"La mujer siempre ha estado olvidada e infravalorada"

Lucía Santiago (EFE)
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Justo antes de disputar un partido vital contra la gran favorita para llevarse el Mundial, EEUU, Marta Corredera se define como parte de un grupo de jugadoras capaces de dar la vuelta a la sociedad y elevar el fútbol femenino al nivel del masculino

"La mujer siempre ha estado olvidada e infravalorada" - Foto: Juan Carlos Cárdenas

El perfil de Twitter de Marta Corredera (Tarrasa, 1991) es un grito contra la desigualdad y la injusticia. Defiende a menudo el empoderamiento femenino y con una indignación incontenible divisa aquellos tiempos en los que "la mujer ha estado olvidada, apartada o infravalorada".
"Si nosotras mismas, que somos las cabezas visibles, no encabezamos el cambio y no luchamos por nosotras y por todas las mujeres que vienen detrás, ¿quién lo va a hacer?", se pregunta la futbolista española, en la que menciona a Barack y a Michelle Obama como sus referentes.
"Son unos personajes que han marcado la historia en su país e incluso en el mundo. Han luchado por temas de igualdad de las mujeres y de raza. Ese ejemplo tiene que estar en todos nosotros", sostiene Marta Corredera.
¿Qué es el fútbol en su vida?
Ahora mismo el fútbol lo es todo. Llevo muchísimo tiempo dedicándome a ello. He renunciado a muchas cosas. Renuncias a estar con tu familia y con tu pareja, renuncias a estar con tus amigos, renuncias a tener fines de semana, a tener vacaciones... Se convierte en tu vida, en una cosa en la que estás pensando 24 horas, los siete días de la semana. El fútbol es nuestra vida, es nuestra filosofía, son nuestros valores.
¿En España se le da excesiva importancia al fútbol?
Bueno... Si hablamos de femenino, no. Esto cada vez se valora más y cada vez somos más conocidas. La gente se anima, viene a los estadios, nos conoce, nos sigue. Lo necesitamos, porque hacemos un trabajo diario desde hace muchísimos años y nos merecemos ese apoyo y ese tirón social.
¿Se sentían valoradas hace cuatro años, en el primer Mundial?
No, no. Pero los tiempos han cambiado. El cambio que ha habido a nivel social -no solo en el fútbol, sino a nivel social- en los últimos cuatro años, desde el anterior Mundial, es brutal. Ahora se habla de nosotras, se nos conoce, se nos valora. Esto no crece tan rápido como nos gustaría, pero es que mirando dos o tres años atrás esto ha pegado un cambio brutal y nosotras lo notamos y queremos que siga creciendo. Cada vez va a ser todo más grande.
¿Se ha preguntado alguna vez por qué usted siendo futbolista no tiene un reconocimiento que sí tienen los hombres?
Nos lo empezamos a preguntar ahora. Hasta ahora muchísimas de nosotras ya sabíamos lo que había. Crecimos con la idea de que eras diferente. No debería ser así, pero desde pequeña te lo han metido en la cabeza. Has crecido con la idea de que no puedes llegar a su nivel, de que no te pueden pagar lo mismo, de que no puedes tener los mismos derechos. Ahora que el fútbol femenino está donde está y vemos que esto es imparable es cuando abrimos los ojos y decimos: ¿Por qué no? ¿Por qué no podemos ser tratadas igual que ellos? ¿Por qué no podemos tener nuestros derechos? ¡Si somos personas! E incluso yo creo que nos esforzamos muchísimo más para dar ejemplo y para conseguir todo aquello que queremos.
¿Esa misma reflexión la podría trasladar a otros ámbitos?
A cualquier ámbito de la sociedad, obviamente. La mujer siempre ha estado olvidada, apartada o infravalorada, no solo en el fútbol. Hablo del fútbol porque defiendo lo mío, mi deporte y mi profesión, pero en cualquier ámbito de la vida la mujer está cogiendo mucha más importancia que hace unos años.
Usted suele ser muy crítica con lo que considera injusto. ¿De dónde le sale esa vena reivindicativa?
Me sale de dentro. Desde mi agencia de comunicación muchas veces me tienen que frenar. ¡Piensa bien lo que pones! ¡Ten cuidado! Si fuera por mí, yo creo que me hubiesen cerrado la cuenta de Twitter. Cuando veo injusticias, me hierve la sangre por dentro y tengo que eliminarme Twitter del móvil durante dos días para no contestar porque es superior a mí. Pero el cambio tiene que venir por nosotras. Si nosotras mismas, que somos las cabezas visibles, no encabezamos el cambio y no luchamos por nosotras y por todas las mujeres que vienen detrás, ¿quién lo va a hacer?
¿Qué cosas no le gustan del país en el que vive?
