«Satisfactoria» Feria de la Matanza

DP
-

Villada reparte más de 2.000 raciones de morcilla, jijas, lomo y panceta acompañadas de pan y vino

Villada despide la Feria de la Matanza de la mayoría de edad con un nuevo éxito, y es que el balance de esta edición no puede ser más «satisfactorio» y «positivo» según explica el alcalde de la localidad, José Antonio Alonso. «El tiempo ha acompañado», así que la presencia de gente ha sido «importante», afirma. En este sentido hay que hablar de que ayer, en uno de los actos centrales de la jornada, se repartieron más de 2.000 platos  de morcilla devillada, jijas, lomo y panceta de José Olaso, acompañado de pan artesano de Productos Santiago y regado con buen vino de Bodegas y Viñedos Espinosa. Decir que por cuatro euros se pudieron degustar las viandas, servidas en un plato de cerámica -son diferente cada año y se alternan hondos y llanos- que uno se puede llevar a casa.
Cabe hablar asimismo de la «buena aceptación» de una de las convocatorias novedosa de esta décimo octava feria, el concurso de decoración de locales Un establecimiento tradicional, un establecimiento de matanza, con una decena de inscritos. Precisamente ayer, último día de la feria, se entregaron los premios de ese y del concurso infantil  de dibujo La matanza del cerdo.
El programa de actividades incluyó el sorteo del cerdo y la demostración de cómo se destaza, lo que tuvo lugar en el recinto ferial, donde se pudieron visitar una veintena de stands de Palencia, León, Cáceres, Salamanca, Valladolid, Madrid, Zamora y Navarra con morcilla, orujos, pimentón, dulces, miel, queso, embutidos, chocolate, cuchillos, conservas, legumbres, encurtidos y galletas. En cuanto a las ventas, «parece que se van contentos», en palabras del alcalde. 
La XVIII Feria de la Matanza se celebró durante el fin de semana, con el rito el sábado de imposición del blusón de mondonguero, en esta ocasión al periodista deportivo de Astudillo Carlos Javier Bustillo. «La matanza forma parte de nuestra historia, es una seña de identidad de nuestra cultura y, aunque ahora la representemos con fines turísticos y culturales, no deja de ser esa seña de identidad del pasado», comentó el periodista, que subrayó que en la feria se unen  «tradición y fiesta para no olvidar nuestras raíces, para fomentar y poner en valor la historia y las costumbres que rodean este acto». Afirmó  Bustillo que tiene buenos recuerdos de la matanza, ligados a su infancia en Astudillo. «Como en todos los pueblos, se hacía en un ambiente de fiesta y colaboración. Eran días para el regocijo familiar, los niños esperábamos con ilusión esos días de invierno en los que trabajaba toda la familia, porque se necesitaban muchas manos para tantas tareas». Recordar, por otra parte, que hay que remontarse a hace diez años para encontrar al anterior mondonguero  palentino -de adopción-, que fue el actor Cesáreo Estébanez, fallecido el pasado año.
Dentro del programa, además de degustaciones  -tortas de chicharrón, bollos preñados o chocolate- y talleres  infantiles -elaboración de productos de la matanza y pins- se presentó el libro El mágico camino de la cepa a la copa, de la enóloga natural de Villada María Isabel Mijares, quien también se enfundó en su día el blusón de mondonguera.