Un pupitre que lucha por eliminar las barreras

A. Benito
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Ayer se presentó en La Yutera una campaña que pretende sensibilizar sobre la necesidad de garantizar el derecho a la educación y la igualdad de oportunidades del alumnado gitano

Un pupitre que lucha por eliminar las barreras - Foto: Á“scar Navarro

Segregación escolar, falta de referentes, escasas expectativas de éxito, estereotipos... Son solo algunas de las barreras a las que se enfrenta el alumnado gitano en su día a día. Sensibilizar a la sociedad, gitana y paya, y a las administraciones públicas sobre la necesidad de garantizar su derecho a la igualdad de oportunidades es el principal objetivo de la campaña El pupitre gitano, que ayer se presentó en La Yutera en el marco del décimo aniversario del Programa Promociona. 


En el encuentro participaron familias y estudiantes gitanos de Palencia, así como diferentes autoridades, que tuvieron la oportunidad de analizar la labor realizada en los últimos años la FundaciónSecretariado Gitano para la inclusión de los más jóvenes. «Las estadísticas dicen que el 77% de los gitanos no tiene la ESO. Es un dato muy triste contra el que tenemos que luchar. También tenemos que hacer frente a la marginación, y para ello, la educación es la mejor herramienta», indicó durante el acto Celia Gabrri, una de las tres mujeres gitanas que han realizado estudios universitarios en Palencia.


Colina y Noemí completan este trío de gitanas que han roto estereotipos en la provincia, convirtiéndose en ejemplo para una comunidad que, tal y como explicó Raquel García, coordinadora de la Fundación Secretariado Gitano en Palencia, «presenta unos niveles altos de escolarización en Infantil y Primaria, así como una tasa baja de absentismo, pero aún tiene muchos problemas a la hora de realizar estudios superiores».


Poner fin a esta situación es cosa de todos. De ahí que campañas como El Pupitre Gitano denuncien la discriminación que aún sufren los ciudadanos gitanos, pero demanden no solo un cambio de mentalidad entre los payos, sino también una mayor implicación de las familias calés en el desarrollo educativo de los niños.


En este sentido, la campaña El Pupitre Gitano invita a la sociedad a sentir en sus propias carnes las imperfecciones de un mueble en el que, entre otras cosas, la tapa no se levanta como símil del aislamiento que viven los niños gitanos, la inestabilidad del asiento es una metáfora de los estereotipos y prejuicios y la pata cojea para reflejar la desventaja de partida que sufre el alumnado gitano.