Una herida cerrada 83 años después

Laura Burón
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Ayer se homenajeó a la 'madre del sonajero'

Una herida cerrada 83 años después - Foto: Á“scar Navarro

Catalina Muñoz fue juzgada en juicio sumarísimo en el  verano de 1936 y ejecutada el 22 de septiembre. Su cuerpo fue enterrado en una fosa en el parque de la Carcavilla. Se sabe que llevaba puesto un pico negro, un mandil y en su mano tenía un sonajero. Era de Cevico de la Torre, estaba casada, aunque su marido Tomás estaba en la cárcel, tenía 37 años y cuatro hijos, el más pequeño, Martín, era el dueño del sonajero, de tan solo 9 meses. 
Después de 83 años, los familiares de Catalina Muñoz recibieron ayer sus restos mortales en un acto que se celebró en el mismo parque en el que en su cuerpo fue exhumado en 2011. Un homenaje que además de recordar su figura, sirvió para honrar a las víctimas de la Guerra Civil «que lucharon por la libertad y la democracia, lo que les llevó a la represión y la violencia», como explicó el presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Palencia, José Luis Posada.
Catalina Muñoz y su caso llamaron la atención a nivel nacional gracias al reportaje que el periodista Nuño Domínguez publicó en El País, destacando el hecho de que fuera enterrada con un sonajero. Ayer, Martín mostraba ese juguete infantil que le ha permitido reencontrarse con su madre. Nuño Domínguez fue uno de los presentes en un acto en el que se vivieron momentos realmente emotivos. Manuel Monge, de la ARMH, y la arqueóloga Almudena García-Rubio explicaron cómo fueron los trabajos de excavación en La Carcavilla, donde se localizaron 32 cuerpos de un censo que registraba 308. 
Las emociones brotaron en forma de lágrimas con la actuación de Pez Luna Teatro, que convirtió la escultura en honor a los represaliados en el árbol genealógico de Catalina Muñoz, y durante la intervención del cantautor turolense Joaquín Carbonell que por primera vez interpretó la canción dedicada a la madre del sonajero.
 A continuación, las nietas de Catalina tomaron la palabra. «Vemos hecho realidad el sueño de enterrar dignamente a mi abuela y cerrar una página de nuestras vidas», aseguraron, para recordar que «detrás de los huesos siempre hay familias sufriendo». «Ojalá aquellos que todavía buscan a sus familiares represaliados tengan la posibilidad de celebrar un día como el de hoy», pidió otra de las descendientes.


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