Mucha lluvia, poco sol

O.H.
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Mucha lluvia, poco sol - Foto: Sara Muniosguren

2018 acabó como año el con menos horas solares, y el segundo con más días con precipitaciones (151) en 25 años, que produjeron 540 litros, por encima de la media de las últimas cinco décadas

Tras la sequía, llegó la lluvia. Y en buenas cantidades. Y para que llueva hacen falta nubes. Y las nubes no dejan ver el sol... así que la regla de tres directa es que a más agua, menos luz. Y eso mismo es lo que ocurrió el pasado año, como revelan los datos que puntualmente recoge Mariano Bustillo desde su observatorio de Astudillo. Porque 2018 fue el año con menos horas de sol desde hace un cuarto de siglo, punto en el que el Observatorio de Carralobo comenzó a registrar esta variable.
Y es que, a lo largo de los 365 días de año, el heliógrafo de Astudillo contabilizó 2.476,30 horas de sol, por las 2.913 del año 2017, que por cierto fue el más seco, y el segundo más soleado de la serie de 25 años. Así, de media, los rayos solares bañaron de forma directa a los palentinos a lo largo de 2018 unas seis horas y 45 minutos al día. Resulta que por debajo de los 2.500 horas de sol anuales, solo se encuentran otros dos ejercicios en los últimos 25: el 2002 y el 2013.
Este año es el único que desde 1988 hace sombra a 2018 en cuanto a días con precipitaciones, porque según los datos de la memoria meteorológica del Observatorio de Carralobo, de los 365 días de 2018, en 149 hubo que sacar el paraguas, frente a los 151 de 2013. Es decir, que de cada cinco días, llovió en dos.
Con este registro, es de reseñar el que las precipitaciones también fueron altas, con un total de 541 litros, no siempre caídos cuando se esperaban: «Del mes de julio a octubre las precipitaciones apenas fueron de 38 litros, por lo que la siembra de cereal de invierno se retrasó en exceso. En noviembre se contabilizaron 18 días de precipitaciones, con 82,5 litros, lo que ocasionó que la sementera de otoño se retrasara hasta más allá de fin de año». En resumen, 2018 finalizó con una marca de 541 litros, por encima de la media de las últimas cinco décadas y en la ratio de la década de los 60 del siglo pasado.
En el cómputo total, es el décimoquinto en precipitaciones desde 1959, lejos del récord de 714 litros de 1999, pero duplicando las cantidades de 2017. Y el día del año con más agua fue el 9 de abril, con 20 litros, al menos en el observatorio, puesto que las tormentas de mayo y agosto descargaron bastante más agua en otros puntos concretos de la provincia.
temperaturas. En lo referido a las temperaturas, fue un año ligeramente más cálido. De hecho, su temperatura media fue la décimocuarta más alta de los últimos 37 años, rozando los 12 grados de media.
La máxima anual se situó en los 37,2 grados, registrados el 6 de agosto, mientras que la mínima fue de -7,5 grados, el 24 de febrero, días antes de que la nieve llegara hasta la capital.
Precisamente, en cuanto a nieve, destacar que se registraron 11 jornadas con precipitaciones en forma de nieve, y hasta 13 de granizo, cifra récord en Carralobo en un año. En cuanto a las tormentas, fueron 27, el segundo registro más alto.
No ocurrió así  con las heladas, que no llegaron a a las 60 en todo el ejercicio. De hecho, desde el 1 de mayo (última helada) hasta el 28 de octubre (primera del año agrícola), la temperatura siempre estuvo por encima de los 0 grados.