El plan de fuga de Puigdemont

EFE
-

Vilaür vivió hace dos años una reunión secreta en la que el expresident fraguó su salida clandestina con rumbo a Bélgica tras la declaración de independencia

El plan de fuga de Puigdemont - Foto: Ricardo Ramirez

Un día después de que el Parlament aprobase la declaración unilateral de independencia (DUI) en octubre de 2017 y en pleno desconcierto por las consecuencias inmediatas del 155, por el que el Govern de Puigdemont fue oficialmente cesado, se celebró en el municipio ampurdanés de Vilaür (Gerona) una reunión trascendental envuelta en el secreto. A ella acudieron el entonces president, junto a la secretaria general de ERC, Marta Rovira, y el también republicano Sergi Sabrià, el presidente del PDeCAT, David Bonvehí, Agustí Alcoberro (ANC), Marcel Mauri y Jordi Bosch (Òmnium Cultural) y el empresario Oriol Soler. Y, aunque se desconoce lo que se habló en ese encuentro, la cita derivó el la fuga, entre otros, de el propio Puigdemont. Una huida que aún está pendiente de resolución, después de que esta pasada semana el Tribunal de primera instancia neerlándofono de Bruselas haya decidido aplazar hasta el próximo 16 de diciembre la vista sobre la euroorden emitida por el juez del Tribunal Supremo, Pablo Llarena, contra el exlíder de la Generalitat.
La historia de esa reunión secreta en Vilaür es el argumento principal de Tota la veritat (Ara Llibres), un trabajo de investigación a cargo de seis periodistas catalanes de diferentes medios, sobre el antes, el durante y el después del 1-O, que reconstruyen, a partir del testimonio de más de 100 protagonistas y tras dos años recabando información, los hechos e interioridades -muchas de ellas hasta ahora inéditas- de la legislatura más agitada de la historia reciente de Cataluña.
En ese encuentro, celebrado en casa de una persona vinculada a las entidades soberanistas, en las horas de más tensión e incertidumbre del procés, el expresident expuso su punto de vista sobre cómo había que proceder a partir de entonces. Así, defendió que el lunes, transcurrido el fin de semana, los miembros de su Ejecutivo -destituidos por el Gabinete de Mariano Rajoy- no debían ocultarse, sino actuar con naturalidad. De hecho, transmitió a los allí reunidos que su intención era acudir al palco de Montilivi para presenciar en directo el partido de Liga entre el Girona y el Real Madrid. 
Antes de despedirse en Vilaür, el político secesionista comentó a Rovira que había recibido información de un emisario que había enviado a Bruselas y que le daba a entender que «hay posibilidades» si deciden establecerse en Bélgica. Fue la primera vez que Puigdemont sugirió la opción del exilio a ERC. Concluido el encuentro, Rovira cruzó la frontera francesa para reunirse con todos los consellers -salvo Oriol Junqueras y Carles Mundó-, que permanecieron en un hotel y una casa rural de Conflent.
Ese domingo, los consellers que seguían en Conflent discutieron sobre su futuro inmediato; barajaron  incluso la posibilidad de solicitar asilo político, y el hasta entonces responsable de Exteriores Raül Romeva apuntó cuatro países que podrían acogerlos: Suiza, Noruega, Bélgica y Uruguay.
Como no todos veían clara la idea de abandonar el país, se asumió que la decisión final sobre qué hará cada uno será individual.
Ese mismo día, Jordi Turull y Romeva decidieron ir a ver a Puigdemont a su casa, en el municipio de Sant Julià de Ramis (Gerona), para acordar los próximos pasos a seguir, y allí, según se detalla en el libro, se tomaron dos decisiones: 24 horas después, los tres acudirán a sus despachos en el Palau de la Generalitat y la Casa dels Canonges y, más tarde, todo el Govern destituido se marcharía a Bruselas.
cambios de última hora. El plan era celebrar ese martes en la capital belga una reunión extraordinaria del Ejecutivo de Puigdemont -quien se niega a aceptar su cese en virtud del 155-, con posterior rueda de prensa.
Pero una señal de alarma, esa misma tarde, llevó al expresident a acelerar sus planes: un experto en seguridad de su entorno le advirtió de que la nueva cúpula de los Mossos, ahora bajo el mando del Ministerio del Interior, quería controlar sus movimientos: «President, si os queréis ir, lo tenéis que hacer hoy», le aconsejaron, para evitar el riesgo de una detención.
Esa tarde del domingo 29 de octubre, Puigdemont ya no acudió a Montilivi. Se pierde la remontada del Girona, que acaba venciendo por 2 a 1 al Madrid. Su salida del país se precipita, pero muy pocos lo sabrán hasta que la noticia empiece a correr como la pólvora la mañana del lunes, mientras Turull y Romeva lo esperan, desconcertados, en las inmediaciones del Palau de la Generalitat.
Este es uno de los episodios del 1-O que recoge Tota la veritat, una crónica periodística de 345 páginas que se centra en los hechos que ocurrieron entre el «referéndum o referéndum» proclamado por Puigdemont en el Parlament el 28 de septiembre de 2016 y la investidura de Quim Torra, en mayo de 2018.