Muere en Madrid el escritor Rafael del Campo

DP
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Natural de Cervatos de la Cueza, desde su más tierna infancia se dedicó a leer todo cuanto caía en sus manos

Muere en Madrid el escritor Rafael del Campo

El dibujante, humorista gráfico y escritor Rafael del Campo Cano,  natural de Cervatos de la Cueza, murió el 17 de mayo en Madrid.
El que fuera colaborador de Diario Palentino, rotativo en el que entre otros artículos publicó -en dos entregas- el tituladoEl palomar de Los Jardinillos, la paloma Obdulia y el alcatraz Marino, desde su más tierna infancia se dedicó a leer todo cuanto caía en sus manos, así como a dibujar y pintar sin descanso. 
Hasta muy avanzada su adolescencia no hubo más regalos de los Reyes Magos que arrobas de libros. Con tales mimbres ¿qué cesto iba a salir? Pues sencillamente un escritor.
Señalar asimismo que vivió sus años juveniles en Elgóibar (Guipúzcoa), lo que le posibilitó cursar la carrera de mecánica en la Escuela de Armería en Eibar.
Por su profesión de dibujante, se movió como pez en el agua por las redacciones de periódicos y revistas. La parte literaria de las viñetas le arrastró inconscientemente a la actividad de escritor. 
Buena cuenta de esta vocación dan novelas como Prostituta de alto standing, Proyecto Marte I y II, Vía libre. Un tren de relatos y Cuando el destino habla en Chueca.
En Proyecto Marte I, veinte astronautas debidamente seleccionados, de distintas nacionalidades y especialidades, salen en una enorme nave hacia Marte. Será un viaje de muchos meses que despierta una expectación sin precedentes dado su enorme coste, la magnitud de la hazaña y su trascendencia. En Proyecto Marte II, los veinte astronautas de la NASA, que en su día partieron destino al planeta  rojo, se encuentran ahora en Dolamebar. Allí, los dolameritas conducidos por el sabio Chilam, les formarán y dotarán de las herramientas necesarias para llevar a cabo la misión más importante de su vida: salvar a la Tierra de la propia humanidad. 
¿Existe la verdadera amistad en el colectivo gay? Si tal pregunta se hubiera formulado a los dos jóvenes protagonistas de Cuando el destino habla en Chueca, a buen seguro habrían reaccionado afirmativamente y al unísono. Sin embargo, ¿cuál fue la causa para que se produjera el cortocircuito que redujo a escombros la incólume amistad y el amor que se profesaban, e incluso se juraron?.