El año hidrológico comienza con un 40% menos de agua

SPC
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Esta situación, con menos de mil hectómetros cúbicos embalsados, podría afectar a la campaña de riego, que la CHD no garantiza y que dependerá exclusivamente de las próximas precipitaciones

Imagen de este verano del embalse de Serones en la provincia de Ávila, uno de los que pertenece a la Cuenca del Duero. - Foto: Belén González

La situación de la Cuenca del Duero ha cambiado por completo en tan solo doce meses. El 1 de octubre de 2018, la fecha que marca el inicio del año hidrológico, la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) ya podía garantizar la campaña de riego con las reservas de agua en los pantanos en esos momentos (el 55 por ciento de su capacidad). Casi un año después, el nuevo año hidrológico que comienza hoy arranca con casi un 40 por ciento menos de agua en los embalses. Unas cifras que, como aseguró el director técnico de la CHD, Gonzalo Gutiérrez, no garantizan el riego y deja todo en manos del cielo.
La falta de precipitaciones y las altas temperaturas registradas durante los meses de verano han provocado que las reservas se sitúen a 30 de septiembre de 2019 en 994,7 hectómetros cúbicos, aunque se mantienen por encima de los niveles mínimos que estableció la Comisión de Desembalse de la CHD de 899,8 con los que deberían llegar los pantanos a esa fecha. Ante las escasas lluvias de los últimos meses, la Cuenca del Duero tiene 591,6 hectómetros cúbicos menos que hace un año, cuando estaba al 55,1 por ciento de su capacidad, según los datos facilitados por la CHD. Incluso afrontan el nuevo periodo con cifras inferiores a la media de los últimos diez años situada en el 37,6 por ciento con 1.080,9 hectómetros cúbicos.
Ante este panorama, los agricultores tendrán que pasar el otoño y el invierno esperando nieve y lluvias que llenen los embalses y permitan afrontar la próxima campaña de riego. De momento, en la que acaba de finalizar han cumplido con los objetivos fijados. Un logro que ha sido posible, como destacó Gonzalo Gutiérrez, por las reservas acumuladas durante la campaña anterior. «Pese a lo poco que ha llovido, estamos muy satisfechos de haber cumplido», matizó, tras lo que añadió que las cifras finales se analizarán en la próxima Junta de Desembalse que se celebre durante las primeras semanas del mes de octubre.
El Adaja, el peor

Por sistemas, sin duda el que se encuentra en peor situación es el Adaja con un tercio de su capacidad, ya que el embalse de Las Cogotas en Ávila solo tiene un 15,6 por ciento de volumen embalsado. A este le sigue el Sistema Pisuerga, en Palencia, con un 62 por ciento menos de agua con respecto al año pasado; y el embalse de Santa Teresa (Salamanca).
El director técnico de la CHD recordó que ya desde la Oficina de Planificación Hidrológica se ha alertado sobre el cambio climático y sus consecuencias en las reservas de agua. Prueba de ello es que tras el año 2017, con una pronunciada sequía, 2018 comenzó con un 35 por ciento más de agua en los embalses por las lluvias de la primavera, y ahora en 2019 se vuelven a repetir las imágenes de pantanos con menor volumen. Desde la CHD confían en que sea un año de precipitaciones normales y se recupere la situación, aunque desde la Agencia Estatal de Meteorología ya advirtió hace unos días de un otoño «cálido» con lluvias más importantes para el mes de noviembre.


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