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«Nuestra comedia es gallega por los cuatro costados»

Juana Samanes
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Un hombre amante de su tierra gallega, de su geografía y sus tradiciones, que le convierten en una persona ideal para transmitir su cultura

«Nuestra comedia es gallega por los cuatro costados»

Amante y gran conocedor de su tierra, Galicia, el actor Miguel de Lira es reconocido por el gran público por su participación en series televisivas como Vivir sin permiso o Los hombres de Paco. Aunque en su ADN lleva impreso su amor al teatro, algo que le llevó hace más de tres décadas a ser uno de los fundadores del Grupo Chévere, que estas semanas va de gira por la comunidad de Castilla y León. Muy comunicativo, y simpático, es uno de los coprotagonistas de la comedia familiar Cuñados

Su personaje, Eduardo, resulta muy empático porque refleja muy bien a uno de esos pequeños empresarios que ven peligrar su negocio por una desaprensiva que le ha estafado. Deduzco que, desde el minuto uno, fue un papel que le gustó.

Al comenzar a rodar a mi personaje se le dio un giro dentro de la historia. Al principio iba a ser un poco más chapuzas pero, al final, se decidió que se afincara en la realidad y tuviera una verdad por detrás. Se trata de un autónomo de clase media que posee una empresa de madera, que va justo de dinero, y al no pagarle quien le ha engañado ve peligrar su negocio, pero también la bodega de su mujer y sus hermanas. El asomo de una desgracia es fundamental para que pueda salir el humor. Realmente, mi personaje y sus dos amigos son tres payasos: yo interpreto al serio, Sabonis al tonto y Modesto al oportunista.

La película la presentan con el apelativo de con denominación de origen, y es cierto que es gallega por los cuatro costados...

Efectivamente, es gallega por los cuatro costados, no se oculta, y lo gallego quieren que juegue a favor. Está rodada en versión original, en el idioma de nuestra tierra, en concreto con el acento de la zona de Orense donde se produce el vino Ribeiro. Necesitábamos anclarla a una geografía y por eso se filmó allí, y eso también le aporta más credibilidad. La denominación de origen está muy presente, porque la fermentación de la película gira alrededor de la producción del vino y muchas escenas juegan con esos escenarios naturales bellísimos.

Aunque hablamos de una comedia simpática, también sociológicamente critica uno de los problemas que afectan mucho a Galicia: el contrabando de mercancías.

Bueno, más que contrabando hablaríamos de estraperlo, que es el término exacto cuando hablamos del tráfico ilegal de mercancías. Aquí lo que se mueve es el pulpo, y esto forma parte de la realidad, porque el pulpo en Galicia es de una calidad extraordinaria, pero no llega para abastecer la demanda mundial del mercado. Y el gran negocio, el fraude alimentario es traerlo de otros países como del Norte de África, que es más barato, y exportarlo a un precio mucho elevado diciendo que es gallego, así los empresarios exportadores doblan o triplican el precio que han pagado. 

También asoma otra alusión real en la película, la madera que viene de México. Y es que en el pueblo de Avión, algunos gallegos que emigraron a ese país y se hicieron multimillonarios, ahora tienen en esa localidad unas mansiones increíbles donde veranean.

En la película los cuñados realizan un secuestro disparatado muy al estilo de la película Fargo, pero con un humor local desternillante.

Fargo es todo un referente de cualquier historia porque los Coen abrieron un filón fantástico. Aquí no se entra en las líneas duras que tiene Fargo porque la productora, Portocarbo, buscaba un humor más blanco, más familiar, porque la rodamos en plena crisis sanitaria y sabíamos que la íbamos a estrenar en tiempos raros, como los que vivimos ahora, porque esta pandemia parece que tiene un perfil gallego porque no sabemos si va o viene, o sube o baja. 

Lo que queremos todos los implicados en este ambicioso proyecto es que sea una película que se pueda consumir en familia, de celebración, para que la gente regrese de nuevo al cine.