Redes contra la soledad

P. Velasco
-

Solidaridad Integeneracional desarrolla proyectos en Burgos, León, Salamanca, Zamora y Palencia para luchar contra esta «epidemia»

Redes contra la soledad - Foto: Eugenio Gutiérrez Martínez

La soledad se va a convertir en una de las epidemias del siglo XXI y más en el medio rural, donde la despoblación y el envejecimiento social ya son evidentes. Castilla y León cuenta con un 24,4 por ciento de población mayor de 65 años, es decir más de 600.000 personas. Unas cifras que alertan sobre la necesidad de iniciativas que prevengan, aminoren o eviten la soledad a la que muchos se enfrentan.
Solidaridad Intergeneracional, que trabaja desde hace 13 años en programas para evitar esta despoblación con la colaboración de Coag, ha puesto en marcha este año un plan que promueve la creación de redes de vecinos, «a ser posible intergeneracionales», para que se ayuden en los municipios. ‘Cuenta conmigo’, que recibe el apoyo de la Junta de Castilla y León a través de los programas de interés general y social del 0,7% del IRPF, se desarrolla en poblaciones rurales de menos de 2.000 vecinos. De momento ya ha llegado a municipios de Burgos, Salamanca, Zamora, Palencia y León, donde ya se han creado una media de tres redes vecinales por provincia, aunque se está trabajando en muchos más, pese a la ralentización que el programa va a tener durante los meses de verano por la llegada de más vecinos al medio rural.
‘Cuenta conmigo’ quiere que los castellanos y leoneses tomen conciencia del problema de la soledad y por ello crear esta red de confianza que ofrece seguridad a los vecinos. Una red de hombres y mujeres de todas las edades que cree vínculos a través de encuentros frecuentes realizando actividades conjuntas que favorezcan el bienestar y el desarrollo de hábitos que se conviertan en costumbres. Con ello se puede generar un grupo intergeneracional que dinamice el entorno, partiendo de las mismas inquietudes existentes en el medio rural y ofreciendo respuestas a través de acciones individuales o colectivas.
Las actuaciones comienzan con un acercamiento al núcleo rural, en el que los técnicos de Solidaridad Intergeneracional organizan una jornada para informar a los interesados sobre el proyecto, donde se explica el contenido y se sensibiliza sobre la problemática. «Una vez que hay personas interesadas pues nos reunimos con ellas para determinar un día y a qué horas quieren asistir a estos encuentros para iniciar unas actividades», explica la psicóloga, Elvira Alejandre, que añade que «cada pueblos es de una manera» y a veces se encuentran con que ya existen las redes vecinales «porque quedan para jugar a las cartas, coser, dar paseos...». «Queremos conocer desde qué punto partimos, por eso las jornadas informativas, y la posibilidad que tienen ellos de asistir a unas actividades de capacitación para el empoderamiento personal o también de envejecimiento activo», recalca.
Estas actividades que ayudan a mejorar la calidad de vida pueden estar relacionadas con las tradiciones, medio ambiente, cultura, bienestar físico emocional, etc. «Una vez que han terminado todas estas actividades, pueden seguir con las reuniones por ellos mismos, porque en definitiva no queremos ser paternalistas», explica Alejandre, que detalla que posteriormente se les pasa un cuestionario para que determinen qué quieren hacer cuando se vayan a reunir por sí mismos. «Es un cuestionario muy sencillo en el que cada uno indica con quiénes quiere reunirse, dónde, en beneficio para quién y qué momentos del día», señala.
Salvavidas

«Principalmente lo que queremos es implicarles, no solo informarles sobre el envejecimiento activo y actividades sociales y sanitarias, sino crear esta red para que tengan un salvavidas, una referencia, sobre todo si puede ser que sea intergeneracional, que estén pendientes de algunos aspectos de forma sutil», comenta la psicóloga, que recuerda que en realidad estas redes han existido siempre en los pueblos con cosas sencillas como fijarse con quien se cruzan todos los días o si una persona no ha subido las persianas. «Actos tan sencillos como que cuando vamos a misa, vamos juntas. Todas estas acciones que antiguamente se hacían sin darse cuenta, hoy en día tenemos que hacerlas más palpables para volver a comenzar con ellas o que no desaparezcan», agrega.
Precisamente esa atención especial a las personas mayores es lo que más le ha gustado del programa a Wendy Dueñas, una joven de 27 años que lleva siete meses residiendo en la localidad burgalesa de Rojas de la Bureba y que ha participado en las actividades organizadas a través del programa ‘Cuenta Conmigo’. «Los objetivos principales han sido mejorar la calidad de vida de estas personas y favorecer un envejecimiento activo».
La satisfacción ha sido tal que se ha inscrito en el voluntario y continúan con las jornadas pese a que las técnicas de Solidaridad Intergeneracional ya han terminado su trabajo. «Ahora nos juntamos los lunes, miércoles y viernes, y seguimos la misma dinámica que nos enseñaron. Además, es una manera de que la gente mayor salga y se divierta», asegura.
También destaca esta relación Martina Santos, una vecina de un municipio cercano a Ciudad Rodrigo (Salamanca), de 63 años y que reside en este pueblo desde hace diez: «Nos lo hemos pasado de maravilla, tanto que en septiembre vamos a continuar con el programa». Santos recuerda que prácticamente hacían gimnasia, aunque también ponían música y se lo pasaban «muy bien», sobre todo era una forma de activar y acompañar a las personas más mayores de la localidad.
El objetivo de este colectivo es seguir con los contactos iniciados en el resto de provincias de Castilla y León y comenzar con las actividades presenciales, ya que la idea es crear redes vecinales en toda la Comunidad como ayuda a las personas mayores principalmente.