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«El patriarcado nos quiere calladitas y en casa»

A. Benito
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La Plataforma por los Derechos de las Mujeres recuerda que «ante otras manifestaciones nadie ha protestado» y asegura que la concentración se desarrollará con total seguridad. «Nosotras sabemos bien lo que es cuidarse y cuidar a los demás», defienden

«El patriarcado nos quiere calladitas y en casa» - Foto: Oscar Navarro

Rocío Blanco es una de las integrantes de la Plataforma por los Derechos de las Mujeres de Palencia, una agrupación formada por colectivos y personas a título individual cuyo objetivo común es la defensa de los derechos de las mujeres en todo el mundo. Como cada año, la plataforma conmemorará hoy el 8-M.

Algunas personas criticaron duramente el año pasado el 8 de marzo, que se celebró tan solo unos días antes de que se decretara el estado de alarma. Sin embargo, otros actos multitudinarios que tuvieron lugar los días previos al confinamiento pasaron más desapercibidos. A lo largo de los últimos meses se han desarrollado diferentes concentraciones y protestas por parte de los colectivos más afectados por la crisis sanitaria, pero en el ojo del huracán vuelve a estar el Día Internacional de la Mujer. ¿A qué cree que se debe esto?

Entendemos que se debe a lo mismo de siempre y es que al patriarcado le debe dar urticaria que las mujeres existamos, nos manifestemos y alcemos la voz. Nos quieren calladitas y en casa, y eso es lo que no vamos a hacer.

Las autoridades políticas y sanitarias han insistido durante estos días en que lo «aconsejable» es no acudir a concentraciones masivas. Debido a la situación sanitaria, la plataforma palentina no celebrará una manifestación como la de otros años, pero sí tendrá lugar una concentración. ¿Qué les ha hecho decantarse por esta opción?

A esas autoridades a las que tanto les preocupan ahora las concentraciones del 8 de marzo no las hemos oído protestar por el resto de manifestaciones que ha habido durante todos estos meses. En Madrid los cayetanos llegaron a salir a la calle durante el estado de alarma, cuando todo el mundo estaba confinado en su casa. 

Dejando eso aparte, las mujeres entendemos que somos las primeras cuidadoras, las que hemos estado en primera línea de batalla contra el Covid, porque las trabajadoras de la sanidad mayoritariamente son mujeres, igual que las que trabajan en las residencias de ancianos o las que cuidan en las casas. Nosotras sabemos lo que es cuidar, sabemos que hay que cuidarse y cuidar a los demás, y por eso tenemos muy claro que hay que salir a la calle de la forma más segura posible. De ahí que, desde el primer momento, nos hayamos planteado la opción  de celebrar una concentración, como ya se hizo el día 25 de noviembre: con distancia, con mascarilla y con un acto de la menor duración posible para evitar problemas de posibles contagios. 

En ese sentido, ¿cómo se va a desarrollar la convocatoria?

Hemos convocado la concentración a las 20 horas, en el parque del Salón, en la zona del auditorio,  que es la más amplia para hacer un acto con garantías y con seguridad. El grupo femenino Mira Trío va a cantar un par de temas, uno antes del manifiesto que leerá la peluquera y actriz amateur Sonia Hoyos y otro después, para despedirlo. No queremos alargarlo demasiado, nos parecía muy frío llegar, leer el manifiesto y marcharnos. El acto durará como mucho media hora. 

Como usted misma decía, este año ha cobrado aún más importancia el papel de las mujeres en el sector de los cuidados. Ese es uno de los temas en los que se centra esta convocatoria, pero además la plataforma defiende que hay otros motivos por los que salir a la calle

Con la pandemia se ha demostrado que sin nosotras la vida no sigue. Hemos sido nosotras las que nos hemos tenido que dedicar a los cuidados, como siempre, pero este año más. Además de en la esfera pública, como trabajadoras de la sanidad o de los servicios sociales, cuando alguien ha tenido que renunciar a su trabajo o reducir su jornada para quedarse en casa cuidando, mayoritariamente han sido las mujeres, como siempre. No hay ayudas suficientes para esas mujeres que tienen una persona enferma o dependiente en su familia, o para las que tienen niños muy pequeños en casa. Reclamamos que haya un apoyo real en dinero para la conciliación de la vida laboral, personal y familiar.

