La voz de la juventud

Laura Burón
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Hugo Álvarez Merino, con 18 años, es uno de los concejales más jóvenes de España

La voz de la juventud

Como un deber por su pueblo. Así se toma Hugo Álvarez Merino su papel como concejal en el municipio de Villarmentero de Campos, con el que espera «hacerlo lo mejor posible». Pero, ¿qué le hace especial? Su edad. Será, seguramente, uno de los ediles más jóvenes de España, puesto que el día que tome posesión del acta, el próximo sábado, tendrá 18 años y once meses. Mientras muchos cargos públicos hablan de vocación política y de servicio, él habla de necesidad por el futuro de su pueblo. «Aquí tampoco hay tanta gente y muchos no quieren presentarse, por lo que tomé la decisión», afirma.  Y es que lo que más le preocupa a este estudiante de un grado de Agricultura y Ganadería Ecológica en el Centro de Formación Profesional de Viñalta, es lo que está por venir, que en muchos pueblos de esta provincia, puede ser la desaparición. 
«Los pueblos cada vez van a menos y creo que para evitarlo hay que darle un enfoque joven, aportar ideas frescas, buscar la manera de atraer gente, sobre todo, joven», señala. Su planteamiento parte de una sencilla base: «¿Quién va a saber lo que quieren los jóvenes mejor que alguien joven?», pregunta, para razonar su candidatura como concejal. Por eso, se presentó por Ciudadanos a las elecciones locales de su municipio y obtuvo el tercer acta, puesto que los otros dos fueron para concejales del Partido Popular. 
Relevo generacional. «De momento tengo que pensar qué se puede hacer para que los jóvenes vengan a vivir a Villarmentero y qué medidas se pueden tomar para que apuesten por el campo», apunta, y es que cuando se presentó no tenía muy claro que su nombre fuera uno de los tres más votados en su municipio. «Hay que buscar relevo generacional a los pueblos y ver cómo podemos repoblar el medio rural», afirma convencido de poder lograrlo.
Esa cuestión es la que más le preocupa, ya que en Villarmentero de Campos, en invierno, no viven más de 15 personas. Ahora, él mismo vive en Palencia para poder acudir a clase, pero en cuanto acabe el grado quiere irse a vivir y trabajar en su pueblo. «Eso es lo que hay que hacer ver a la gente, que se puede vivir en un pueblo y trabajar en otro lugar, porque apenas hay 40 kilómetros a la capital y siempre se puede ir varias veces a la semana, y en los pueblos de alrededor siempre hay ambiente», explica.
Sobre el apoyo que recibe de su entorno, se muestra encantado. «Mi madre está muy orgullosa, porque dice que no todo el mundo con 18 años se presenta para concejal; y mis amigos se lo toman de vacile con eso de tener un colega edil en un pueblo», dice divertido, aunque también reconoce que hay quien le ha preguntado por la necesidad de meterse en estos líos. «No creo que sea un quebradero de cabeza para mí, porque como concejal mi papel es más limitado, solo se tratar de apoyar lo que vea bien y de aportar ideas. Otra cosa es ser alcalde, en ese caso sí se tienen muchas más preocupaciones porque es él el que lleva todo el peso del Ayuntamiento», apunta. 
También señala que hay quien se ha sorprendido de su elección por su juventud «con 18 años y al ser la primera vez que me presentó y salir elegido, ya me contarás», señala, y afirma que «hay buen rollo» con sus compañeros del Partido Popular en las corporación municipal: «No hemos hablado mucho, pero nos llevamos bien».