COAG reclama «cordura» a los pueblos en la gestión del purín

Rubén Abad
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El sindicato agrario advierte de que los ayuntamientos carecen de competencias para regular sobre el almacenamiento, transporte y aplicación de los estiércoles que producen los cerdos

COAG reclama «cordura» a los pueblos en la gestión del purín - Foto: Patricia González

Si hace unas semanas la plataforma ¡Valdavia Viva! alertaba sobre el proyecto de una macrogranja en la localidad de Castrillo de Villavega y que supondría la presencia de más de 3.700 cerdas madre, el nacimiento de más de 50.000 cerdos al año y la emisión de más de 17,5 millones de litros de purines anuales, ahora es COAG-Catrilla y León quien ha dado la voz de alarma sobre las consecuencias «negativas» de la cabaña porcina para el campo.
Un Informe jurídico elaborado por COAG determina que las ordenanzas reguladoras del vertido de purines, estiércoles y otros residuos procedentes de fuentes de origen ganadero, algunas en fase de información pública y otras ya de aprobación definitiva, invaden competencias que corresponden al Estado o a las comunidades autónomas, y muchas de las disposiciones que contienen contradicen y vulneran la ya exigente legislación sectorial de aplicación, siendo por tanto las mismas nulas de pleno derecho.
Igualmente, la organización agraria reclama «cordura y sentido común» a los regidores para que paralicen de inmediato la tramitación, o deroguen en su caso, ordenanzas de este tipo, «lo que evitará muchos problemas a los ganaderos, así como reclamaciones y recursos en los juzgados para los ayuntamientos». «En ausencia de lo anterior, la Junta debe impugnar las ordenanzas e imponer orden en los consistorios», señala el sindicato agrario.
a todos los niveles. A este respecto, COAG-Castilla y León anuncia que actuará «a todos los niveles que sean necesarios» para defender el interés general de ganaderos y agricultores, «quienes tienen que continuar con el desarrollo normal de su actividad para garantizar vida y riqueza en nuestro medio rural, frente a los que solo quieren pueblos para los fines de semana».
Por otro lado, la organización advierte de que no quiere contribuir a demonizar a ningún colectivo, pero señala que «parece existir en determinados ámbitos un rechazo cada vez menos disimulado hacia la ganadería, a la que consideran molesta y acusan de ser fuente de innumerables problemas», a lo que añade que «actualmente se está viviendo una oleada de actividades que acarrean un vertido a los terrenos de purines ganaderos».