Y en el otro cartel aparece un arco iris con el lema #YoMeQuedoEnCasa, ya que esta pandemia sólo la podemos frenar respetando las medidas impuestas por el Gobierno», dice.
Cumpleaños. Elisa cumplió años el lunes de una forma especial. «Mi marido y mi hija, con todo su ingenio, prepararon una gran fiesta donde no faltó la tarta con velas. Eso sí, hecha con magdalenas porque es lo que había en casa. Noté el calor de mi gente porque se  encargaron de llenarme el día de llamadas telefónicas, vídeo conferencias y abrazos y besos virtuales, junto a unos regalos en forma de dibujos hechos por las lindas manitas de mi hija», concluye.