Navidades de uniforme a más de 5.000 kilómetros

Carlos H. Sanz
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Los militares Pedro Ruiz, Iván Pajares y Alejandro Torres viven estas fiestas destinados en Mali, una experiencia difícil por la lejanía de sus familias y su tierra pese al apoyo de sus compañeros

Navidades de uniforme a más de 5.000 kilómetros

Pasar la Navidad alejado de los tuyos siempre es duro. Algo tienen estos días que hacen que la distancia espese el ánimo y los días se llenen de morriña. Bien lo saben el teniente Pedro Ruiz López,  el sargento 1º Iván Pajares y el soldado Alejandro Torres Lozada, tres militares palentinos destinados en el Regimiento de Transmisiones Nº1 de Castrillo del Val (Burgos) que pasarán esta Navidad a más de 5.000 kilómetros de casa, en Mali.
Pedro, Iván y Alejandro forman parte de la Misión de Entrenamiento de la Unión Europea en Malí (EUTM Mali), integrados en un contingente que tiene como unidad base generadora la X Bandera de la Legión. Junto a militares de más de 20 nacionalidades, su cometido principal es mentorizar y formar a suboficiales y oficiales del ejército maliense. 
Ellos tres, como personal de transmisiones, se encargan de los sistemas de comunicaciones e información nacionales, que son los que permiten una continuidad en el Mando y Control de la operación localmente y desde España, y de que se garanticen las comunicaciones con las actividades de entrenamiento descentralizadas que se produzcan.  
El teniente Pedro Ruiz López tiene 33 años, 10 de los cuales los ha pasado en el Ejército, con destinos en Valladolid, Zaragoza, Madrid y Burgos. Vitoriano de nacimiento y palentino desde los 9 años, estudió Ingeniería de Telecomunicaciones en Valladolid e Ingeniería Informática en Madrid, y es una gran aficionado al kung fu, disciplina que practicó durante más de 15 años.
En Palencia vive -y le esperan- con Maite y los dos hijos que comparten, Álvaro y Jaime, de 3 años y 6 meses, respectivamente. «Es la primera Navidad que voy a pasar fuera de España y lejos de mi mujer y de los peques, y en ciertos momentos se hace un poco cuesta arriba, como es normal, sobre todo teniendo en cuenta que al más pequeño casi no le voy a conocer a la vuelta, porque de cinco meses -la edad que tenía cuando partió hacia África- al año -que tendrá cuando regrese- cambian una barbaridad», explica.
Una distancia que la tecnología hace más llevadera. «Afortunadamente, las comunicaciones hoy en día son muy buenas y puedo hablar con ellos cada día, incluso mediante videollamadas que permiten sentirlos más cerca», detalla el teniente.
El sargento 1º Iván Pajares reconoce que «aunque hables con la familia por teléfono a diario y hagas videollamadas todos los días, el no poder estar juntos se hace duro». «En especial, lo es estar sin mi mujer y el peque de la casa porque son fechas muy especiales, cuando más magia e ilusión se crea», añade.
A sus 37 años, Iván vive en la capital, aunque la mayor parte del tiempo de ocio lo pasa en Becerril de Campos. Está casado con Sara y su pequeño se llama Adrián, que en marzo cumplirá 3 años. Aficionado al deporte rey y al fútbol sala, tanto que, pese a la distancia, no solo no se perdió el partido de Copa del Rey contra la Real Sociedad, sino que, además, grabó y envió un vídeo de apoyo al CD Becerril, junto a otros compañeros a los que convenció de respaldar al equipo de su pueblo.
En 2002 ingresó en el Ejército como soldado de transmisiones y dos años después entró en el Patronato Militar de estudiantes de Santoña para preparar la oposición a la escala de suboficiales, a la que accedió en 2005. Su primer empleo de sargento en 2007 le destinó a las Islas Canarias (Ciatrans 16), y después de pasar por Valencia (RT 21) recaló en Burgos, en el RT 1, donde en 2015 ascendió a sargento 1º. «Esta es mi segunda misión. Anteriormente, en 2012, estuve en el Líbano, pero entonces llegué a territorio nacional justo antes de Navidad», comenta.
Para el soldado Alejandro Torres Lozada, de 31 años, también son estas sus primeras navidades fuera de casa. Militar desde abril del 2006, ingresó en el Ejército convencido por sus amigos. «También eran militares y cuando me contaban sus experiencias me daban mucha envidia, así que decidí presentarme a las pruebas. Aprobé y aquí estoy, con casi 14 años de servicio», relata.
Alejando es colombiano y nacionalizado español, y ha residido durante 16 años en las Casas del Hogar de la capital, donde todavía viven su madre y sus hermanos. En la actualidad, reside con su pareja, que es militar también, en Mataporquera (Cantabria), y es un gran aficionado al fútbol, las carreras de montaña y el canicross.
Tampoco para él es fácil pasar la Navidad alejado de los suyos. «Hay sentimientos encontrados. Por una parte, yo anhelaba participar en una misión como esta, para mí es sentirme realizado como militar; y, por otro lado, extraño mucho a la familia. Si es que lo queremos todo», bromea. «Este año echaré de menos no tomarme unas copas con mis amigos, comer las uvas con mi madre, mis hermanos y mi sobrino, la comida en casa de mi suegra y no estar hoy para el cumpleaños de mi novia», enumera.
segunda familia. Aunque en una zona de operaciones no hay días libres y, por lo tanto, el trabajo para Pedro, Iván y Alejandro no para, sí que se organizan actividades especiales en estas fechas especiales, como competiciones deportivas de cohesión entre los contingentes de todas las naciones, cena y comida especial en Nochebuena y Navidad o una particular San Silvestre el día 31. 
«Asimismo, tanto nuestros familiares como nuestras unidades nos han hecho llegar felicitaciones acompañadas de polvorones y turrones, y en especial este año hemos recibido unas postales navideñas de los niños del colegio Sagrado Corazón de Venta de Baños, que nos han enternecido el corazón y, a la vez, nos han hecho sentir un poquito más cerca de nuestra tierra», comentan estos tres militares palentinos.
«Además, nunca podemos olvidar que aquí nos encontramos con nuestra segunda familia, y nos apoyamos los unos a los otros, lo que sin duda alguna nos hace llevar mejor la lejanía de casa», declaran Pedro, Iván y Alejandro, que no se olvidan de otro palentino, compañero de regimiento, que pasará las fiestas en Letonia, en misión de aumento de la presencia OTAN en la zona. «Se trata del soldado Mario Martínez, a quien enviamos un fuerte abrazo», finalizan.