Expertos en plagas instan a minimizar los riesgos

Lara Arias
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Los agricultores piden medidas más drásticas para paliar esta situación, más allá de las recomendaciones de la Junta

Expertos en plagas instan a minimizar los riesgos - Foto: EVA GARRIDO

Beatriz Arroyo, miembro del comité de expertos en plagas del IREC (Instituto de Investigación de Recursos Cinegéticos), dependiente de la Junta, califica la elevada presencia de roedores como «sobreabundacia poblacional», frente a los agricultores que aluden a este problema como «plaga de topillos», aunque la denominación de este tipo de explosiones animales corresponde a la Junta. El comité únicamente puede dar una gradación de alerta amarilla, naranja o roja. La situación actual en la provincia es de alerta naranja.
Estos roedores son el mayor problema que afecta a los agricultores en la época de cosecha, siendo uno de los principales focos de la tularemia, enfermedad que ya acumula cinco casos confirmados y nueve están en estudio. Beatriz Arroyo alega que, con esta  gran cantidad de roedores, no es de extrañar esos «cinco casos de tularemia», pero «la transmisión fauna-humano puede llegar por otros animales, asociados al manejo de liebres o de cangrejos, entre otros».
«Esta sobreabundancia está ligada a un mayor riesgo de enfermedades como la tularemia y asociada a daños agrícolas, pues evidentemente es un inconveniente para la salud pública y para la agricultura», alega la miembro del comité de expertos en plagas, que informa que esta situación es «mejor controlarla para que los problemas que afectan al hombre, que atañen a la salud y al sector agrícola  se minimicen lo máximo posible». La forma de reducir la cantidad de topillos se hace a través de  «medidas preventivas», ya que no se trata de «un problema insoluble, lo que pasa que es complicado de resolver», y las medidas drásticas son inexistentes.
Este tipo de crecimiento incontrolado de animales «no se da de forma cíclica, sino de forma recurrente», lo que no implica una regla matemática que determine el año en el que se va a producir este tipo de problemas, sino que se tiene que dar «un invierno de mortalidad muy baja» como ha sido este y, cuando llega la primavera, estas especies «se reproduzcan mucho», llegando a este punto.
Medidas preventivas. Los agricultores piden medidas para solventar esta plaga, solicitando actuaciones como las quemas controladas o el uso de raticidas, como la clorofacinona. Según Beatriz Arroyo, miembro del IREC, este tipo de productos está «prohibido desde el 2017 en España».
La Junta ha lanzado una serie de recomendaciones preventivas, como es habitual en estas fechas. Algunas de las medidas que se han propuesto este año están destinadas a aumentar la mortalidad de estos roedores, como «el control biológico en los lugares que hay postes, inundar las uras en las zonas en las que se pueda, aumentar la mortalidad con estos métodos o intentar que se reproduzcan menos, a través de la limitación del alimento, reduciendo la vegetación», concluye.