Los 73 árboles de la discordia

David Herrero (Ical)
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La remodelación de Los Jardinillos ha generado una movilización los domingos, junto a una silla, una manta y un libro, en contra de la tala

Los 73 árboles de la discordia - Foto: Sara Muniosguren

Palencia ha sido y es una de las ciudades con más espacios verdes a nivel nacional. Las zonas recreativas, las riberas, los parques o la extensión de el monte El Viejo, de titularidad municipal, conforman un cómputo elevado por habitante. Aun así, dichos espacios necesitan labores de mantenimiento y lavados de cara, actuación que se va a desarrollar en el parque de Los Jardinillos, nexo de unión entre la calle Mayor y las estaciones de tren y autobús. Es aquí donde surge la problemática, dado que, tras un concurso de ideas, el proyecto del arquitecto Óscar Ares fue el ganador para reconvertir el espacio. No quedó ahí la decisión, y es que, la tala de 73 árboles del parque que llevaba consigo el estudio no ha gustado a todo el mundo. 
La «barbaridad y el crimen» de eliminar «un tercio de árboles del parque» hizo que una persona cogiera una silla, una manta y un libro para protestar, de forma silenciosa, contra dicha acción debajo de un árbol cualquiera del parque. Esta especie de sentada fue obra de Abbé Nozal, que en declaraciones a la Agencia Ical detalla que este parque «ha sido abandonado a su suerte y no se le ha prestado la atención y el mantenimiento necesario», quien deja claro que en este tipo de acción «no existe ninguna animadversión contra nadie».
SILLA, MANTA Y LIBRO. El promotor de la movilización afirma que su motivación es «estrictamente la de una persona que está cansada que la tomen el pelo», por lo que decidió coger una silla, una manta y un libro e ir solo al parque de Los Jardinillos. Recuerda que, en el último momento, escribió un comentario en la red social Facebook, donde pidió a unos amigos que le acompañaran. No obstante, Nozal aclara que mantiene su postura de acercarse de manera individual al parque todos los domingos, de 12.30 a 13 horas, a sentarse.
La iniciativa está teniendo gran aceptación al estar acompañado por otras personas que asumen este proyecto «como propio, sin pancartas, sin consignas y sin padrinos o partidos políticos, todo ello enmarcado en una iniciativa personal». Con esta acción pacífica y silenciosa asegura que «ha descubierto que este tipo de posturas tienen mucha fuerza», quien apunta que «invitaría al alcalde a acercarse un día».
Respecto a la asistencia de ciudadanos, el primer día hubo sobre 140 personas, mientras que el segundo y el tercer domingo la cifra bajo hasta las 100. El promotor de la sentada destaca que lo «interesante es que comienza a asistir gente joven que se implica y aporta iniciativas». Aun así, recomienda «calma y desaconseja prácticas de kamikaze». En ese sentido, la movilización pacífica del acto de leer, que no implica griterío, ha tenido apoyo presencial de ciudadanos de otras zonas, como León, Valladolid, Santander o Madrid.
Todo el movimiento generado se traduce en «la barbaridad de talar 73 árboles dentro de un proyecto que va a ser sufragado en un 50 por ciento por fondos europeos Edusi, los cuales promueven la sostenibilidad y el movimiento verde». Todo ello en una capital que, hasta hace poco, «chuleaba de ser una ciudad verde», apostilla. No obstante, reconoce que, finalmente, «dará igual que talen los 73 o los 300 árboles», pero afirma que «ya no soporta que le llamen gilipollas».
DOBLE VÍA. Nozal detalla que «si el proyecto ganador contemplaba desde un origen la tala de los 73 árboles sanos no entiende como escogieron esa opción frente al resto, que seguramente no llevarían consigo esa consigna». De esta forma, «si desde un primer momento sabían esta operación, todas las personas del jurado se convierten en cómplices de la atrocidad estética de talar 73 árboles en un parque que contiene un total de 300». «Una barbaridad absoluta, mientras que en el mundo entero se intenta hacer lo contrario por el proceso climático», traslada.
Aun así, la posibilidad puede ser otra, donde cabe la opción en la que «no apareciera en el proyecto la cuestión de la tala de los árboles, lo cual quiere decir que todo el mundo ha apoyado el proyecto, dado que no constaba nada sobre este tema», apunta Nozal. De esta forma, el arquitecto junto a un biólogo de la misma empresa, argumentan que por razones estéticas y de luminosidad debe producirse dicha tala. Esta acción equivale a un anexo posterior, por lo que, «tanto el alcalde como los grupos políticos, deberían de parar el proyecto tras aprobar un estudio en el que no constaban todos los procesos», subraya.
Respecto a los pasos que ha tomado dicho proyecto, Nozal informa que en las primeras declaraciones se dice que los árboles están sanos y que el único motivo de la tala es estético y de luminosidad, unos criterios «propios de un arquitecto, pero absurdos por parte de un biólogo». Ya que, si el estudio ratifica que están en buenas condiciones, el «criterio estético y luminoso se lo tiene que guardar para él solo porque al resto importa un carajo».
En este sentido, el promotor de la iniciativa de cada domingo puntualiza que «al verse atacados, el alcalde de Palencia, Mario Simón, traslada que no van a perder un proyecto de 3,2 millones de euros a causa de 73 árboles y unos ciudadanos que protestan todos los domingos». Aun así, Nozal explica que «el alcalde tiene una cláusula en el contrato original por la cual basta su palabra para orientar y exigir al arquitecto que no toque ningún árbol al respecto».
CONTESTACIÓN MUNICIPAL. Por su parte, el concejal de Medio Ambiente, Juan Antonio Marcos, asegura que la razón de la tala se enmarca en «un parque sobreplantado donde hay demasiados árboles, con la existencia de problemas estructurales, de formación de la copa y de heridas». Por todo ello, un equipo técnico «ha recomendado su tala», añade.
Al respecto, Marcos puntualiza que desde «las primeras bases que exigieron para el concurso de ideas se ha buscado siempre respetar el máximo número de árboles existentes en el parque». Es más, subraya que en las bases se contemplaba que «había que justificar los árboles que hubiera que talar o realizar alguna modificación sobre ellos».
Por ello, recalca que «es simplemente lo que se ha realizado, al existir un informe técnico firmado por un ingeniero técnico forestal y por un biólogo». Un criterio que «desde el Ayuntamiento respetan al respecto de la remodelación del parque», concluye el responsable municipal de Medio Ambiente.