El documental definitivo del viaje a la Luna del 'Apolo 11'

EFE
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El reportaje cuenta con más de 1.000 horas de audio grabadas por la NASA durante el desarrollo de la misión y se postula como uno de los mejores realizados sobre la carrera espacial

El documental definitivo del viaje a la Luna del 'Apolo 11' - Foto: NASA

El documental Apolo 11 muestra, 50 años después, la épica del viaje a la Luna en un montaje espectacular que incluye imágenes inéditas en 70 mm, un material recuperado de los archivos de la NASA y con el que aspira a ser la producción definitiva sobre la llegada del hombre al satélite.
Además de nuevas imágenes en gran formato y de incluir otras ya utilizadas en producciones anteriores, Apolo 11 rescata más de 11.000 horas de audio grabadas por la NASA durante el desarrollo de la misión y ya se postula como uno de los mejores documentales realizados sobre la carrera espacial.
"El material que hemos encontrado es sorprendente, pero en la película ha sido muy importante la postproducción", ha explicado Todd Douglas Miller, director de la cinta, en una entrevista con Efe.
Un proceso de digitalización para el que se ha utilizado "un prototipo de escaneador de película, único en el planeta" y que ofrece "una tecnología muy innovadora que parte de abajo a arriba", detalla el realizador estadounidense.
La película, que prescinde de voz en off y no incluye entrevistas, realiza un recorrido en imágenes que van desde la preparación de la misión hasta el regreso de la tripulación, pasando por el despegue del Saturn V (el cohete que llevó a la Luna a Neil Armstrong, Michael Collins y Buzz Aldrin) y el alunizaje del módulo Eagle en el satélite.
"Empezamos a trabajar con la NASA para intentar cuantificar cuánto metraje, fotos y audio había todavía en sus archivos, y cuando llevábamos varios meses en el proyecto descubrimos esa colección en gran formato", ha recordado Miller.
El documental, que recibió una avalancha de elogios cuando se presentó en la última edición del Festival de Sundance, nace de una petición de Miller a la NASA para que investigase sobre la localización de las grabaciones que la agencia espacial tenía en su poder desde hace décadas, tras haber llegado a un acuerdo en los años 60 con MGM Studios para filmar los preparativos y el avance de la misión.
Semanas antes del lanzamiento del Apolo 11, MGM perdió el interés en el proyecto, pero la NASA continuó filmando con los equipos en 70 milímetros y archivó el material hasta que este fue encontrado en una instalación de la agencia espacial en Maryland.
"La NASA tenía dos cámaras filmando veinticuatro horas al día desde el principio. El sistema hace 50 años funcionó y estaba esperando que alguien como nosotros apareciera", apunta Miller.
Miller dispuso de 65 rollos de película dedicados en su totalidad al Apolo 11, "unos negativos que se archivaron tras procesarse en distintos laboratorios" y que según el director "estaban esperando a una digitalización eficiente".
La épica del documental, sin embargo, no se encuentra únicamente en la calidad de unas imágenes que no parecen grabadas en los años 60, sino también en una narración que "tiende hacia el estilo de 'cine verdad'", ha aclarado el director estadounidense.
El director evita así los bustos parlantes y propone un relato que alterna la hazaña de los astronautas con vídeos grabados en el Centro de Control en Houston, y en el que las imágenes únicamente vienen acompañadas por los audios de los participantes en la misión y por locuciones de época del presentador de la CBS Walter Cronkite.
"Incluso antes de tener la película en gran formato, ese era exactamente el modo en el que quería contar la historia. Quería que el espectador sintiera el espacio y se metiera en la acción", ha detallado Miller.
Lo que sí incluye Miller es música, una decisión que el director adoptó para "dotar a las naves de personalidad". La banda sonora de Matt Morton, con un base electrónica que utiliza instrumentos de 1969, se erige por momentos como una protagonista más del documental, aunque eso implique que "la película no sea realmente 'cinema verité'", bromea Miller.
El diseño de sonido, a cargo de Eric Milano, es otra de las grandes bazas de Apolo 11. En el trabajo de Milano, Miller destaca el tratamiento del sonido durante el despegue del Saturn V, una labor que "llevó mucho tiempo" y que "tuvo que ser corregida varias veces para ser lo más exacta posible".
Para condensar el material encontrado en una película de 90 minutos, Miller además ha recurrido al consejo de las familias de los astronautas y ha contado con un colaborador de lujo, Buzz Aldrin.
"Aldrin fue de gran ayuda para nosotros. Además le encanta la película: la ha visto 4 o 5 veces", concluye el director.