La mentalidad, por ejemplo. Hay generaciones que es "normal" que piensen así porque se han criado así; pero me da hasta pena ver que algunas jóvenes o algunas niñas piensan como piensan en el siglo XXI. ¿Cómo puede ser? La educación es básica para concienciar de que la mujer es igual que el hombre y tiene los mismos derechos.
¿Qué define más a España: el Wanda Metropolitano lleno para un partido entre equipos femeninos de fútbol o el autobús de Hazte Oír cuestionando la violencia de género por las calles?
Vaya pregunta (ríe). Yo creo que, sin duda, el Wanda Metropolitano lleno. Es el claro reflejo de que si la sociedad quiere, estamos ahí. Me gustaría que cada fin de semana fuera así, que se llenase el Cerro del Espino, el Ciutat de Valencia o la Ciudad Deportiva. Me gustaría que cada fin de semana la gente nos siga y apoye, porque para nosotras es importante.
El claro reflejo de que las cosas están cambiando son los números de asistencia que estamos teniendo en los estadios que se abren. A lo mejor hace dos años la gente decía: 'no, no voy a ir'. Ahora, gracias a los medios de comunicación y a que hacemos un poco de ruido en las redes sociales, la gente sabe de nosotras y nos conoce. La sociedad está en proceso de cambiar en positivo.
¿Qué le parece que las jugadoras de Dinamarca, Noruega o Estados Unidos hayan reclamado a su federación igualdad?
El tema de la igualdad lo confundimos un poco. Para mí hablar de igualdad en España no es hablar de cobrar igual que la selección masculina, por el simple hecho de que ellos han hecho unos méritos para estar a ese nivel.
Por ejemplo, la selección femenina de Estados Unidos ha hecho más méritos que la selección masculina para estar cobrando más. Para mí es un tema de meritocracia. Nosotras estamos en ese proceso, estamos haciendo muchas cosas positivas y si en este Mundial marcamos un antes y un después, ojo, porque esto va a cambiar de verdad.
¿Fuera del fútbol tiene referentes?
Tengo mujeres y tengo hombres que son referentes. Para mí, Barack Obama y su mujer (Michelle) son unos personajes que han marcado la historia en su país e incluso en el mundo. Han luchado por temas de igualdad de las mujeres y de raza. Ese ejemplo tiene que estar en todos nosotros.
Serena Williams, para mí, también es un ejemplo de madurez, de fortaleza como mujer, de ser madre, de tirar hacia delante, de hacer oídos sordos a las críticas y de ser una profesional. Nos tenemos que fijar en todas estas personas que han ido por delante y están intentando cambiar la sociedad. Para Serena Williams lo más fácil hubiese sido retirarse y darle la razón a los que la critican. En cambio, ha seguido luchando, superándose y demostrando por qué está ahí y por qué sigue siendo la mejor.
Como hizo ella, ¿usted podría plantearse ser madre?
Es algo que creo que todas tenemos en mente. Toda mujer quiere ser madre. No sé si va a llegar, si voy a estar en activo o no, pero a mucha gente le gustaría ser madre y seguir jugando después a su máximo nivel porque, sí, es mi profesión.
¿La maternidad está mejor vista en otros países?
En Estados Unidos el tema de la mujer en el deporte a lo mejor lo tienen más interiorizado. El fútbol allí nos lleva años de ventaja y está a un nivel brutal. Se pueden permitir eso. Nosotras hasta ahora no nos lo habíamos planteado porque vivimos al día. No te lo planteas, pero creo que todas lo tenemos en mente.
¿Cuáles son los siguientes pasos que debe dar el fútbol?
En la selección sentimos que venimos aquí a trabajar en lo que nos gusta, no a pasar el rato. Los entrenamientos son mejores, los amistosos son de calidad, nuestras condiciones son mejores y nos sentimos profesionales. A nivel de clubes, lo que estamos demandando es tener unas bases asentadas por convenio que nos protejan en tema de horarios laborales, festivos, maternidad... porque al final los chicos lo tienen. Todo trabajador tiene un convenio que lo ampara.
¿En el Levante ve reconocidos sus derechos?
En todos los clubes hay cosas que sí y cosas que no. Para mí lo más fácil sería decir: me da igual, si al final yo estoy bien. ¿qué me quedan? ¿Cinco años de fútbol? Pues que se espabilen las que vienen por detrás. Pero yo quiero que estén mejor que yo y que tengan muchas facilidades. Y que se encuentren el camino liso, no las trabas que nosotras hemos encontrado.
¿Se ha planteado su vida después del fútbol?
Sí. Nosotras no podemos vivir de esto. Tenemos que estudiar y tener un futuro asegurado. Yo estoy estudiando Educación, me encantan los niños, quiero enseñarles y cambiar a través de eso la sociedad. Nosotras tenemos que tener nuestra mente en el fútbol, pero también en nuestro futuro, que es lo que nos va a salvar la vida cuando lo dejemos.