Además, exigimos que se acabe ya con la trata de mujeres y de menores, que haya un plan serio para acabar con los puteros, para que sea a ellos a quienes se persiga y no a las mujeres prostituidas. También pedimos que se proteja a estas mujeres.

Seguimos reclamando que desaparezca la publicidad sexista que denigra el cuerpo de las mujeres e insistimos en la necesidad de que haya una educación igualitaria y una educación sexual en las aulas. No puede ser que los niños y niñas se estén educando sexualmente viendo pornografía en Internet. La sexualidad es algo mucho más serio y tiene que estar en los colegios. También entendemos que el acceso a estos contenidos debería ser de pago para evitar que los menores vean este tipo de vídeos.

Y, por supuesto, seguimos denunciando la desigualdad en lo económico, en lo social y en lo laboral. A la vez, reclamamos políticas activas de empleo que eviten que las mujeres sigamos sufriendo la brecha salarial y seamos las más precarias, porque hoy en día los contratos a tiempo parcial siguen teniendo, mayoritariamente, nombre de mujer. 

Ayer se empezó a montar la exposición fotográfica Mujeres durante la pandemia. ¿Podría hablarnos de esta propuesta?

La exposición es una especie de homenaje o recuerdo a lo que ha sido este año de pandemia. Hemos querido centrar el foco en los primeros meses, cuando estuvimos en casa, para reflejar cómo fue el confinamiento para las mujeres. La verdad es que la respuesta ha sido muy buena, ya que en solo una semana recibimos 50 fotos. 

Esas imágenes, algunas con comentario incluido, van a estar expuestas a lo largo de todo el día en El Salón. También lo subiremos al Facebook de la plataforma para que se pueda disfrutar a través de las redes. Son fotos muy entrañables, hay algunas de trabajadoras de la UCI, otras del teletrabajo y del telestudio, de las ventanas decoradas, de los primeros paseos tras el confinamiento... Se trata de recordar lo que estos meses han supuesto para las mujeres, especialmente los primeros. 

En ocasiones da la impresión de que cada vez hay más detractores del movimiento feminista, incluso entre las propias mujeres. También hay quienes no desaprovechan ninguna oportunidad para tergiversar los mensajes o tratar de deslegitimar sus objetivos.

 

¿Considera usted que hay que hacer más pedagogía en este sentido?

Yo entiendo que al patriarcado le da miedo el feminismo. La igualdad de derechos supone que algunos estén perdiendo sus privilegios, por ejemplo el de ser hombre machista que llega a su casa y lo tiene todo hecho. Por suerte, eso está desapareciendo y es gracias al feminismo. El privilegio de ser los únicos que tienen acceso a determinados puestos de trabajo también se está eliminando, y eso también es gracias al feminismo. En resumen, para los hombres que se plantean la vida así somos un peligro. No creo que lo seamos para las mujeres, pero cada una debería darse cuenta a lo largo de su vida.

Yo lo que sí hago es una reflexión histórica: si no hubiera habido feministas, las mujeres hoy día no tendríamos acceso a la universidad, ni derecho al voto, ni podríamos ser alcaldesas, concejalas o presidentas. Tampoco podríamos ir solas por la calle sin la compañía de un hombre ni abrir una cuenta corriente a nuestro nombre sin permiso del padre o del marido, eso pasaba en España hace 50 años. Todo eso se ha conseguido gracias a que mujeres feministas se atrevieron a romper con la regla establecida por el patriarcado dominante. Todavía nos queda mucho por conseguir y, sobre todo, no queremos retroceder en lo poco que se ha conseguido.