Tamayo trabaja en la teoría teológica del movimiento de los indignados

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El teólogo palentino presentó ayer en un Salón de Actos de la Biblioteca Pública abarrotado de público su último libro, dentro de unas jornadas divulgativas organizadas por la UPP

Juan José Tamayo presentó su libro 'Otra teología es posible. Pluralismo religioso, interculturalidad y feminismo' - Foto: eva garrido

El teólogo palentino, natural de Amusco, Juan José Tamayo, presentó ayer dentro de las jornadas divulgativas Teología y sociedad, organizadas por la Universidad Popular de Palencia, su libro Otra teología es posible. Pluralismo religioso, interculturalidad y feminismo.  La publicación ha causado un gran impacto, que el autor «no esperaba»,  porque «no es de los libros que yo creyera importantes», pero, «como trata el tema de otra teología posible, que se relaciona con otro mundo posible de los foros, ha habido como una especie de convergencia entre propuestas utópicas -otro mundo, otra teología, otra religión-, me parece que eso sí que engancha, porque dentro de esta depresión en que se encuentra la gente,  de desencanto y desesperanza, cuando alguien  abre un camino y  ofrece propuestas de futuro,  dice  que los problemas pueden resolverse, la gente se inclina por ese tipo de libros».
Con una segunda edición en la calle, el autor  cree que la excelente acogida del libro en todos los sectores se debe a que no se dirige a los específicamente cristianos, sino a todos los hombres y mujeres que están interesados en construir una sociedad más justa, más solidaria y en compartir propuestas de diálogo intercultural, interreligioso e interétnico «para que las religiones y las culturas no sean frentes  de batalla sino espacios de encuentro en busca de una convivencia solidaria basada en la justicia y en la paz».
Juan José Tamayo prevé incorporar un nuevo texto que está preparando con la teoría teológica del movimiento de los indignados. «Tiene como referencia la figura de Jesús en los cuatro o cinco campos en los que Él se indigna, con los poderes políticos, las autoridades religiosas, la sociedad patriarcal, la propia religión, que critica, y también con Dios, indignación que en ningún caso tiene componente de renuncia a la fe o pérdida de la esperanza,  sino que es esa interpelación de por qué  me abandonas es estos momentos claves de mi vida, cuando el agua me llega al cuello, pero esa duda, esa amargura no desemboca en pérdida de fe y tampoco en pérdida de esperanza», explica.
La presentación del libro surge al margen del autor. Parte de la  profesora de la Universidad de Valladolid, Asunción Esteban Recio, que propuso presentarlo en Valladolid, el jueves, y en Palencia, ayer. «Me emocionó y llenó de satisfacción, porque después de 42 años de haber salido de Palencia, de haber hablado en todos los foros nacionales e internacionales, siendo profesor de tantas y tantas universidades y habiendo impartido tantos cursos  y conferencias, aquí en Palencia apenas he estado presente. Ésta es en una de las pocas invitaciones que he recibido en estos 42 años, aparte de una del Campus palentino de la Universidad de Valladolid y otra de la Universidad que yo quiero mucho, la Rural Pablo Freire, que está en Amayuelas. Vengo con impacto muy fuerte, una actitud muy emotiva, porque nunca había sido con tanta expectación».
Las valoraciones que se hagan de fuera de la academia, el ámbito intelectual o de la investigación en que se mueve, «lógicamente no tienen ningún valor para mí». Comentó que cada personas o colectivo está en su derecho de opinar sobre otros y a él, en su calidad de profesor y director de una Cátedra de la Universidad Carlos III de Madrid,  lo que  le interesa es exponer sus propuestas y discutirlas con los diferentes sectores de la sociedad interesados en los mismos. «Claro que no me afecta para nada el juicio o la valoración que haya podido hacer una institución eclesiástica aquí en Palencia, que creo solo se representa a si misma. La sala está abarrotada y hay gente que son cristianos  que consideran que no tienen por qué seguir la orientación».
Juan José Tamayo afirma ser un creyente que vive su fe en una comunidad cristiana y asegura que no se considera excluido de la Iglesia. «Para  teólogo católico,  ciertamente yo, porque católico significa universal y yo trabajo defendiendo causas universales, estoy abierto desde  mi fe cristiana a otras  fes, otras religiones, por supuesto monoteístas, al mundo no creyente, a los diferentes humanismos que se dan en nuestra sociedad y al diálogo abierto y no dogmático, a  hacer propuestas y discutir iniciativas tanto en el campo religioso como político y ético para mejorar  esta sociedad que está pasando por esta crisis tan terrible».