La soledad como elección o como imposición

A. Benito
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De las 9.400 personas mayores de 65 años que viven solas en Palencia, 6.100 son mujeres viudas y 1.100 hombres que han perdido a su pareja

La soledad como elección o como imposición - Foto: Luis López Araico

La propensión a vivir en soledad aumenta con la edad y es, sobre todo femenina en la vejez, etapa en la que la brecha entre sexos se agranda. La mayor mortalidad masculina es la razón de la mayor viudez histórica entre las mujeres y explica su mayor proporción de soledad o de convivencia en otras formas de hogar. 


En este sentido, de las 9.400 personas mayores de 65 años que viven solas en Palencia, 6.100 son mujeres viudas y 1.100 hombres que han perdido a su pareja. Solteros hay 1.200, solteras 300 y el resto se reparte entre separados, casados y divorciados, siendo una cantidad totalmente residual.


vivir solo y sentirse solo. El descenso de la mortalidad en estas edades, el aumento de separaciones y divorcios y la llegada de nuevas generaciones a la vejez con historia de soledad previa, motivarán un previsible cambio de este panorama. A todo ello hay que sumar el aumento de la institucionalización, o lo que es lo mismo, el hecho de que cada vez sea más frecuente vivir en residencias. Sin embargo, estas cifras hacen pensar que la mayoría de las situaciones de soledad no son elegidas, sino consecuencia de la desaparición del hogar conyugal por la muerte de uno de sus miembros.


Es en este punto en el que surge la siguiente pregunta: ¿vivir en soledad implica sentirse solo? En general, los mayores se sienten solos algo más a menudo que el resto de la población. Concretamente, un 12% declaró haberse sentido solo buena parte del tiempo, casi todo o todo el tiempo durante la semana previa a la encuesta, mientras que ese sentimiento se situó en torno al 8% en los menores de 65 años. 


Por otro lado, un 35% de todos los mayores que viven solos sienten soledad, y otro 32% adicional se siente solo en algún momento. Sin embargo, entre los mayores que viven en hogares de dos o más miembros, la proporción se mantienen en un 8%, muy similar al resto de las edades. Por tanto, vejez, vivir en soledad y tener sentimiento de soledad parecen asociarse de algún modo.


También influyen factores culturales cuando la satisfacción con las relaciones sociales está por debajo del nivel esperado, como podría suceder en España, donde tradicionalmente se supone la existencia de fuertes lazos familiares y comunitarios. Algunos consideran que un Estado del Bienestar más desarrollado reduce el sentimiento de soledad por una mayor integración de las personas y oportunidades de participación social. Todo esto explicaría un sentimiento de soledad más alto en el sur de Europa. 


víctimas de la soledad. Entre las víctimas de la soledad, destacan los casos, cada vez más comunes, de personas que fallecen en su hogar sin que nadie de su entorno se dé cuenta de ello. El último en la provincia fue el de un vecino de Aguilar de 67 años que apareció en su casa muerto después de dos meses.